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Hombre-coyote monumental del señorío rival de los aztecas, recuperado por el INAH

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El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) logró recuperar una pieza arqueológica única en su tipo. Se trata de un monumental hombre-coyote proveniente del señorío tarasco, que rivalizó con el imperio azteca del centro de México.

Luego de 30 años de gestión jurídica, el INAH recuperó la escultura que representa a un hombre-coyote posado sobre una especie de tronco. La pieza estaba en manos de un particular.

El hombre-coyote de la cultura tarasca de Michoacán

La escultura, única por sus dimensiones a escala natural, fue hallada en Tacámbaro, en la Tierra Caliente de Michoacán, donde se asentó una de las principales ciudades del Irechequa o área de dominio de Tzintzuntzan, el gran señorío tarasco. Este imperio, que rivalizó con el imperio mexica que tenía su gran ciudad en Tenochtitlán en el centro de México, tuvo su mayor concentración en el actual territorio michoacano en el periodo Posclásico Tardío (1400-1521 d.C.), pero también abarcó parte de los estados de Jalisco, Colima y Nayarit, Guerrero, Sinaloa, Guanajuato y el Estado de México.

El arqueólogo José Luis Punzo del Centro INAH de Michoacán, señaló que el hombre-coyote es de factura completamente uacúsecha, es decir, parte del señorío tarasco y está hecha en basalto.

La pieza mide 1.08 metros de altura por 45 centímetros de ancho, de modo que solo es superada en tamaño por los chacmoles descubiertos en Ihuatzio.

Los hombre-coyote son hasta cierto punto comunes en el área, sin embargo, nunca antes se había encontrado uno de tamaño natural, los otros hallazgos corresponden a piezas que van de los 40 a los 50 centímetros, entre ellos el que hoy en día está en un museo de Berlín, que fue llevado por el etnógrafo noruego Carl Lumholtz a Europa.

“Sabemos que los últimos señores de Tzintzuntzan, quienes escribieron la Relación de Michoacán, eran los llamados uacúsecha, el ‘linaje del águila’. Junto a esta se encontraba otra gran ciudad del Lago de Pátzcuaro, Ihuatzio, que quiere decir ‘lugar de coyotes’, donde se han localizado la mayor parte de estas esculturas. Viendo las piezas, en términos estrictamente arqueológicos, los coyotes son mucho más importantes en la cultura tarasca, pues hasta ahora no se han encontrado señores-águila».

José Luis Punzo, arqueólogo.

Una de las hipótesis es que las esculturas de hombre-coyote podrían representar una dinastía que gobernó el lugar, incluso antes de que se escribiera la historia uacúsecha. «Ahí hay un punto que solo la arqueología y futuros trabajos de investigación podrán responder”, indicó el experto.

El hallazgo del hombre coyote tarasco de tamaño natural

Hace tres décadas, durante trabajos de introducción de drenaje en la colonia Llanos de Canícuaro, municipio de Tacámbaro de Codallos, se localizó la escultura del hombre-coyote. La familia Hernández la resguardó en su casa, sin embargo no contaba con concesión de uso, el trámite mediante el cual se autoriza la custodia de piezas arqueológicas a particulares.

Por ello, el INAH inició gestiones legales que dieron fruto el pasado 19 de enero, cuando se firmó la carta de entrega-recepción de la escultura, con lo cual concluyó el reclamo sobre este bien mueble propiedad de Nación, que estaba en poder de la familia.

Marco Antonio Rodríguez Espinosa, director del Centro INAH Michoacán informó que especialistas de la institución realizarán un dictamen del estado de conservación de esta pieza prehispánica que presenta una serie de fracturas y faltantes, producto del paso del tiempo y quizá de su arrastre con maquinaria pesada, al momento de su hallazgo.

Una vez que el INAH defina y ejecute el proyecto de conservación de la pieza, ésta podrá integrarse y tener un lugar de honor dentro de la colección arqueológica del museo comunitario del ayuntamiento de Tacámbaro de Codallos.

La escultura del hombre-coyote de Tacámbaro se encuentra en las instalaciones del Centro INAH Michoacán, donde es resguardada para su restauración e investigación.

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