fbpx

La hamaca: así entró en la cultura popular de Yucatán y México

hamaca yucatán

Portada » Inicio. Noticias y Reportajes » Cultura » La hamaca: así entró en la cultura popular de Yucatán y México

¿Qué piensas cuando escuchas la palabra hamaca? ¿Cocos, palmeras, playa o alberca? Sin duda son un instrumento maravilloso para descansar y vacacionar. De hecho, actualmente, hoteles, balnearios y otros centros turísticos incluyen la hamaca en sus amenidades.

Sin embargo, la presencia de este objeto va más allá de un fin de semana de relax. Desde México hasta Sudamérica, tiene un gran arraigo tanto como un elemento fundamental de la vida cotidiana en los hogares, sobre todo en comunidades indígenas, hasta un elemento ritual de matrimonio, nacimientos, muerte y como motor del desarrollo económico.

El papel de la hamaca en rituales de matrimonio

En los pueblos ribereños del Orinoco, recorridos en el siglo pasado por el médico francés Jules Crévaux, se practica un ritual iniciático llamado maraké.

Los hombres o incluso niños que aspiran a contraer matrimonio deben cumplir con el ritual.

Después de una noche de danzas, al amanecer los bailarines se quitan los trajes, y en seguida empieza el suplicio del maraké. El piay o sacerdote curandero hace que tres hombres cojan a uno de los aspirantes al matrimonio: uno le sujeta las piernas, el otro los brazos y el tercero le echa la cabeza atrás. Entonces le aplica al pecho los aguijones de un centenar de hormigas que están sujetas por medio del cuerpo en un enrejado de junco.

A continuación aplica a la frente del hombre otro enrejado lleno de avispas, y luego hace que unos y otros insectos le piquen alternativamente todo el cuerpo. El sujeto cae con un síncope y hay que llevarlo a su hamaca; una vez en ella se le amarra fuertemente y se enciende un poco de fuego debajo de la hamaca.

Los jóvenes que han pasado por el maraké pasan en la hamaca quince días sin comer otra cosa más que un poco de cazabe seco y pececillos asados en las brasas. Los pueblos apalais como los rucuyos no pueden casarse sin haber pasado por estas pruebas, pues de lo contrario estarían expuestos a engendrar solamente hijos enclenques y enfermizos.

La hamaca en el momento del parto y el sufrimiento paterno «cuvada»

Todavía muchos mestizos e indígenas mayas peninsulares y de otros grupos étnicos de Suramérica nacen en hamacas.

Después del alumbramiento viene una tradición que para los ojos occidentales y modernos podría parecer curiosa. En varios grupos indígenas sudamericanos se acostumbra la llamada «couvade» o «cuvada», el hombre permanece varios días o semanas recostado en la hamaca para que su hijo/a no tenga en lo futuro enfermedades diversas mientras que la mujer se va reintegrando a las actividades domésticas. Se trata de una protección dirigida a las deidades y/o espíritus relacionados con el agua y la tierra.

Son varios los viajeros europeos que durante el siglo XX dejaron relatos de estas costumbres.

Así contó Crévaux la experiencia entre los rucuyos:

Encuentro a Namaoli tendido en su hamaca, mientras su mujer va y viene por el interior de la cabaña. El indio tiene un aspecto tan grave que cualquiera le creería enfermo, pero no es así. En el país de los rucuyos, el hombre es el que se acuesta mientras las mujeres se pasean. Tiene que estar acostado una luna, y no comer pescado ni caza muerta a flechazos, contentándose con cazabe y pececillos cogidos con una planta narcótica llamada cucu; si infringe esta orden, su hijo morirá o será contrahecho.

Crévaux

Por su parte, Murdock contó la tradición entre los witotos del noroeste del Amazonas, en la confluencia de Brasil, Colombia y Perú:

La madre presenta al recién nacido al padre y al día siguiente reanuda sus trabajos en los campos, volviendo sólo por la noche para amamantar al niño. pero el padre descansa durante una semana o más en su hamaca, observando ciertas reglamentaciones en su dieta y recibiendo las visitas de congratulaciones de sus amigos. Su cuvada -que es el nombre que se da a esta simulación por parte del padre del papel desempeñado por la madre en el parto- dura hasta que se ha cicatrizado el ombligo de la criatura y durante ese tiempo no debe comer carne ni cazar ni siquiera tocar sus armas.

Murdock

Es de tres a cinco días en la etnia kaidá o cayuá en el Mato Grosso do Sul del Brasil en su frontera con el Paraguay. En cambio, entre los sáliva de Venezuela son cuarenta días si es varón y sesenta si es una niña.

La hamaca como medio de transporte

Desde los primeros años posteriores a la conquista en el siglo XVI uno de los transportes más empleados fue el de la hamaca. Fray Tomás de la Torre escribió en 1545:

Estas hamacas usan para llevar a sus señores y principales y a los enfermos. Y en éstas andan ahora las mujeres de Castilla que van en camino y aun los españoles se hacen llevar en éstas cuando van a sus pueblos, especialmente cuando es mal camino por donde no pueden ir a caballo.

Fray Tomás de la Torre

Este uso se registra todavía en las comunidades rurales para el traslado de enfermos.

¿Dónde se inventaron las hamacas?

El origen de la hamaca se puede rastrear desde el Caribe hasta los grupos nativos pertenecientes a la cultura arawak o arahuaca, que se extiende por el norte de Suramérica, es decir, en los territorios correspondientes a Venezuela, Colombia, Brasil y las Guayanas.

A lo largo de las relaciones de viajes y expediciones de varios colonizadores europeos se puede seguir la pista a este accesorio.

En las relaciones de1492, los hombres de Cristóbal Colón visitaron la isla antillana denominada Fernandina, donde encontraron que las casas de los habitantes «eran de dentro muy barridas y limpias, y sus camas son como redes de algodón.» Con esta anotación en el diario del explorador genovés se tiene la primera descripción de la hamaca.

La palabra hamaca proviene de la región del Caribe. Es una voz taína, dialecto de la lengua arauak, que significa árbol.

La hamaca en México

En México la hamaca se conoce y usa de norte a sur, sin embargo, es en los estados del sureste (Yucatán, Quintana Roo y Campeche) que su fabricación se incluye entre las principales actividades económicas de las comunidades rurales.

Pese a que hay voces que se pronuncian por atribuir el origen de la hamaca a los antiguos mayas prehispánicos, no existe evidencia contundente. Son algunos arqueólogos contemporáneos, quienes ven en algunas vasijas que representan a dignatarios mayas recostados, algo similar a una hamaca.

Contrasta con estas consideraciones la ausencia de mención alguna a la hamaca en las relaciones de Fray Diego de Landa, en su Relación de las cosas de Yucatán.

Landa plasmó en sus crónicas una descripción extensa de los usos y costumbres de los antiguos mayas, pero no hay mención a las hamacas, por el contrario, describió cómo los mayas dormían en “barbacoas”.

Así, los primeros indicios de presencia de hamacas en la Península de Yucatán, son posteriores a la colonización española y su verdadera penetración en la cultura de la población vino mucho después.

Inició cuando los mayas aprendieron la técnica para elaborar sus propias hamacas y la fortalecieron con las técnicas propias de tejido de henequén y algodón.

Si acaso te preguntas, si no era más fácil importar las hamacas caribeñas, la respuesta es no, pues la población maya no tenía la capacidad adquisitiva para adquirir las hamacas de importación.

Sin embargo, tenía a la mano mucha materia prima a la que le daban otros usos. Y además, los franciscanos aportaron su granito de arena al aprender la técnica caribeña en Santo Domingo y después enseñarla e introducir el bastidor en la Península de Yucatán.

¿Qué ganaban los franciscanos con esto? El investigador Othón Baños Ramírez considera que los evangelizadores pudieron haber visto en la hamaca una ventaja moral sobre las “barbacoas” que usaban para dormir los mayas.

“Con las hamacas los cuerpos estarían separados y esto disminuiría la promiscuidad en que vivían. En la barbacoa la proximidad de los cuerpos era inevitable y, como los mayas no usaban mucha vestimenta, los franciscanos pensaban que esto atentaba contra la moral y las buenas costumbres”.

Othón Baños Ramírez

En maya a la hamaca se le conoce como hayabil-kaan: cordeles para tenderse o yaab kaan: muchos cordeles.

La frescura que representaba la hamaca para el clima cálido de la región le ayudó a ir penetrando poco a poco en las casas mayas que se fueron adaptando para este accesorio que hoy en día no puede faltar en las comunidades.

Para tener una idea de la importancia de la hamaca yucateca, cabe señalar que junto con la miel ocupa un destacado lugar como producto nativo de exportación. Así desde los años 90 despuntó su comercio internacional con ventas al extranjero de 76,756 piezas con un valor aproximado de $707.198 dólares.