La Noche Triste: Hernán Cortés huía de Tenochtitlán con este lingote de oro

Durante la llamada Noche Triste los aztecas propinaron un duro golpe a los españoles conquistadores, lo que los obligó a salir huyendo de Tenochtitlán. Hernán Cortés y sus huestes llevaban consigo objetos valiosos saqueados de los tesoros mexicas, entre ellos un lingote de oro que hoy en día se exhibe en el Museo Nacional de Antropología.

Este tejo de oro es el único testimonio arqueológico de la llamada Noche Triste, episodio histórico previo a la caída de la ciudad México-Tenochtitlán y que este 2021 autoridades capitalinas renombraron como Noche Victoriosa al cambiar el nombre de la plaza donde se ubica el árbol ahuhuete en el que lloró Hernán Cortés. El sitio ahora se llama Plaza de la Noche Victoriosa.

¿Cómo es la barra de oro con la que huía Cortés la Noche Triste?

Estudios realizados por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en colaboración con el doctor José Luis Ruvalcaba, del Instituto de Física (IF) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), permitieron confirmar la composición exacta de la pieza:

  •  76.2 ± 1% de oro
  • 20.8 ± 1% de plata
  • 3.0 ± 0.5% de cobre

La composición química del lingote de oro permite confirmar que es una pieza originaria de los tesoros aztecas, ya que tiene menor porcentaje de cobre, como otras piezas del valioso metal recuperadas de excavaciones del Templo Mayor.

Ese detalle diferencia a los objetos de oro de los mexicas de los de los mayas, como los extraídos del Cenote Sagrado de Chichén Itzá o los de los mixtecos de los Valles Centrales.

Las características de la barra metálica coinciden con bastante exactitud a las referidas en fuentes históricas de la época colonial. La pieza concuerda con las descritas por Bernal Díaz al hablar de los tejos de oro que se obtuvieron de la fundición del “Tesoro de los antepasados de Moctezuma”.

El lingote pesa 1.930 kg y mide 5.4 centímetros.

“Bernal refiere que los tejos medían tres dedos de ancho, equivalente a 5.4 cm, y aunque no lo crean, eso mide el lingote hallado en 1981”.

Leonardo López Luján, director del Proyecto Templo Mayor (PTM)

Asimismo, en el Códice Florentino se asienta e ilustra que, una vez infringida la derrota a los españoles y sus aliados en la Noche Triste, los mexicas regresaron a los canales a buscar los objetos saqueados y es curioso que, uno de ellos aparece portando una espada en la mano derecha y un barrete de oro en la izquierda”.

¿Dónde se encontró el oro?

El hallazgo de la barra de oro, con la que huían Hernán Cortés y sus hombres de Tenochtitlán la Noche Triste, ocurrió el 13 de marzo de 1981, al norte de la Alameda Central de la Ciudad de México, lugar que corresponde a la ruta de la célebre fuga de los españoles.

El descubrimiento se concretó durante la construcción de la Banca Central (Bancen), en las inmediaciones de Avenida Hidalgo, en lo que hoy corresponde a los terrenos donde se asienta el Sistema de Administración Tributaria (SAT).

canal de Toltecaacaloco, donde está el SAT y se encontró oro que se llevaba hernán cortés
Así luce hoy lo que fue el canal de Toltecaacaloco, por donde huyó Cortés la Noche Triste y ubicación del SAT. Foto: Colegio Nacional

Uno de los trabajadores, Francisco Bautista, quien falleció en 2019 y tuvo la oportunidad de participar después en varias excavaciones arqueológicas, lo encontró a 4.80 m de profundidad y se encargó de entregarlo a los arqueólogos.

La ubicación del hallazgo concordaba con el camino seguido por Cortés y sus hombres en la Noche Triste: el canal de Toltecaacaloco; quedando sepultado en su lecho, hasta que casi 460 años más tarde fue descubierto por don Francisco. El tejo de oro llegó a las manos del director general del INAH, Gastón García Cantú, quien a su vez le informó al mandatario López Portillo.

¿Cómo inició la historia de la barra de oro mexica?

La historia de la barra de oro que hoy se encuentra en el Museo Nacional de Antropología e Historia inició el 8 de noviembre de 1519, es la historia de cómo Hernán Cortés encontró el tesoro de Moctezuma y cómo se decepcionaron los españoles que participaron en la conquista de México.

El 8 de noviembre de 1519 los españoles y sus aliados indígenas entraron a la ciudad de Tenochtitlán. Fueron recibidos por el emperador Moctezuma y su corte con regalos, estuvieron hospedados por meses en las famosas casas viejas de Axayácatl, padre de Moctezuma, ubicado en lo que es hoy el Monte de Piedad y donde los trabajos arqueológicos han permitido encontrar un relieve de águila real.

De acuerdo con las crónicas de Bernal Díaz del Castillo, que participó en la expedición, en su obra Historia Verdadera de la Conquista de Nueva España, Cortés ordenó a dos de sus hombres que instalaran un altar católico, al tratar de cumplir la encomienda, se dan cuenta de que existe un muro reciente que clausuraba una puerta.

Al poner la puerta la descubierto los españoles encontraron el llamado Tesoro de Moctezuma, que si bien era un tesoro para los aztecas, no era un cúmulo de oro como esperaban los españoles. El tesoro para los mexicas se entregaba de tlatoani en tlatoani y no se podía tocar, cada nuevo emperador tenía la misión de incrementarlo.

¿En qué consistía el Tesoro de Moctezuma? Los mexicas no hacían objetos de oro, tenían piezas que llevaba oro: maderas finas, plumas iridiscentes, telas de tejido fino de algodón que tenían oro incorporado, pero no había lingotes, cruces o monedas de oro.

¿Siempre tuvo forma de barra?

El lingote de oro con el que huían Hernán Cortés y sus hombres durante la Noche Triste, habría sido fundido entre 1519 y 1520”, detalló el doctor Leonardo López Luján, director del Proyecto Templo Mayor (PTM), iniciativa arqueológica del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

El lingote se formó con parte del oro que los españoles quitaron de los objetos del Tesoro de Moctezuma. Las crónicas señalan que dicha labor les tomó tres días, y que algunas piezas ya sin el oro fueron rescatadas por los tlaxcaltecas, aliados de Cortés.

Las conclusiones a las que han llegado los arqueólogos es que el lingote, hallado en lo que hoy es el SAT, fue elaborado entre noviembre de 1519 y junio de 1520, por los “plateros” de Moctezuma que residían en Azcapotzalco, y que fueron llevados a Tenochtitlán para fundir el oro bajo la supervisión y los estándares de los conquistadores españoles.

El lingote se confeccionó en las Casas Viejas de Axayácatl, fundiendo “un conjunto de joyas e insignias de orfebrería mexica”, a una temperatura de 950° C.

“Las piezas mexicas fundidas procederían del ‘Tesoro de los antepasados de Moctezuma’, hallados por los españoles en el Teucalco (Casas Viejas de Axayácatl) o, quizás, del oro obtenido como botín de guerra en los almacenes reales de Petlacalco, las armerías del Tlacochcalco o los talleres artesanales del Totocalli”.

Leonardo López Luján

El oro azteca resultó ser una decepción para los españoles, pues pese a haber torturado a Cuauhtémoc, el último emperador azteca al quemarle los pies, no lograron que confesara la ubicación secreta de más oro.

El arqueólogo López Luján explica que eso ocurrió porque simplemente no había más oro.

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