¿Quién es José Antonio Tizapa Leguideño, uno de los 43 normalistas de Ayotzinapa, a quien ahora buscan en Mexicali?


José Antonio Tizapa Leguideño es uno de los 43 normalistas de la escuela Isdrio Burgos de Ayotzinapa, Guerrero que desapareció entre el 26 y 27 de septiembre de 2014 en la trágica noche de Iguala.

José Antonio Tizapa Leguideño es hijo de Antonio Tizapa, un trabajador inmigrante de Guerrero, México, plomero de oficio y establecido en Queens, Nueva York, Estados Unidos.

Antonio Tizapa, frente a la ONU exigiendo justicia al lado de la hija de Lucio Cabañas.

El estudiante normalista desaparecido también es hijo de Hilda Legideño Vargas, quien no ha dejado de buscarlo desde que pasó a formar parte de los 43 de Ayotzinapa.

Ella crió sola a José Antonio y a dos hermanos más, pues desde que eran niños, el padre, como tantos otros, se fue “para el otro lado”.

Ahora su familia inició una campaña para buscarlo en Mexicali, Baja California, luego de que vieran en redes sociales la foto de un joven indigente parecido a José Antonio Tizapa Leguideño captada en el parque El Mariachi.

¿Quién es José Antonio Tizapa Leguideño, el normalista de Ayotzinapa desaparecido?

José Antonio Tizapa Leguideño es uno de los 43 normalistas de Ayotzinapa desaparecidos. Tenía 20 años aquella noche en la que juntos con sus compañeros iba a bordo de unos camiones que se llevaron para hacer una colecta para asistir a la Ciudad de México a la conmemoración del 2 de octubre.

Tizapa Leguideño es papá de Jimena Naomy, una pequeña de ojos grandes y oscuros como los de José Antonio. Naomy cumple 7 años este 2020.

El normalista desaparecido fue esposo de Karina Hernández Mateo, con quien vivió en una casita de lámina que él mismo construyó cerca del hogar materno.

Hilda Legideño Vargas, su madre, recuerda que José Antonio hacía rugir Tixtla, su lugar de origen, con su moto Italika.

Al estudiante de la normal rural Isidro Burgos, un joven fornido de 1.85 de estatura, lo sigue buscando su madre, quien en febrero de 2020 sufrió traumatismo craneoencefálico a consecuencia de un proyectil de gas lacrimógeno, durante la represión en Chiapas a la caravana que los padres de los 43 organizaron en el sur del país.

En aquella ocasión, una nieta de Hilda Legideño Vargas sufrió quemaduras en manos y piernas por gas lacrimógeno.

Pero la represión y la maquinaria del olvido puesta en marcha por la verdad histórica que concluyó que a los 43 de Ayotzinapa los quemaron en el basurero de Cocula, no matan las esperanza de Hilda.

En su casa mantiene un altar religioso en el que luce un mantel tejido a mano, con mucha añoranza y esmero, que dice: “Hijo, tu familia te ama. Primero Dios, pronto estarás de regreso a casa”.

El Centro de derechos humanos Miguel Agustín Pro Juárez, que ha acompañado la búsqueda incansable de los padres de los estudiantes desaparecidos de la normal Isidro Burgos, recoge en un texto de la campaña Marchando con letras la carta que espera a José Antonio Tizapa Leguideño en casa de su madre:

“Eres lo más importante en mi vida, tú y tus hermanos son el tesoro más grande que Dios me dio. HIJO nos haces mucha falta, tus hermanos, tu familia, Tu HIJA NAOMY y yo te extrañamos demasiado. Ruego a Dios todos los días por verte de nuevo, abrazarte, besarte. Sabes que no voy a parar de buscarte, te voy a encontrar, así pierda la vida en ello. En este día de tu cumpleaños, Dios te bendiga, te cuide y te proteja donde quiera que te encuentres. HIJO TE AMO”.

Carta para José Antonio Tizapa Leguideño.

Por otra parte, desde Nueva York, Antonio Tizapa también ha exigido la verdad sobre el paradero de José Antonio, quien antes de entrar a la normal de Ayotzinapa, trabajó durante dos años en una ruta de combis, donde lo bautizaron como “Niño grandote”.

No solo por su complexión robusta y grande lo llamaban así, también por su gusto de escuchar canciones infantiles.

El Patito Juan, esa que dice “encontré al patito Juan, en la esquina del zaguán”, era una de sus favoritas.

Pero también escuchaba, al volante de su combi, canciones de la banda sinaloense “El Limón, De René Camacho”, desde las baladas de amor como otras que cuentan la historia de sembradores de mota obligados a huir del ejército.

Entre sus gustos musicales también estaban las canciones, que son crónicas urbanas, de Armando Palomas, de Aguascalientes. Esas que fusionan rock, cumbia, mariachi, huapango y son veracruzano, y se burlan de todo lo establecido con una libertad que encanta a los chavos.

El padre de José Antonio Tizapa Leguideño también sigue exigiendo encontrar a su hijo y saber qué pasó con los 43 de Ayotzinapa.

“Tu hijo es mi hijo y mi hijo es tu hijo”, decía la playera con la que el señor Tizapa participó en una carrera en la ciudad de hierro en 2017 para reunir fondos que les ayuden a seguir con las movilizaciones para exigir justicia.

“Corro como un padre que busca a su hijo”.

dijo Antonio Tizapa a NBC News en aquella ocasión.

El padre también ha encabezado manifestaciones afuera de la sede de la ONU en Nueva York.

Sus hermanos, Carol, la mayor, e Iván, el menor, también extrañan al estudiante que en la normal de Ayotzinapa era conocido como uno de los perezosos.

El sobrenombre lo recibió cuando él y un amigo, exhaustos de las tareas cotidianas de la normal, se quedaron dormidos sobre una piedra y no despertaron sino hasta que estaba oscuro.

Carol recuerda que de niños, los tres hermanos jugaban en un columpio colgado de un árbol de guamúchil frente a su casa.

A José Antonio Tizapa Leguideño le encantaba el fiambre, una de sus comidas favoritas y típica de fiesta en Tixtla, hecha con carne de res, pollo, chorizo y carne de puerco servidos sobre una cama de lechuga.

Cuando era pequeño, José Antonio Tizapa Leguideño soñaba con ser piloto aviador, narra el testimonio de su madre en el libro Ayotzinapa: La Travesía de las Tortugas: la vida de los normalistas antes del 26 de septiembre del 2014.

¿Por qué se busca al normalista de Ayotzinapa en Mexicali?

A partir de las peticiones de los familiares de José Antonio Tizapa Leguideño , el 15 de septiembre la Secretaría de Gobernación, a través de la Comisión Nacional de Búsqueda, envió una misiva a la Comisión Local de Búsqueda de Baja California, la cual inició el operativo para localizar e identificar al joven de la fotografía que circuló en redes, y que guarda parecido con el normalista.

En las labores de búsqueda participan la Fiscalía General del Estado, la Guardia Nacional y la Dirección de Seguridad Pública de Mexicali.

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