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La bicicleta y su historia en México

Cultura
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Manejar una bicicleta es una experiencia única. Recorrer la ciudad o el campo montados en una bici exige estar atentos al camino, avivar los sentidos y permite mirar de una manera diferente los entornos habituales. Más allá del desarrollo histórico y tecnológico de estos artefactos, o de sus connotaciones sociales y económicas, la bicicleta se enlaza con la historia personal de muchos de nosotros, ya sea como juguete de la infancia, compañera de hazañas juveniles o herramienta de trabajo cotidiano.

De la máquina de correr y el velocípedo a la bicicleta moderna

En 1817 el alemán Karl Drais dio a conocer un vehículo terrestre de propulsión humana al que llamó «la máquina de correr» la «Laufmaschine», considerada la precursora de la bicicleta moderna. Con el tiempo, el invento se fue perfeccionando hasta configurarse, en lo esencial, la bicicleta tal como la conocemos hoy en día.

En 1818 Nicéphore Niépce presentó su versión del invento de Drais, al cual llamó velocípedo, palabra que proviene del latin y puede traducirse como «pies ligeros».

"Laufmaschine" y "Vwlocípedo", los orígenes de la bicicleta moderna_balammaya
«Laufmaschine» y «Vwlocípedo», los orígenes de la bicicleta moderna

Mujeres en bicicleta: una carrera por el feminismo

A principios del siglo XX, muchas actividades como practicar deporte eran consideradas poco adecuadas e incluso dañinas para las mujeres. De manera que cuando las primeras mujeres se subieron a una bicicleta y se pasearon por las ciudades del mundo fueron motivo de escándalo, críticas y burlas.

Hasta se inventaron unos pantalones bombachos, que horrorizaron a mucha gente conservadora de la sociedad, para que las mujeres pudieran salir a rodar. Algunas feministas afirman que en esa época la bicicleta había hecho más para emancipar a las mujeres que cualquier otra cosa.

Sin embargo, no había marcha atrás y la bicicleta fue un símbolo de libertad femenina.

La bicicleta en México

Inicialmente, las bicicletas eran artículos de lujo, sin embargo, pronto se convirtieron en el medio de transporte por excelencia de las clases trabajadoras.

La primeras bicicletas llegaron al país entre 1818 y 1869 importadas desde Europa, vía Boston y Nueva York, para las clases altas de México. Pero la inquietud política posterior a la muerte de Maximiliano, más el tipo de ruedas tan difíciles de manejar, llamadas «boneshaker» o «sacudehuesos», aplacó el entusiasmo que desapareció en pocos meses.

En 1880, llegó otro cargamento. Esta vez eran las bicicletas llamadas de tipo «ordinario», cuya rueda anterior era muy grande. Estas nuevas bicicletas provocaron mucho entusiasmo hasta que fueron desbancadas una década después por las nuevas bicicletas a las que se les llamaba «seguras». Su propagación entre los jóvenes y niños fue rápida, aunque aún no masiva.

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Triciclo infantil antiguo. Foto: Aline Torres

Para 1896 se calcula que habían apenas 800 bicicletas rodando por la Ciudad de México.

Más tarde, su uso se democratizó y se convirtió en medio de transporte de las clases trabajadoras e incluso en instrumento para el desempeño de los oficios.

Desde las primeras décadas del siglo XX muchos profesionistas, pequeños comerciantes, prestadores de servicios y artesanos, encontraron en la bicicleta un excelente instrumento para la realización de sus labores cotidianas.

Carteros, policías, médicos, panaderos, vendedores de golosinas, afiladores, se movían por las calles de las ciudades y los pueblos de México montados en bicicletas y triciclos, pregonaban sus productos y servicios.

En ocasiones el ingenio popular propició la modificación de los mecanismos convencionales de las bicicletas, generando artefactos nuevos y originales, adecuándose a las necesidades de la región.

En la actualidad, algunos de esos oficios y costumbres han desaparecido, sobre todo en el ámbito urbano; en otros casos se han adaptado, cambiando los pedales por vehículos motorizados. Sin embargo, en el recuerdo aún están presentes las imágenes, los sonidos, los pregones de aquellos marchantes sobre ruedas.

La bicicleta se insertó con tal penetración en la vida social de los mexicanos, que incluso se incorporó a actividades de tanto arraigo cultural como las peregrinaciones religiosas.

Previo al 12 de diciembre es muy común ver por las carreteras, calzadas, avenidas y calles a grupos de ciclistas fieles devotos llevando en sus espaldas o canastas, bien sujetas, a virgencitas de Guadalupe de bulto o en cuadros. El mayor punto de concentración es la Basílica de Guadalupe en la Ciudad de México.

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Foto: Aline Torres

La bicicleta en Yucatán, el estado con más bicicletas

La bicicleta llegó a Yucatán a finales del siglo XIX durante una etapa de bonanza económica en el estado, coincidente con la modernización urbana de Mérida. El novedoso aparato ganó popularidad y se organizaron clubes y carreras ciclistas tanto de hombres como de mujeres.

En las comunidades mayas yucatecas, tal ha sido su arraigo que incluso existe un termino para nombrar a la bicicleta, el cual describe la acción de pedalear: T´íinchak´balak óok que significa empujar con el pie para que gire.

Desde su llegada a Yucatán, hace más de un siglo, la bicicleta ha recorrido una exitosa trayectoria hasta ser, en la actualidad, un elemento característico del paisaje rural y urbano en el estado.

A lo largo de los años, este singular artefacto ha tenido diversas atribuciones y usos, Los primeros velocípedos y bicicletas fueron un símbolo de status social y modernidad.

Para 1898 circulaban ya por la ciudad de Mérida 125 bicicletas y el ayuntamiento consideró necesario expedir su primer reglamento, lo cual evidencia la rápida aceptación que tuvo como medio de transporte para las clases trabajadoras convirtiéndose en un elemento esencial en el proceso de transición de una sociedad eminentemente rural a una urbana y moderna.

Más tarde, conducir una bicicleta fue también un acto de rebeldía, libertad e ideológico. La mujeres yucatecas se sumaron al uso de bicicleta como símbolo de liberación femenina y en 1906, se organizó el primer club femenil ciclista de la ciudad de Mérida conformado por profesoras y alumnas de escuelas públicas

Más tarde se democratizó para convertirse en el medio de transporte de obreros, campesinos y estudiantes, y con ello, en una herramienta indispensable para el trabajo y las actividades cotidianas de la población.

En las comunidades mayas yucatecas, el uso de la bicicleta comenzó a ser más frecuente a partir de la década de 1950. En municipios como Cansahacab, Temozón, Motul y Tekal de Venegas, las primeras bicicletas llegaron como una novedad, llevadas por comerciantes locales que las rentaban por hora. Paulatinamente, las familias hicieron un esfuerzo por adquirir una propia, la cual pasaba a formar parte importante de su patrimonio.

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Foto: Aline Torres

Lo cierto es que montar bicicleta ha sido y es tanto una necesidad como un placer para los yucatecos y yucatecas.

Actualmente, cuatro de cada 10 hogares yucatecos cuentan, por lo menos, con una bicicleta, cifra más alta que en países europeos que suelen estar a la vanguardia en el tema de movilidad ciclista.

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