La Malinche ¿Cómo se comunicaba con Hernán Cortés si ella no hablaba español?


La Malinche es una figura fundamental de la Conquista de México-Tenochtitlán, rodeada de mitos y realidades. Incluso dio origen a la palabra malinchista para referirse a quienes prefieren lo extranjero antes que lo perteneciente a su pueblo.

De doña Marina, nombre que recibió tras su bautismo, se aprende en todas las escuelas de México que fue la intérprete que permitió al conquistador Hernán Cortés comunicarse con los mexicas, sin embargo ella no hablaba español, entonces ¿cómo se comunicaba La Malinche con él?

Mural de José Clemente Orozco del Colegio de San Idelfonso de la UNAM. Representa a Cortés y La Malinche

En torno a las habilidades lingüísticas de Malintzin o Malinalli, nombre real de La Maliche, también debemos explicar por qué era una mujer versada en varias lenguas indígenas.

La Malinche, de hija de caciques a esclava

La biografía de Malintzin dice que era una mujer preparada, inteligente, pues era hija de caciques. De acuerdo con La Conquista de La Malinche de Luis Barjau, obra resultado de 10 años de investigación basada en el análisis de códices repartidos por el mundo, “Malintzin o Malinalli fue una indígena de origen chontal, del poblado de Painala, en actual estado de Veracruz, que murió hacia 1527”. Aunque algunos arqueólogos refieren que nació en lo que hoy es Tabasco.

Su nacimiento impreciso se ubica entre 1501 y 1504. Su padre, un altépetl oprimido por la Triple Alianza encabezada por Tenochtitlán, murió cuando ella era adolescente.

Una hipótesis indica que su madre se volvió a casar con un señor local. La pareja tuvo un hijo, al que hicieron heredero de todas sus posesiones, al tiempo que decidían deshacerse de Malinalli, a quien vendieron a unos mercaderes de esclavos. Así sería cómo llegó a ser posesión del señor de Potonchán, quien finalmente la entregaría a Hernán Cortés tras la batalla de Centla.

Sin embargo, el historiador Rodrigo Martínez Baracs, investigador de la Dirección de Estudios Históricos (DEH) del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), reconoce que otra versión señala que Malintzin fue robada.

En 1519 en lo que hoy es Frontera, Tabasco, ocurrió el primer capítulo formal de la Conquista, la llamada batalla de Centla, que dejó bajas entre indígenas y españoles y provocó que al día siguiente se le regalara a Cortés 20 mujeres, entre ellas Malintzin.

Martínez Baracs considera que Mallinalli pudo haber vislumbrado la incursión española como una vía de escape para su condición de esclava desde 1518 al tener noticias de la llegada de Juan de Grijalva a Tabasco.

Por ello, indica, tras la victoria española en la llamada Batalla de Centla, fue incluida “o quizá encontró el modo de incluirse”, en el grupo de 20 mujeres que los indígenas mayas dieron a Hernán Cortés como botín de guerra.

Con esta información se cae el mito de que La Malinche fue una traidora, pues los mexicas no eran su pueblo, por el contrario, eran parte del imperio que tenía sometidos a otros pueblos, entre ellos el de Malintzin.

De Malintzin a Marina

Cortés ordenó que las mujeres fueran bautizadas, no tanto por razones religiosas como para cumplir la ley castellana que permitía mantener relaciones de concubinato únicamente entre personas cristianas y solteras.

Un fraile “puso por nombre doña Marina a aquella india y señora que allí nos dieron”, relatan las crónicas de los conquistadores.

El conquistador repartió a las mujeres entre sus capitanes, Marina fue cedida al soldado Alonso Hernández Portocarrero.

La biografía de La Malinche recuperada a partir de las crónicas de los conquistadores, señala que probó ser desenvuelta, inteligente y muy bella, por lo que pronto fue el propio Cortés quien la convirtió en su concubina, acompañante y traductora.

¿Cómo podía La Malinche comunicarse con Cortés si no hablaba español?

Si bien La Malinche no hablaba español, sí dominaba el maya y el náhuatl, lengua de los mexicas. Y para comunicarse con Cortés entraba en escena otro traductor que no goza del mismo nivel de reconocimiento popular que Mallinalli.

Se trataba de Jerónimo de Aguilar, uno de dos españoles que sobrevivieron a un naufragio y se incorporaron a la comunidad maya.

Cortés supo de la presencia de Jerónimo de Aguilar y Gonzalo Guerrero a su llegada a México, y les envío cartas para convocarlos para formar parte de su tripulación.

Habían pasado 7 años desde que estos hermanos llegaran a tierras de lo que hoy es el suroeste de México, ambos habían aprendido el maya.

Gonzalo Guerrero ya tenía incluso una familia formada con una mujer maya y declinó la invitación de Cortés. Incluso se sabe que tiempo después Gonzalo Guerrero murió defendiendo al lado de los mayas, las tierras del sureste de la invasión española.

Por su parte Jerónimo de Aguilar, quien tenía algunas órdenes religiosas, se unió a Cortés. Así La Malinche traducía del náhuatl al maya y Jerónimo de Aguilar del maya al español.

Doña Marina en el Códice Florentino

Biografía de La Malinche: más que una traductora

Martínez Baracs, miembro de la Academia Mexicana de la Historia, recalcó la trascendencia que para La Malinche debió tener la Batalla de Centla, pues esta fue una de las pocas ocasiones en que los españoles, aún sin aliados indígenas, combatieron contra mesoamericanos, demostrando la superioridad de su tecnología bélica.

“Tengo la impresión de que Malintzin, nombre que los indígenas usaron para referirse a ella como una noble, transmitió en los pueblos lo ideal que les resultaría aliarse a los castellanos para derrotar a los poderosos mexicas”.

Igualmente tratada con un mote de respeto occidental, Doña Marina, “debió ser clave durante los cuatro meses que el ejército español permaneció en Veracruz, antes de marchar a Tenochtitlan, pues muy probablemente fue entonces cuando explicó a Cortés cómo era la configuración social y política de Mesoamérica, es decir, que los mexicas tenían enemigos”.

Martínez Baracs concluyó que la trascendencia de Malintzin va más allá del rol único de traductora o compañera de Hernán Cortés, pues en realidad fue una mediadora entre dos visiones de mundo y, quizá, “no únicamente le confió a los españoles cómo conquistar Mesoamérica, sino también debió ser influyente al momento de transmitirles qué era necesario conservar de ese mundo indígena”, el cual se convirtió en la Nueva España y, finalmente, derivó en el actual México.

Por su parte, el autor Luis Barjau señala que La Malinche incluso daba órdenes militares y aprendió los toques de mando con la trompeta”

“Fue una hábil y desenvuelta negociadora, no sólo tradujo  las conversaciones y convenios entre Moctezuma y Hernán Cortés, sino que también fue el enlace entre los diálogos previos, durante y posteriores al asedio de Tenochtitlan”, agregó el etnólogo.

“Además, comandó a todos los ejércitos de guerreros indígenas aliados a los castellanos, fue una excelente mujer y gran cacica, señora de vasallos, como lo cita en sus crónicas Bernal Díaz del Castillo”.

Barjau comentó que dentro de los aportes históricos de Doña Marina resulta imperativo adjudicarle un hecho sustancial en la vida de México, y es que a finales de 1522 después de ser concubina de Cortés durante tres años nació Martín, el primer mestizo y a lo que se debe el subtítulo de su libro La verdad acerca de la mujer que fundó el mestizaje en México.

El sueño de La Malinche, Antonio Ruiz
El sueño de La Malinche, Antonio Ruiz

Categorías: Otras culturas prehispánicas | Etiquetas: | Deja un comentario

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