Voladores de Papantla: la importancia de este ritual que desconoce Arath de la Torre, pero que es Patrimonio Cultural Inmaterial


Los Voladores de Papantla se hicieron tendencia tras la difusión de un controvertido video de un anuncio protagonizado por el actor Arath de la Torre, en el que el niega la importancia del ritual que ha sido reconocido como Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO.

El comercial por el que desde redes sociales criticaron al también conductor de televisión, es de la empresa de préstamos “MoneyMan”.

¿Qué dijo Arath de la Torre de los Voladores de Papantla?

En el video del comercial aparecen los Voladores de Papantla realizando su danza ritual desde lo alto y se escucha la voz de Arath de la Torre preguntando “¿sabes qué tienen en común el número de vueltas que dan los Voladores de Papantla y tu primer préstamo con MoneyMan?”

Tras una breve pausa, en una toma siguiente aparece el actor respondiendo: “Que ambos te generan cero interés”.

Tras la forma simplista e ignorante de utilizar la imagen de los Voladores de Papantla, usuarios de redes sociales condenaron que denigrara la tradición cultural.

A continuación te contamos más de los Voladores de Papantla y su importancia que ha sido reconocida por la UNESCO, organismo de la ONU que declaró la práctica como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad en 2009.

Voladores de Papantla: el significado de un ritual ancestral contra la sequía

Esta expresión ritual va más allá de las fronteras de Veracruz, estado de donde son originarios los Voladores. Se trata de una práctica ancestral que implica significados y valores originados en la época prehispánica y llega hasta problemáticas actuales, como la recuperación del tsakáe kiwi (chicozapote), árbol del que se obtiene el palo para el ritual de volador y que está en peligro de extinción.

La arqueología ha demostrado que el Ritual del Volador tiene una antigüedad de más de mil 500 años, y que se practicó desde el norte de lo que hoy es México hasta Nicaragua.

El rito remonta a tiempos míticos que narran la sequía impuesta por los dioses debido al olvido de los hombres. Fue por eso los hombres, con el permiso del Dios del Monte, buscaron el árbol más alto y a cinco jóvenes castos, para que regresara la lluvia mediante la invocación de los cuatros puntos cardinales, cada uno de ellos rectores de los cuatro elementos: fuego, tierra, agua, aire, y del centro del universo.

Eso es lo que cada cierto tiempo, rememoran los cerca de 600 voladores que se distribuyen en el país, cuando vuelven a buscar el tsakáe kiwi, lo cortan, lo arrastran y lo siembran nuevamente, previamente, se ofrendan flores blancas, copal, tabaco, aguardiente, veladoras y una gallina, para ahuyentar al dios de la discordia, al que no le gusta el trabajo en equipo. Todo esto se hace al compás del son y del rezo.

En los años 70 surgió la primera organización de voladores, pero también la competencia desleal y se perdió su sentido espiritual, proyectándose como espectáculo. Ante este peligro se fundó la Escuela de Niños Voladores, en donde se enseñan los principios espirituales del rito, el significado, la elaboración de la indumentaria y el rezo, parte fundamental del mismo.

Categorías: Otras culturas prehispánicas | Etiquetas: , | Deja un comentario

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