Porque todos hemos sido Chris Rock y Will Smith

Desarrollo Humano

Por *Kazumi Murata

     A propósito del incidente de los premios Oscar, he visto diversas reacciones de si fue correcto, si uno está bien y el otro mal, si tenían o no derecho de hacer lo que hicieron, etc. Se ha defendido férreamente la no violencia y estoy de acuerdo, pero considero que es importante comprender por qué hacemos lo que hacemos y reaccionamos como reaccionamos: porque todos, en algún momento, nos hemos burlado de alguien frente a otros y también hemos defendido con violencia -física, psicológica, verbal, emocional, financiera, etc.- alguna postura propia.

     Tanto la burla, el sarcasmo, por más disfrazados que estén bajo la máscara de una broma; como la violencia evidente (golpes, gritos, azotones de puertas) son violencia. Solo hay que colocarlo en una noción de escala. Y el que esté en un nivel “leve”, no significa que no tenga impacto en alguien. A parte, ese nivel puede escalar.

     La gran pregunta es ¿por qué la violencia se manifiesta? Sin importar si es un violencia pequeñita -como dejarle de hablar a alguien- o una violencia extrema -como matar-, desde la perspectiva de Semiología de la Vida Cotidiana® es una autoafirmación.

     ¿Qué es la autoafirmación? Es una postura que todos adquirimos para darnos valor. No valor de valentía, sino valor de importancia. Es una manera -inconsciente, casi siempre- para ponerme un escalón arriba del otro y señalarle algo para que yo me sienta mejor, una manera indirecta de decir <<tú estás mal, yo estoy bien>>, o <<me burlo de ti antes de que alguien lo haga de mí>>. Insisto en que siempre hay que considerar la noción de escala.

     Cuando tenemos confianza en algún aspecto de nuestro ser, no tenemos la necesidad de autoafirmarnos.

     ¿Puedes notar que nos autoafirmamos con temas diferentes? Quizás haya similitud en algún punto, pero uno se puede autoafirmar a través de lo físico, mientras que otro lo hace con el dinero, o con algún conocimiento.

     ¿Por qué pasa esto?

     Porque a través de nuestra historia personal desarrollamos una serie de susceptibilidades y rasgos dominantes. La susceptibilidad es ese tema vulnerable que cuando ponen el dedo en esa llaga, se prenden todas las alertas internas y de manera casi automática respondemos con el rasgo dominante. Se le dice rasgo dominante no por la intensidad en su respuesta sino por la repetición de la misma. Hay un mundo de susceptibilidades y de rasgos dominantes y sus combinaciones son múltiples; por ejemplo, hay personas que son susceptibles a la presión y responden con la evasión, u otras que son susceptibles a la crítica y responden con agresión, o incluso una persona que es igualmente susceptible a la crítica pero responde con el desprecio. Estas combinaciones susceptibilidad-rasgo dominante existen en cada uno de nosotros y los tenemos guardados en nuestro inconsciente como paquetitos.

  • ¡Ah! ¿Me gritaste?   – y en automático saco el paquetito “me gritan, entonces lloro” y me pongo a llorar.

     Estos paquetitos los usa el Imaginario “aquel que creo ser, pero que en realidad no soy” Dr. Alfonso Ruiz Soto®: una falsa personalidad, automatizada, reactiva y que carece de conciencia autorreflexiva, el cual se desarrolla por la Huella de Abandono (es un curso completo y no es posible explicarla en un solo texto). Mientras no se trascienda la Huella de Abandono, la violencia seguirá existiendo porque sale de manera automática.

     ¿La buena noticia? Es que una vez que identificamos a nuestro Imaginario, podemos comenzar a desarticular estos paquetitos y entonces, nuestras respuestas se vuelven más conscientes, más amables y más asertivas.

     ¿Te gustaría saber más sobre Huella de Abandono?

Kazumi Murata
Kazumi Murata

Consultora y Comunicadora certificada en Semiología de la Vida Cotidiana®
Miembro certificado de la Asociación Internacional de Semiología de la Vida Cotidiana A.C.
Terapeuta holística: terapia cuántica y practicante de Barras de Access Consciousness®
Apasionada del buceo. Escritora

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