aztecas

Descubrimientos arqueológicos de la cultura azteca o mexica, que habitó Tenochtitlan al momento de la llegada de los españoles a México. Su forma de vida, cosmovisión, sus costumbres. tradiciones, mitos y leyendas.

Caída de México Tenochtitlan: mitos y realidades

La ciudad prehispánica de México Tenochtitlan cayó el 13 de agosto de 1521, en su último reducto que era Tlatelolco. Con siglos de por medio, hoy, a la caída de la gran ciudad azteca o mexica la rodean varios mitos. Aquí te los presentamos acompañados de algunas realidades.

aztecas contra españoles

La caída de México-Tenochtitlan

Los mexicas empezaron a irse hacia Tlatelolco, otro señorío de población azteca, conforme avanzaban los españoles en Tenochtitlan.

El último tlatoani mexica, Cuauhtémoc, al ser capturado en su canoa por Olguín dijo ante Hernán Cortés:

«He hecho todo lo posible en defensa de mi ciudad y ya no puedo más. Me traen ante tu persona prisionero, por tanto toma el puñal que tienes en el cinto y mátame con él».

Cuauhtémoc.

Cuahutémoc se expresó en náhuatl, Malinche (Malintzin) lo tradujo al maya para el Geronimo de Aguilar (de quien se hablará más adelante) y finalmente él lo dijo en español para Cortés.

Cuauhtemoc, caída de Tenochtitlan

Para el renombrado arqueólogo Eduardo Matos Moctezuma, Cuauhtémoc quería decir «sacrificame» el final que tenían los guerreros vencidos en la cultura azteca.

Sacrificar a los guerreros les permitía ser ofrecidos a los dioses para acompañar al sol dando cantos guerreros, acompañando al dios Huitzilopochtli, el colibri.

Finalmente Cuauhtémoc fue asesinado tras un juicio sumario.

Hernán Cortés no fue el primer conquistador español en llegar a lo que hoy es México

Lo que es una realidad de la etapa final de México-Tenochtitlan es que en la gran ciudad mexica ya se tenía noticia de la llegada de hombres blancos montados en barcos.

Francisco Hernández de Córdoba y Juan de Grijalba ya habían realizado expediciones al territorio de lo que hoy es México.

Sin embargo, Moctezuma II «mucho se preocupó al saber de la llegada de Hernán Cortés, pues sabía que nada bueno se iba a presentar con el arribo de gente extraña», señaló el arqueólogo Eduardo Matos Moctezuma, durante una conferencia organizada por el Colegio Nacional.

Códice Durán

Cortés consigue a su primer intérprete: un español naufrago

Una realidad poco difundida sobre la llamada conquista de México es que Cortés contó con otro traductor además de la mujer conocida como La Malinche.

A su llegada a México, Cortés se entera de la presencia de españoles náufragos que llevaban siete años en tierras mayas, al sur de lo que hoy es la república mexicana.

Hernán Cortés les envió carta invitándolos a que se unieran a su proyecto conquistador, según las crónicas.

Jerónimo de Aguilar, quien tenía algunas órdenes religiosas, recibió la carta de Cortés, se lo cuenta a su hermano Gonzalo Guerrero, quien rechaza la misión, pues ya estaba casado con una mujer maya y había asimilado la cultura prehispánica del sureste mexicano.

Foto: Real Academía de la Historia

Incluso se sabe que tiempo después Gonzalo Guerrero murió defendiendo al lado de los mayas, las tierras del sureste de la invasión española.

Jerónimo de Aguilar ya había aprendido la lengua maya y sirvió junto a la Malinche como traductor de Cortés.

Mitos de la caída de México Tenochtitlan

La caída de la gran capital de los aztecas, Tenochtitlan, ocurrida el 13 de agosto de 1521 y los episodios anteriores a ella, están rodeados de mitos que han perdurado por años.

Entre ellos están:

  • La estigmatización de Malintzin (La Malinche) como traidora
  • Hernán Cortés quemó sus naves
  • Moctezuma II confundió a Cortés con Quetzalcoatl
  • Moctezuma II fue matado a pedradas por los aztecas
  • A los aztecas los vencieron solo mil españoles

La Malinche ¿una traidora?

Actualmente al que tiene más aprecio a lo extranjero que a lo nacional se le suele llamar malinchista, palabra derivada de «Malinche» el mote atribuido a Malintzin, la mujer indígena que sirvió de traductora a Hernán Cortés.

El prestigiado arqueologo Eduardo Matos Moctezuma, considera que Malintzin no fue una traidora, pues no era mexica.

Al contrario, fue testigo de la expansión que los mexicas habían tenido por la región sureste. De modo tal que al unirse a los españoles no traicionó a su propio pueblo, sino que se alió con quienes, quizá, pudieran defenderlos del yugo de Tenochtitlan.

¿Cómo llegó Malintzin a convertirse en traductora de Hernán Cortés?

En la famosa batalla de Centla, que dejó bajas entre indígenas y españoles, provocó que al día siguiente se le regalara a Cortés 20 mujeres, entre ellas Malintzin.

la malinche y cortés, códice durán
Foto: Códice Durán

Ella era una mujer preparada, inteligente, pues era hija de caciques de la región de lo que hoy es Tabasco.

Malintzin hablaba varias lenguas indígenas como el maya y el nahuátl, lengua de los aztecas. Junto con Jerónimo de Aguilar trianguló las comunicaciones para Cortés.

Cortés quemó las naves, es un mito

Incluso entre los docentes de educación básica se llega a mencionar que Hernán Cortés quemó sus naves.

Eduardo Matos sostiene que eso es un mito de la caída de México Tenochtitlan.

«En el escrito dice dio a través con ellas, es decir las encalló, las embaró».

Eduardo Matos Moctezuma

Cortés encalló las naves para asegurar el acompañamiento de todos los españoles que viajaban con él, pues había grupos inconformes que preferían regresar a Cuba.

Moctezuma II confundió a Cortés con Quetzalcoatl

Al enterarse de la llegada del grupo de españoles encabezados por Hernán Cortés, Moctezuma II le envió numerosos regalos, suele decirse que el tlatoani mexica creía que Hernán Cortés era el dios Quetzalcoatl, que según la mitología azteca, había prometido regresar.

«Quizá los primeros 10 minutos Moctezuma pudo pensar que Cortés era el regreso de Quetzalcoatl, sin embargo al minuto 11 ya quería que se alejara, pienso que Moctezuma II ya veía el peligro que llevaban».

Eduardo Matos Moctezuma

La intención de Moctezuma II al enviar los regalos a Cortés, era que se alejara, que no siguiera avanzando.

Moctezuma II fue matado de una pedrada por los mexicas

Otro de los mitos en torno a la caída de Tenochtitlan se refiere a la muerte del emperador Moctezuma II.

muerte del emperador moctezuma
Foto: Códice Moctezuma

Al estar cautivo por los españoles, Moctezuma II fue obligado a subir a una azotea para tratar de calmar a su pueblo, sin embargo no lo logra y es apedreado.

Sobre la muerte del emperador azteca hay dos versiones, los narraciones indígenas aseguran que fueron los españoles quienes mataron a Moctezuma II.

Las crónicas españolas afirman que los golpes que recibió de las piedras le causaron heridas graves hasta la muerte.

«Yo realmente pienso que lo mataron los españoles dado que no convenció a su pueblo de calmarse, y además ya había otro tlatoani: Cuitlahuac. Fueron los españoles porque Moctezuma II ya no les servía. Se le achaca a Alvarado el asesinato de Moctezuma II».

Eduardo Matos Moctezuma.

A los aztecas los vencieron solo mil españoles

Si bien el grupo de españoles que emprendió la conquista de Tenochtitlan estaba formado por entre 800 y mil hombres, no lograron solos vencer a los aztecas.

Eran los españoles más miles y miles de pueblos prehispánicos conquistados por los mexicas o que estaban a punto de ser conquistados.

Los documentos de cronistas de la época dan cuenta de que tan sólo los tlaxcaltecas participaron en la caída de México Tenochtitlán con 8 mil hombres más sus capitanes.

Realidades de la caída de México-Tenochtitlán

Al hablar de la conquista española se puede uno encontrar con la creencia de que los mexicas eran un imperio unificado con todos los pueblos que ahora ocupan el territorio nacional, y que por tanto los españoles llegaron a subyugar a todos los habitantes de lo que hoy es México.

Sin embargo, la realidad es que en el actual territorio nacional existía una gran variedad de pueblos independientes entre sí, muchos de ellos sometidos al pago de tributo a los mexicas.

Mapa de los pueblos que pagaban tributo a Tenochtitlan

Esto fue descubierto por Hernán Cortés conforme avanzó por el territorio.

Mientras en las zonas mayas se le recibió de forma beligerante, con ataques o dejando los pueblos vacíos antes de su llegada; en los pueblos de la costa veracruzana se le recibió bien y se le regalaron cosas.

Esto se debió a que estos grupos estaban sujetos al control y tributo a los aztecas, una imposición que ya los agobiaba.

A su llegada, Cortés les libera del tributo a los aztecas, y les anuncia que ahora su señor será Carlos V.

Las posibles razones por las que cayó Tenochtitlan

Entre las realidades de la caída de Tenochtitlan y Tlatelolco, un pueblo también mexica, posiblemente contribuyeron cuatro razones:

  • Psicológicas
  • Económicas
  • Militares
  • Enfermedades

Los motivos psicológicos que sumaron a la caída de Tenochtitlan

El bando mexica y su tlatoani estaban agobiados por una serie de presagios que se habían venido dando, quizá algunos ocurrieron y otros quizá eran producto del ánimo colectivo.

Entre los presagios que se han podido confirmar estaba la aparición de un cometa, que está mencionado en las crónicas de Sahagún y Diego Muñoz Camargo.

presagios de la caida de México-Tenochtitlan
Presagio del cometa. Foto: Códice Durán

Otros presagios incluyen la aparición de la Llorona, que salía gritando que su pueblo ya se iba a terminar y el famoso ¡Ay mis hijos!

A su llegada al corazón del imperio azteca, Cortés mantiene prisionero a Moctezuma II en el Palacio Axayacatl, donde residían los españoles en Tenochtitlan, lo que influyó en el ánimo del pueblo mexica.

«Tenían preso al máximo gobernante, el tlatoani era el gran jefe de los ejércitos y a la vez el sumo sacerdote»

Eduardo matos moctezuma

En los factores psicológicos se suma el impacto doble de perder en poco tiempo a dos tlatoanis, Moctezuma II al estar preso y su sucesor, Cuitlahuac, quien se contagió de viruela.

En cambio el bando español no había perdido hasta ese momento a sus capitanes, su moral era fuerte, pues venían con el interés aventurero de ganar favores de la corona española gracias a su conquista.

Tenían también un impétu fuerte por la avaricia de conseguir oro.

Las causas económicas que favorecieron la llamada conquista de México

El imperio azteca conquistó buena parte del centro de México, parte de las costas mexicanas, e incluso incursionó en partes del Soconusco, la región costera comprendida en la zona limítrofe sur entre México y Guatemala.

Sin embargo, sólo habían impuesto el tributo en la costa del Golfo de México, en la zona maya todavía no emprendían la zona maya. De ahí que la parte costeña de Veracruz se pone parte de los conquistadores españoles.

Según la región se les imponía la entrega de productos cada cierto tiempo, de ello da cuenta el códice mendocinos y la matrícula de tributos en el que figuran:

  • Cuentas de collares
  • Plumas
  • Pieles de animales
  • Cargas de frijol o maíz
  • Trajes de guerreros

En el Templo Mayor se ha encontrado una gran cantidad de objetos que venían de la costa como parte del tributo a los aztecas, incluso cocodrilos y estrellas de mar, es decir a 500 kilómetros de la costa.

Las causas militares de la caída de Tenochtitlan

Tenochtitlan era una ciudad estratégica por un lado, pero también vulnerable.

Al estar en medio de un lago, era difícil que enemigos indígenas con sus canoas los atacaran cuando había canoas mexicas dispuestas para la defensa.

Cortés mandó a controlar los accesos a Tenochtitlán por las cuatro calzadas que eran el medio terrestre para llegar a la ciudad mexica.

cerco a tenochtitlan, lienzo de tlaxcala
Foto: Lienzo de Tlacala

El mismo conquistador narró en sus cartas de relación de la conquista que «fue un gran ardid» haber cortado el agua potable a los mexicas.

El agua iba de los manantiales de Chapultepec y llegaba por la calzada de Tacuba por medio de dos caños. Cortés destruyó esos caños.

Cortés mandó a hacer 13 bergartines, embarcaciones pequeñas, en Texcoco, desde donde los metieron en el lago.

Cada bergantín traía un cañón y no eran rival para las canoas mexicas, pese a lo cual ellos lograron capturar un bergantín.

A la estrategia militar de cortés se sumaba la superioridad de armas que poseían los españoles, que incluían el uso de pólvora para disparar cañones.

armamento español en la conquista de méxico
Foto: Códice Florentino

El papel de las enfermedades jugó en la caída de México-Tenochtitlan

A Tenochtitlan llegaron una serie de enfermedades que mermaron a la población azteca, entre ellas la viruela, la más severa.

Las crónicas de Sahagún se relata:

De esta pestilencia murieron muchos indios, tenían todo el cuerpo tan lleno de viruela que no se podían menear ni volverse de un lado a otro. Mató a gente sin número, otros murieron porque no había quien les hiciera comida.

viruela en tenochtitlan
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Conquista de México: ¿por qué los españoles se decepcionaron con el oro de azteca y se maravillaron con el de Perú?

La conquista de México se consumó con la caída de la ciudad mexica de Tenochtitlán, sin embargo pese a la victoria militar y a la empresa de dominación de nuevas tierras que iniciaron, los soldados que pelearon con Hernán Cortés no quedaron satisfechos, incluso estuvieron decepcionados tras el reparto del oro.

Los españoles que se aventuraron por mar y tierra desconocidos de América más que gloria perseguían riquezas. Por ello su decepción fue grande cuando el conquistador Hernán Cortés, quien logró comunicarse con los indígenas gracias a la Malinche y Jerónimo de Aguilar, les entregó la parte de oro que les correspondía.

¿Cómo hizo Hernán Cortés el reparto de oro azteca?

Del oro obtenido en el saqueo del Tesoro de Moctezuma, transformado en lingotes de oro con los que huyeron de Tenochtitlán tras la Noche Triste, Hernán Cortés apartó una quinta parte para enviar a la Corona española, otra quinta parte para él y otras cantidades a razón de varios conceptos.

El resultado de ello, fue que la cantidad de oro que le tocó a los soldados fue tan pequeña que, de acuerdo con las crónicas de la época, algunos se negaron a recibirlo por considerar que no valía el haber arriesgado su vida.

¿Por qué Hernán Cortés encontró poco oro en México?

En su empeño por encontrar más oro, más riquezas, Hernán Cortés ordenó quemar los pies del ultimo tlatoani mexica, Cuauhtémoc, a quien le cuestionaban durante la tortura, la ubicación secreta de los tesoros.

Sin embargo, los mexicas no realizaban objetos de oro, tenían maderas finas, plumas iridiscentes, telas de tejido fino de algodón que tenían oro incorporado, pero no había lingotes, cruces o monedas de oro.

Para poderse llevar ese oro, los españoles lo separaron de los objetos del Tesoro de Moctezuma y lo fundieron para formar lingotes.

El arqueólogo Leonardo López Luján, director del Proyecto Templo Mayor, explica que la razón por la cuál los españoles quedaron decepcionados por el oro de México, fue que simplemente no lo había en grandes cantidades.

«México es un país pobre en oro nativo, el oro nativo es el oro puro que se encuentra en forma de pepitas y polvo en los recodos de ríos y arroyos en los arenales, hay muy poco en México, hay en Canadá, en California, en la mitad norte de Suramérica, sí existe el oro en México, pero no grande».

Leonardo López Luján, director del Proyecto Templo Mayor

La poca presencia de oro entre los mexicas ha llevado a que en 40 años del Proyecto Templo Mayor, que trabaja excavaciones arqueológicas en lo que fue Tenochtitlán, sólo se ha recuperado medio kilo de oro.

¿Dónde está el poco oro que existe en México? Los estados donde hay oro en México son los del norte del país, territorios a los que los aztecas no tenían acceso, además este oro se encuentra a grandes profundidades, por lo que para su extracción se requiere tecnología especial que no estaba disponible en la época de la conquista.

Estados con oro en México
Los estados de México que tienen oro. Foto: Colegio Nacional

Un elemento más es que el oro está mezclado con otros minerales, su separación requiere procesos metalúrgicos que se inventaron mucho tiempo después.

Y la escasa disposición de oro no sólo estaba presente entre los aztecas, sino también en otras culturas prehispánicas que habitaron lo que hoy es México. Por ejemplo, En Teotihuacán no se han encontrado oro, incluso ningún metal.

Contrastan con la generalidad del poco uso del oro, algunos sorprendentes descubrimientos arqueológicos que han dado con miles de kilos de oro en México. Sin embargo, aun estos excepcionales hallazgos se quedan pobres comparados con otros de Perú, Bolivia y Ecuador.

hallazgos arqueológicos de oro en México
Foto: Colegio Nacional

Los españoles se maravillaron con el oro de Perú

Muchos años después de la conquista de México, ocurrió la conquista de Perú, encabezada por Francisco Pizarro, quien encontró grandes cantidades de oro.

La expedición de Pizarro por el imperio Inca redituó el Tesoro de Cajamarca para los españoles. El tesoro fue reunido por los incas a petición de su Sapa llamado Atahualpa, quien ofreció dos habitaciones llenas de plata y una de oro a cambio de su libertad.

Piezas de oro peruano. Foto: Colegio Nacional

De este modo, al hacer el reparto entre las tropas, los soldados de Pizarro recibieron cantidades de oro 100 veces mayor a la que entregó Hernán Cortés.

La amplia diferencia fue narrada por Fernández de Oviedo, capitán que participó en la aventura española por América y que reportó en sus crónicas episodios históricos de la conquista:

«Ya todo lo de Cortés parece noche con la claridad que vemos la riqueza del mar del sur, pues que el rey Atahualpa tan riquísimo y aquellas gentes y provincias de quién se esperan, ha sacado otros millones muchos de oro. Hace que parezca poco todo lo que en el mundo se ha sabido, o sea llamado rico».

Gonzalo Fernández de Oviedo



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La Noche Triste: Hernán Cortés huía de Tenochtitlán con este lingote de oro

Durante la llamada Noche Triste los aztecas propinaron un duro golpe a los españoles conquistadores, lo que los obligó a salir huyendo de Tenochtitlán. Hernán Cortés y sus huestes llevaban consigo objetos valiosos saqueados de los tesoros mexicas, entre ellos un lingote de oro que hoy en día se exhibe en el Museo Nacional de Antropología.

Este tejo de oro es el único testimonio arqueológico de la llamada Noche Triste, episodio histórico previo a la caída de la ciudad México-Tenochtitlán y que este 2021 autoridades capitalinas renombraron como Noche Victoriosa al cambiar el nombre de la plaza donde se ubica el árbol ahuhuete en el que lloró Hernán Cortés. El sitio ahora se llama Plaza de la Noche Victoriosa.

¿Cómo es la barra de oro con la que huía Cortés la Noche Triste?

Estudios realizados por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en colaboración con el doctor José Luis Ruvalcaba, del Instituto de Física (IF) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), permitieron confirmar la composición exacta de la pieza:

  •  76.2 ± 1% de oro
  • 20.8 ± 1% de plata
  • 3.0 ± 0.5% de cobre

La composición química del lingote de oro permite confirmar que es una pieza originaria de los tesoros aztecas, ya que tiene menor porcentaje de cobre, como otras piezas del valioso metal recuperadas de excavaciones del Templo Mayor.

Ese detalle diferencia a los objetos de oro de los mexicas de los de los mayas, como los extraídos del Cenote Sagrado de Chichén Itzá o los de los mixtecos de los Valles Centrales.

Las características de la barra metálica coinciden con bastante exactitud a las referidas en fuentes históricas de la época colonial. La pieza concuerda con las descritas por Bernal Díaz al hablar de los tejos de oro que se obtuvieron de la fundición del “Tesoro de los antepasados de Moctezuma”.

El lingote pesa 1.930 kg y mide 5.4 centímetros.

“Bernal refiere que los tejos medían tres dedos de ancho, equivalente a 5.4 cm, y aunque no lo crean, eso mide el lingote hallado en 1981”.

Leonardo López Luján, director del Proyecto Templo Mayor (PTM)

Asimismo, en el Códice Florentino se asienta e ilustra que, una vez infringida la derrota a los españoles y sus aliados en la Noche Triste, los mexicas regresaron a los canales a buscar los objetos saqueados y es curioso que, uno de ellos aparece portando una espada en la mano derecha y un barrete de oro en la izquierda”.

¿Dónde se encontró el oro?

El hallazgo de la barra de oro, con la que huían Hernán Cortés y sus hombres de Tenochtitlán la Noche Triste, ocurrió el 13 de marzo de 1981, al norte de la Alameda Central de la Ciudad de México, lugar que corresponde a la ruta de la célebre fuga de los españoles.

El descubrimiento se concretó durante la construcción de la Banca Central (Bancen), en las inmediaciones de Avenida Hidalgo, en lo que hoy corresponde a los terrenos donde se asienta el Sistema de Administración Tributaria (SAT).

canal de Toltecaacaloco, donde está el SAT y se encontró oro que se llevaba hernán cortés
Así luce hoy lo que fue el canal de Toltecaacaloco, por donde huyó Cortés la Noche Triste y ubicación del SAT. Foto: Colegio Nacional

Uno de los trabajadores, Francisco Bautista, quien falleció en 2019 y tuvo la oportunidad de participar después en varias excavaciones arqueológicas, lo encontró a 4.80 m de profundidad y se encargó de entregarlo a los arqueólogos.

La ubicación del hallazgo concordaba con el camino seguido por Cortés y sus hombres en la Noche Triste: el canal de Toltecaacaloco; quedando sepultado en su lecho, hasta que casi 460 años más tarde fue descubierto por don Francisco. El tejo de oro llegó a las manos del director general del INAH, Gastón García Cantú, quien a su vez le informó al mandatario López Portillo.

¿Cómo inició la historia de la barra de oro mexica?

La historia de la barra de oro que hoy se encuentra en el Museo Nacional de Antropología e Historia inició el 8 de noviembre de 1519, es la historia de cómo Hernán Cortés encontró el tesoro de Moctezuma y cómo se decepcionaron los españoles que participaron en la conquista de México.

El 8 de noviembre de 1519 los españoles y sus aliados indígenas entraron a la ciudad de Tenochtitlán. Fueron recibidos por el emperador Moctezuma y su corte con regalos, estuvieron hospedados por meses en las famosas casas viejas de Axayácatl, padre de Moctezuma, ubicado en lo que es hoy el Monte de Piedad y donde los trabajos arqueológicos han permitido encontrar un relieve de águila real.

De acuerdo con las crónicas de Bernal Díaz del Castillo, que participó en la expedición, en su obra Historia Verdadera de la Conquista de Nueva España, Cortés ordenó a dos de sus hombres que instalaran un altar católico, al tratar de cumplir la encomienda, se dan cuenta de que existe un muro reciente que clausuraba una puerta.

Al poner la puerta la descubierto los españoles encontraron el llamado Tesoro de Moctezuma, que si bien era un tesoro para los aztecas, no era un cúmulo de oro como esperaban los españoles. El tesoro para los mexicas se entregaba de tlatoani en tlatoani y no se podía tocar, cada nuevo emperador tenía la misión de incrementarlo.

¿En qué consistía el Tesoro de Moctezuma? Los mexicas no hacían objetos de oro, tenían piezas que llevaba oro: maderas finas, plumas iridiscentes, telas de tejido fino de algodón que tenían oro incorporado, pero no había lingotes, cruces o monedas de oro.

¿Siempre tuvo forma de barra?

El lingote de oro con el que huían Hernán Cortés y sus hombres durante la Noche Triste, habría sido fundido entre 1519 y 1520”, detalló el doctor Leonardo López Luján, director del Proyecto Templo Mayor (PTM), iniciativa arqueológica del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

El lingote se formó con parte del oro que los españoles quitaron de los objetos del Tesoro de Moctezuma. Las crónicas señalan que dicha labor les tomó tres días, y que algunas piezas ya sin el oro fueron rescatadas por los tlaxcaltecas, aliados de Cortés.

Las conclusiones a las que han llegado los arqueólogos es que el lingote, hallado en lo que hoy es el SAT, fue elaborado entre noviembre de 1519 y junio de 1520, por los “plateros” de Moctezuma que residían en Azcapotzalco, y que fueron llevados a Tenochtitlán para fundir el oro bajo la supervisión y los estándares de los conquistadores españoles.

El lingote se confeccionó en las Casas Viejas de Axayácatl, fundiendo “un conjunto de joyas e insignias de orfebrería mexica”, a una temperatura de 950° C.

“Las piezas mexicas fundidas procederían del ‘Tesoro de los antepasados de Moctezuma’, hallados por los españoles en el Teucalco (Casas Viejas de Axayácatl) o, quizás, del oro obtenido como botín de guerra en los almacenes reales de Petlacalco, las armerías del Tlacochcalco o los talleres artesanales del Totocalli”.

Leonardo López Luján

El oro azteca resultó ser una decepción para los españoles, pues pese a haber torturado a Cuauhtémoc, el último emperador azteca al quemarle los pies, no lograron que confesara la ubicación secreta de más oro.

El arqueólogo López Luján explica que eso ocurrió porque simplemente no había más oro.

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Fundación de México-Tenochtitlán: en realidad no se cumplen 500 años

El gobierno de México celebra este 13 de mayo de 2021 los 500 años de la fundación de México-Tenochtitlán, la gran ciudad mexica de la época prehispánica, cuya caída a manos de los españoles está rodeada de mitos y realidades. Sin embargo, no, este 2021 no se cumplen 5 siglos de aquel acontecimiento, denuncian reconocidos arqueólogos, entre los que se cuenta Eduardo Matos Moctezuma, quien fuera director del Proyecto Templo Mayor.

La verdad sobre la fecha de fundación de México-Tenochtitlán

Eduardo Matos Moctezuma indica que la mayoría de las fuentes históricas, incluidos códices, coinciden en que la fundación de Tenochtitlán ocurrió en 1325, algunas más indican otras fechas, pero, enfatiza, ninguna refiere que haya ocurrido en 1321 como se maneja en el programa gubernamental que este año busca celebrar los 700 años de la fundación de la gran urbe azteca.

Las fuentes que hablan de una fundación, hablan del año de la ‘2 casa’, que podría ser 1325”, explica Elizabeth Boone, experta en fuentes coloniales donde se encuentran algunas de las menciones a la fundación y profesora en la Universidad de Tulane en Estados Unidos.

Pese a que la mayoría de las fuentes que los especialistas consideran confiables, hablan de 1325 como la fecha de fundación de Tenochtitlán, tampoco se puede tomar como real y definitiva.

La investigadora recuerda que las fuentes disponibles y confiables fueron escritas por los conquistadores, dos siglos después de que se estableciera la ciudad azteca.

Lamentablemente, no hay fuentes previas a la conquista que sirvan para aclarar el tema. Y el término «2 casa» más que una fecha como la conocemos hoy en día, podría referirse más al final de un ciclo, como la conclusión de la migración y el comienzo de una nueva era, considera Bone.

¿De dónde venían los mexicas?

Algunas fuentes dicen que los mexicas vinieron desde Michoacán hasta el centro de México, otros mencionan que migraron del Panuco, del norte. No hay un común denominador que indique de dónde venían loas aztecas. Lo mismo pasa con Aztlán, el lugar que ha ganado más popularidad como el punto de origen del pueblo que fundaría México-Tenochtitlán, indicó Matos Moctezuma.

¿Quiénes eran los aztecas antes de Tenochtitlán?

Se ha dicho que eran un pueblo bárbaro que venían de algún lugar y que van a llegar y a civilizarse en su contacto con otros pueblos de Mesoamérica, «yo considero que esto no es cierto», asegura el arqueólogo.

Antes de fundar Tenochtitlán, estaba bajo el control de otros pueblos, posiblemente del Tolteca. Y esa condición de estar sujeto, lo hacía ver como un pueblo con pocos conocimientos, sin embargo investigadores ha descubriendo que ya tenían un desarrollo avanzado como la construcción de diques.

Seguramente al venir a menos el poderío tolteca, los mexicas emprendieron la búsqueda de un nuevo lugar, se dice que encabezados por su dios tutelar, huitzilopochtli, el colibrí zurdo, narra Matos Moctezuma.

¿Dónde vivían los aztecas antes de Tenochtitlán?

Los mexicas o aztecas se asentaron en varios lugares antes de fundar la gran ciudad que años después deslumbraría a los españoles.

Uno de los primeros asentamientos estuvo en Coatepec, el cerro de la serpiente. En ese lugar ocurrió algo muy importante. A los mexicas, míticamente se le dice que partieron de Chicomóztoc, las 7 cuevas, que es el lugar de dónde surgen 7 pueblos, entre ellos el mexica, para iniciar el caminar con asentamientos.

Al llegar a Coatepec, dos barrios que conforman el grupo mayor de los mexicas, el de Huitzilopochtli y el de Coyolxauhqui que se enfrentan.

El primer grupo dice que deben continuar porque ese no es el lugar prometido, el otro bando dice que ahí es. Entran en lucha, en combate por el control de quien va a dirigir el grupo. Triunfan los de Huitzilopochtli.

Por lo general muchos mitos se crean a partir de un hecho real. Lo anterior fue un hecho tan importante que se mitifica, y lo que fue combate entre hombres se convirtió en lucha entre dioses, Huitzilopochtli es el sol y Coyolxauhqui es la luna.

De ahí sale el mito del triunfo del poder solar.

Por varios años los mexicas se asientan en otras lugares hasta llegar a Chapultepec, tienen problemas con los vecinos que los ven como advenedizos y parten de Chapultepec y llegan alrededor del lago hasta que ven el nopal con la serpiente.

Las crónicas se entreveran con el dato histórico, el mexica después va a decir que se va a asentar en el lugar donde se los indicó su dios. Sin embargo, eso nunca ocurrió.

¿Cómo llegaron los aztecas al lago de Texcoco?

El control del valle lo tenia Azcapotzalco, con su gobernante Tezozomoc, quien les ofrece que vayan a poblar unos islotes que están en medio del lago de Texcoco, pero con la condición de que sean tributarios y lo ayuden en las guerras de conquista. Ese es el hecho histórico, nunca ocurrió que vieron el nopal con el águila, por lo que el escudo de la bandera mexicana está formada por el símbolo de un mito.

Se asientan en el Lago de Texcoco y van a empezar sus primeros cerca de 100 años de vida ahí en 1325 coinciden la mayoría de las fuentes. Ninguna dice que la fundación de Tenochtitlán fuera en 1321, entonces este 2021 no se cumplen 700 años, insiste Matos Moctezuma.

En 1337, un grupo de mexicas se disgustar, piensa que no se le ha hecho justicia y se va un poco más al norte y funda Tlatelolco, la segunda ciudad mexica. Empiezan a tener su gobernante y crecer conjuntamente con Tenochtitlán.

Llega el momento en que se unen Tlatelolco con Tenochtitlan, Texcoco y Tacuba para liberarse del yugo de Azcapotzalco.

Hacia 1428 triunfa esta alianza. En esa fecha alcanzan su liberación y crean la triple alianza para empezar la expansión a buena parte de Mesoamérica.

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Casa de las Águilas del Templo Mayor; así fue su descubrimiento

La Casa de las Águilas es una de las joyas arqueológicas mexicas que se han descubierto en en el Templo Mayor, ahora ha cobrado relevancia en las redes sociales luego de que la granizada del 28 de abril de este 2021 hiciera colapsar el techo que la protegía.

Pero, ¿sabes cómo fue se afortunado descubrimiento? A continuación recuperamos la historia.

Así fue el descubrimiento de la Casa de las Águilas

Hace 40 años que se iniciaron las excavaciones en la parte norte del Templo Mayor de los aztecas. Debajo de un patio colonial del siglo XVI rodeado de columnas de piedra, empezaron a salir evidencias que resultaron ser, al paso de meses de excavación, un edificio religioso conformado por vestíbulo, salas y habitaciones.

Así fue como se detectaron los primeros vestigios de la Casa de las Águilas, un hallazgo que, junto con el de la Coyolxauhqui, la diosa desnuda y desmembrada de los mexicas, es un gran logro de la arqueología mexicana.

Por el contexto encontrado (procesiones de guerreros, esculturas en barro de guerreros águilas, figuras de esqueletos, ofrendas y otras más) se le llamó recinto de las Águilas.

Hasta la fecha, solamente ha sido excavada la mitad del edificio que se encuentra en el extremo norte de la Zona arqueológica. La otra mitad aún permanece enterrada bajo la calle de Justo Sierra y la Librería Porrúa.

La Casa de las Águilas, construida y ampliada tres veces

Construida y ampliada tres veces entre 1430 y 1500 d.C., la Casa de las Águilas se distingue no sólo por su colindancia con el Templo Mayor, sus grandes dimensiones y sus escalinatas finamente decoradas con cabezas de águila, sino también por su ornamentación «neo-tolteca», inspirada en el estilo que estuvo de moda cuatro siglos atrás en la ciudad de Tula.

En este recinto, la figura preponderante era el águila real, un animal de gran simbolismo para los mexicas, presente en otros hallazgos arqueológicos del Templo Mayor como la escultura más grande hasta ahora encongtrada en representación del águila real.

Siendo fieles a la tradición arquitectónica de la cual fueron los últimos herederos, los mexicas agrandaban un edificio religioso sepultándolo bajo toneladas de tierra y piedras, y erigiendo la siguiente etapa sobre esta base sólida.

En dicha forma conseguían que la nueva ampliación conservara el emplazamiento sagrado original y ahorraban, voluntaria o involuntariamente, incalculables jornadas de trabajo y enormes cantidades’ de materiales de relleno.

Durante estas obras, los arquitectos y los artistas tenían comúnmente la encomienda de recrear la etapa anterior,
aunque a una mayor escala y con mejores acabados, Cuando esta acción era repetida una y otra vez a lo largo del tiempo, se conformaban complejos constructivos que podrían ser equiparados con las capas de una cebolla.

Última etapa constructiva

De la última etapa constructiva de la Casa de las Águilas sólo subsiste la plataforma, debido a que la mitad superior del edificio fue arrasada tras la conquista española. Dicha plataforma tiene forma de letra L recostada, y se compone de dos áreas intercomunicadas:

  • El ala este con escalinata de acceso en el extremo oeste
  • El ala norte con escalinata de acceso en el extremo sur

La Etapa 2 de la Casa de las Águilas

Construida alrededor de 1470 d.C. También se compone de una plataforma sólida de poca altura y
en forma de L, la cual sirve de base a un pórtico, varios cuartos y un patio diminuto.

En época prehispánica se ingresaba al ala este del edificio a través de una escalinata que ascendía desde la plaza hasta un pórtico sostenido por una rítmica serie de pilastras.

Para llegar al cuarto principal debía atravesarse una puerta custodiada por dos esculturas de cerámica que representan individuos de cuerpo completo vestidos con trajes de águila.

Del cuarto principal, ocupado por un amplio altar, se pasaba a los siguientes por un estrecho pasillo. Se llegaba así a un patio rectangular limitado por dos cuartos.

Cada uno de ellos tenía un altar pequeño y un par de braseros de cerámica decorados con rostros Tláloc derramando lágrimas de lluvia.

La primera etapa constructiva

Este edificio primitivo se localiza bajo la mitad sur del pórtico y del cuarto principal de la Etapa 2.

Se trata de una plataforma en talud y de planta rectangular que mide unos 12 m en sentido norte-sur por unos 13 m en sentido este-oeste. Todo parece indicar que la etapa 1 fue construida entre 1400 y 1450 d.C.

¿Qué se sabe del uso que tuvo la Casa de las Águilas?

Con el paso del tiempo se realizaron nuevas investigaciones, en las que el desarrollo tecnológico jugó un papel muy importante.

Un equipo interdisciplinario formado por especialistas de diversas ramas se dieron a la tarea de emprender análisis de todo tipo, desde los propiamente arqueológicos e históricos, hasta los geofísicos, químicos y biológicos que ayudarían a comprender la función y características del edificio.

Con los trabajos del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la UNAM y del Templo Mayor del INAH, se pudo
penetrar poco a poco en las esencias que habían quedado atrapadas a lo largo de siglos en pisos y muros, revelando una información novedosa que nos permite hoy en día aproximamos a la posible función del edificio y de los rituales en el efectuados.

La Casa de las Águilas fue un escenario de primera importancia en la vida religiosa de Tenochtitlan, la gran urbe mexica que a su caída ante los españoles ha dado lugar a numerosos mitos.

Los espacios internos de este edificio ofrecían las condiciones ideales para la realización de ritos privados en los que participaban unos cuantos individuos.

Su aislamiento del exterior, su escasa iluminación y sus reducidas dimensiones, nos hablan de un ambiente de recogimiento adecuado para actividades como la oración, la meditación y la penitencia.

Además, la rica decoración interior nos indica que la ofrenda de sangre era una de las principales ceremonias que allí se llevaban a cabo.

En las caras verticales de las banquetas se observan procesiones de guerreros armados que confluyen en un zacatapayolli, bola de heno donde los devotos clavaban los punzones ensangrentados durante el ritual de autosacrificio.

Por regla general, la sangre producto del autosacrificio era ofrecida a las divinidades en bolas de heno o zacatapayolli. Al parecer, este objeto debe su importancia a que simbolizaba el campo de cultivo, mientras que los punzones ensangrentados aludían a las semillas que florecían y fructificaban con el esfuerzo del hombre. Así, metafóricamente, el conjunto zacatapayolli/punzón haría hincapié en el mérito obtenido por los fieles a través de la penitencia, según el códice Magliabechiano.

Análisis químicos del suelo han demostrado que en los rituales se utilizaron productos animales y vegetales, entre ellos una sustancia rica en carbohidratos, quizás pulque, bebida que varias culturas prehispánicas consumían durante el juego de pelota..

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¿Qué es la casa de las águilas? una joya mexica de la zona del Templo Mayor

La Casa de las Águilas es uno de los edificios religiosos más impresionantes que han sido descubiertos hasta la fecha en las ruinas de la capital mexicana.

Junto con el hallazgos de la Coyolxauhqui, una gran escultura circular de la diosa desnuda y desmembrada, la Casa de las Águilas es uno de los grandes hitos de la arqueología mexicana.

Construida y ampliada tres veces entre 1430 y 1500 d.C., se distingue no sólo por su colindancia con el Templo Mayor, sus grandes dimensiones y sus escalinatas finamente decoradas con cabezas de águila, sino también por su ornamentación «neo-tolteca», inspirada en el estilo que estuvo de moda cuatro siglos atrás en la ciudad de Tula.

Este templo se ubica en la intersección de Argentina y Justo Sierra. Y la noche del 28 de abril de 2021 sufrió daños a consecuencia de una tremenda granizada que cayó en la Ciudad de México.

¿Qué daños causó el granizo a la Casa de las Águilas?

El granizo hizo colapsar la cubierta de la Casa de las Águilas en la Zona Arqueológica del Templo Mayor. Los daños movilizaron al equipo de conservación del Proyecto Templo Mayor, dirigido por el arqueólogo Leonardo López Luján.

El especialista narró que al llegar a la zona del centro histórico de la Ciudad de México, el granizo era abundante y la lluvia aún no paraba. En el colapso de la cubierta de la estructura mexica un oficial de seguridad resultó lesionado.

Foto: Leonardo López Luján

Después de las valoraciones preliminares, se determinó que existieron daños en las estructuras de la techumbre y la barda perimetral; no obstante, las afectaciones en las estructuras prehispánicas son menores, recuperables y restaurables y de ello se ocuparán las y los especialistas.

¿Cómo es la Casa de las Águilas?

Según las investigaciones realizadas por el INAH, en la Casa de las Águilas se efectuaban importantes ceremonias relacionadas con la entronización del Hueitlatoani, el máximo gobernante de Tenochtitlan.

Leonardo López Luján señala que según las evidencias históricas, la Casa de las Águilas pudo haber sido usada para velar los cadáveres de los soberanos (tlatoque) mexicas recién fallecidos y, poco tiempo después, para que el sucesor recién electo hiciera allí penitencia antes de la ceremonia de entronización.

Foto: Leonardo López Luján.

En su acceso principal fueron halladas dos esculturas de tamaño natural que representaban a dos guerreros águila, que los mexicas asociaban con el sol.

Foto: INAH

Esta estructura azteca data del siglo XV dC y es célebre por sus banquetas y murales policromos. En su interior encontramos no sólo los llamados guerreros águila y sino también las imágenes de Mictlanltecuhtli, señor del inframundo.

Las esculturas representan al dios semidescarnado y con los brazos levantados. La cabeza tiene pequeños orificios, seguramente para colocar en ellos pelo natural, tal como se ve a este dios en algunos códices. Entre las costillas se encontró una pieza pintada de rosado que representa el hígado, víscera que se relaciona con el mundo de los muertos. 

Mictlanltecuhtli hallado en el Templo Mayor de Tenochtitlán
Orificios de la escultura de Mictlanltecuhtli, en los que se ponía pelo natural. Foto: INAH

El acceso da a un aposento alargado que también tiene banquetas policromas. El vestíbulo de acceso tiene otra puerta hacia el norte, que conduce igualmente a otras habitaciones. 

Un estrecho pasillo conduce a otro patio, en donde vemos los restos de cuatro pilares que sostenían el techo y un pequeño patio interior.

En los extremos norte y sur hay dos aposentos. Llama la atención el decorado que se encuentra en el muro externo del cuarto del norte, consistente en una flor de cuatro pétalos labrados en piedra.

Ya en el interior de este aposento se observan las banquetas de guerreros que rematan en un altar saliente que muestra un zacatapayoli o bola de heno, en donde se encajaban las espinas para el autosacrificio.

En la Casa de las Águilas, que resultó dañada por el granizo del 28 de abril de 2021, se han conservado colores como rojo, amarillo y blanco.

Frente al altar se encontraron dos braseros de cerámica, al igual que en otras partes de los aposentos. La habitación del lado sur fue afectada por la construcción de un horno colonial que se construyó en el lugar.

¿Para que se usaba la Casa de las Águilas?

Los estudios sobre la Casa de las Águilas parecen indicar que se trata de un conjunto destinado a ciertas ceremonias, pues en su interior se han detectado, mediante técnicas de arqueometría y otras, acumulación en determinadas áreas de restos de componentes de la sangre, como en las grandes esculturas de barro, y la presencia de productos que contenían grasas vegetales y animales, así como carbohidratos de una sustancia rica en azúcares y almidones, posiblemente pulque, una bebida que se sabe también se consumía en el juego de pelota.,

Al parecer, el tlatoani o gobernante llevaba a cabo un ritual en el cual salía por la puerta que da al poniente, donde se encontraron los guerreros águila, para seguir el camino del Sol hacia el poniente.

El vestíbulo lo llevaría hacia la puerta que da al norte, donde están las figuras de Mictlantecuhtli, hacia el lugar de los muertos o Mictlan.

Hay que recordar que al norte se le consideraba el rumbo de los muertos, el mictlampa. Así, el recorrido se hacía desde el nacimiento del Sol hasta su ocaso.

¿Qué se hará para contrarrestar los daños del granizo en la Casa de las Águilas?

Tras el colapso de la cubierta de la Casa de las Águilas, la secretaria de Cultura, Alejandra Frausto Guerrero; el director general del INAH, Diego Prieto Hernández; el coordinador nacional de Museos y Exposiciones, Juan Manuel Garibay López; la directora del Museo del Templo Mayor, Patricia Ledesma Bouchan, y el director del Proyecto Templo Mayor, Leonardo López Luján, realizaron un recorrido en el lugar y revisaron los videos de las cámaras de seguridad.

De acuerdo a los protocolos, el INAH ya dio parte a la aseguradora y este jueves 29 de abril de 2021 se proseguirá con los diagnósticos y la conciliación de daños, así como con las acciones de apuntalamiento y retiro de la techumbre colapsada, para dar paso a los peritajes correspondientes.

Asimismo, se informa que el policía auxiliar, quien es guardia de seguridad de la zona arqueológica, resultó con daños leves, por lo que fue trasladado a un hospital, donde se le reporta estable.

El INAH trabajará en un proyecto de rediseño de cuatro cubiertas que protegen estructuras prehispánicas del Templo Mayor.

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Coyolxauhqui: la diosa lunar desnuda y desmembrada de los mexicas

Coyolxauhqui: la diosa lunar desnuda y desmembrada de los mexicas. Así es la imagen más conocida de la deidad que ha llegado hasta nuestros días, y se la debemos a la emblemática pieza escultórica que fue descubierta el 21 de febrero de 1978 en el corazón del centro histórico de la Ciudad de México.

El nombre de la diosa relacionada con la luna quiere decir «la que se ornamenta las mejillas con cascabeles», y su representación está asociada a un hecho histórico, que de acuerdo con el arqueólogo Eduardo Matos Moctezuma, fue tan importante para el pueblo mexica que lo mitificaron, como ocurrió con la Fundación de Tenochtitlán que según el mito se hizo en un lugar donde habría una serpiente parada en un nopal comiendo una serpiente y que después dio origen al escudo de la bandera de México, historia que Matos Moctezuma ha explicado cómo surgió.

Del Chicomóztoc, «la cueva de los siete nichos», a Coatepec donde se desmembró Coyolxauhqui

En la tradición azteca se creía que el pueblo partió de Chicomóztoc, «la cueva de los siete nichos», el legendario punto de partida, en el tiempo y en el espacio, de donde surgieron siete pueblos para iniciar su caminar que los llevaría a desarrollar varios asentamientos en el centro de lo que hoy es México.

El Chicomóztoc ha sido motivo de varios estudios, entre ellos el de Marie-Areti Hers, investigadora del Instituto de Investigaciones estéticas de la UNAM, especialista en el septentrión mesoamericano y coordinadora del proyecto regional e interdisciplinario Hervideros, quien ha propuesto su ubicación geográfica en la zona arqueológica de La Quemada, Zacatecas, una zona que ha servido de estudio para concluir que las migraciones en las culturas prehispánicas formaban parte de un ritual que incluía la quema del lugar,

Tras la salida de «la cueva de los siete nichos», uno de los primero lugares donde se asentaron los mexicas fue Coatepec, el cerro de la serpiente, y fue justo ahí donde ocurrió el importante hecho que dio origen al mito de Coyolxauhqui.

Dos barrios que conformaban el grupo mayor de los mexicas estuvo ante la disyuntiva de permanecer en Coatepec o volver a iniciar la caminata en busca de otro sitio donde asentarse. Uno de los barrios optaba por permanecer en el lugar, mientras el otro prefería el peregrinar, ambos terminaronn enfrentados en batalla.

En el mito, un barrio fue representado por el dios solar de la guerra Huitzilopochtli y el otro por la diosa lunar Coyolxauhqui. En el hecho histórico se impuso el barrio que optaba por volver a andar, y en el mito se representó como el triunfo del poder solar,

«Es un hecho tan importante que se mitifica, y lo que fue combate entre hombres se convirtió en lucha entre dioses.

Eduardo Matos Moctezuma, arqueólogo que dirigió el Museo del Templo Mayor, miembro de El Colegio Nacional y profesor emérito del INAH.

¿Qué cuenta el mito de Coyolxauhqui?

En este relato, la diosa de la tierra, Coatlicue, queda milagrosamente embarazada, con lo cual provoca la vergüenza y la indignación de su hija Coyolxauhqui y sus hermanos centzonhuitznáhuah. Éstos, dirigidos por su hermana, pretenden asesinar a su madre.

Sin embargo, en ese momento nace Huitzilopochtli, que lleva armas y lucha contra sus hermanos hasta vencerlos. A Coyolxauhqui la decapitó y su cuerpo rodó haciéndose pedazos.

De ahí nació la emblemática escultura, que fue usada año con año en la fiesta de panquetzaliztli.

La fiesta de panquetzaliztli para conmemorar el mito

La pieza escultórica, colocada al pie del templo del lado dedicado a Huitzilopochtli, que representa al mítico cerro de Coatépec, era el lugar de la inmolación de múltiples cautivos de guerra y esclavos en la fiesta de panquetzaliztli, dedicada al dios solar y de la guerra, durante la cual se conmemoraba el combate entre Huitzilopochtli y Coyolxauhqui.

Matos Moctezuma narra que quienes serían inmolados subían pasando primero junto a la diosa decapitada y desmembrada para, finalmente, llegar a la parte alta, donde los sacerdotes repetían lo que el dios solar había hecho conforme al mito: la víctima capturada en combate era sacrificada y su corazón ofrendado, a la vez que su cuerpo era arrojado por las escaleras para caer sobre la escultura de Coyolxauhqui, en donde era desmembrado por quienes lo habían hecho prisionero.

Coyolxauhqui, de las pocas esculturas tenochcas que muestran la desnudez femenina

La escultura hallada en febrero de 1978 que representa a Coyolxauhqui desnuda y desmembrada, es una pieza de casi 8 toneladas y 3.25 metros de diámetro.

La pieza prehispánica ya era mencionada en las crónicas de Diego Durán, Tezozómoc y fray Bernardino de Sahagún, como parte del panteón mexica, pero fue hasta la década de los años 70 cuando se descubrió, y es la más grande de las seis esculturas de la deidad lunar que hasta el momento se han hallado. Además es de las pocas esculturas tenochcas que muestran la desnudez femenina.

Coyolxauhqui, diosa lunar
Foto: INAH

El monolito es de un material llamado andesita rosada, tiene forma de disco y se encontró de manera fortuita cuando una cuadrilla de la extinta Compañía de Luz y Fuerza laboraba a más de dos metros de profundidad en la esquina de las calles de Guatemala y Argentina. Estaba cubierta por arenilla y un equipo de arqueólogos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) la desenterró luego de permanecer en el subsuelo por 500 años. Fue uno de los hallazgos posteriores a los de 1971 y que se algunos han llamado románticamente «El regreso de los Dios» por haber coincidido con el aniversario de la caída de México-Tenochtutlán.

Esos hallazgos detonaron el Proyecto Templo Mayor, encabezado por el arqueólogo Eduardo Matos Moctezuma, a partir del cual surgieron nuevos descubrimientos como una escultura de águila real de 1.06 metros de largo por 70 centímetros de ancho, encontrada en 2020 y que es la pieza más grande de su tipo hallada hasta ahora.

¿Cómo era en tiempos de los mexicas la escultura de Coyolxauhqui?

El estudio constante de la escultura circular de Coyolxauhqui han permitido tener una idea de cómo era en tiempos de los mexicas.

Los cinco colores que sobreviven en las porosidades de la piedra son el rojo que se obtenía de la amatita, el ocre de la geotita, el blanco de la calcita, el negro del humo y el azul maya de la combinación de hojas de añil y poligorskita. Todos ellos corresponden al patrón cromático del Templo Mayor.

Un estudio, publicado recientemente por la investigadora Lourdes Cué, explica que esos colores se localizan en los detalles como son los pezones azules, los manchones de rojo sangre en el tórax, el ojo enrojecido, como en los códices, y el penacho azul.

La especialista también menciona tres valores iconográficos en la Coyolxauhqui: Los caracoles que adornan sus tobilleras, que son emblema de los guerreros muertos y asociados al sacrificio y a entidades como el sol.

Otro es el tocado azul, color del cielo diurno y ámbito de Huitzilopochtli, y un tercer elemento son las falsas coralillos del cuerpo anillado atadas en diversas partes del cuerpo de la diosa. Estos réptiles se asocian a Cihuatéotl, que representaba a la mujer que moría en parto, pero en el caso de la deidad lunar las serpientes tienen dos cabezas, son las temibles maquizcoatl culebra mítica asociada a la muerte. Es la prueba más clara de una unión simbólica entre ambos hermanos a través de estas serpientes, el verdugo, el dios solar deja su signo sobre el cuerpo de Coyolxauhqui.

Foto tomada en la exposición Exposición temporal Moctezuma II. Tiempo y destino de un gobernante

Las otras representaciones de Coyolxauhqui

Hasta 2015 se conocían seis representaciones escultóricas de la diosa lunar mexica, según recuento del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

Entre la diversidad de descubrimientos logrados por el Proyecto Templo Mayor, existen algunos relacionados también con Coyolxauhqui.

No es casualidad que el proyecto haya dado luz sobre otras representaciones de la diosa lunar, pues de acuerdo con Leonardo López Luján, actual director del Proyecto Templo Mayor, en los vestigios exhumados entre 1978 y 1982 es fácil constatar que los mexicas agrandaron en 13 ocasiones el Templo Mayor de Tenochtitlán, cada vez que los mexicas emprendieron uno de dichos agrandamientos, emplearon mejores materiales constructivos y aplicaron técnicas de edificación más refinadas. Sin embargo, todo parece indicar que siempre fueron cuidadosos en repetir el mismo proyecto arquitectónico y el mismo programa iconográfico.

Esto significa que, pese a su crecimiento constante, el Templo Mayor nunca dejó de materializar al mítico cerro donde fue muerta Coyolxauhqui, pues se reprodujeron formas, símbolos e imágenes de culto en las sucesivas ampliaciones.

Una de ellas es la realizada en piedra de tezontle con la que armaron las piernas, brazos y tórax, y que corresponde a una fase constructiva anterior del Templo Mayor.

Otro ejemplo del arte mexica es la escultura monumental de diorita, que se encontró a mediados del siglo XIX, cuando se edificaba una casa en la calle de Santa Teresa, hoy Guatemala. La identificación la hizo el antropólogo Eduard Seler, quien vio los cascabeles de oro en las mejillas, portaorejeras y los plumones en el pelo destinados al sacrificio. Sus ojos entrecerrados corresponden a la deidad ya decapitada.

Otra representación de la diosa Coyolxauhqui. Foto: INAH

Una más de las esculturas de la diosa Coyolxauhqui es la que describió el maestro Matos Moctezuma en su estudio Las seis Coyolxauhqui: variaciones sobre un mismo tema, que se localiza en el Museo Peabody de Harvard. Se trata de una máscara de piedra verde. La pieza presenta los atributos de la Coyolxauhqui: los cascabeles sobre las mejillas, las orejeras y los plumones en el cabello.

El investigador emérito del INAH apunta en su texto que otro fragmento de piedra labrada que se encontró con parte del rostro, cabello y plumones de la diosa lunar, se encontró en la esquina suroeste del Templo Mayor de la etapa IV b, que fue excavada por Manuel Gamio en 1914, y posteriormente en 1948 por Hugo Moedano. La pieza erosionada fue identificada por el arqueólogo Felipe Solís, al igual que el monolito de andesita rosada descubierto en 1978, este último con ayuda de Gerardo Cepeda.

Durante sus trabajos de excavación en los años 80, el maestro Eduardo Matos Moctezuma halló fragmentos irregulares de la escultura, en la que se aprecian elementos correspondientes a la diosa, que podrían corresponder a la última etapa constructiva del Templo Mayor. En las partes se puede identificar una pierna, parte del cuerpo y largas plumas.

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Escudo de la bandera de México ¿hecho histórico o un mito inventado por un tlatoani azteca?

El águila parada en un nopal y devorando una serpiente, ese es el símbolo de la bandera de México, que este 24 de febrero de 2021, como cada año, celebra su día. ¿Pero por qué la bandera de México tiene un águila parada en un nopal devorando una serpiente? ¿Se trata de un hecho histórico vivido por los antepasados mexicas o es un mito inventado por un tlatoani azteca?

La historia que nos cuentan en la escuela es que los mexicas caminaron desde una tierra llamada Aztlán en busca del lugar donde edificar su ciudad. El relato extendido dice que uno de sus dioses les indicó que debían establecerse en el sitio en que hallaran un águila parada en un nopal y devorando una serpiente.

Sin embargo, en el largo recorrido de las investigaciones históricas, se ha podido desmitificar algunos de los dichos sobre los antiguos aztecas.

El origen de Tenochtitlán para entender el símbolo del escudo de la bandera de México

No existe un consenso claro entre los investigadores que logre ubicar dónde habría estado Aztlán. Sin embargo, Eduardo Matos Moctezuma, renombrado arqueólogo fundador del Proyecto Templo Mayor, considera que los mexicas eran en un inicio un pueblo sometido a otro, «posiblemente el Tolteca»

«Seguramente al venir a menos el poderío tolteca, los mexicas emprendieron la búsqueda de un nuevo lugar, se dice que encabezados por su dios tutelar, huitzilopochtli, el colibrí zurdo».

Eduardo Matos Moctezuma

Al participar en las actividades de México 500, organizadas por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) con motivo del cumplimiento de 5 siglos de la caída de México-Tenochtitlán, el arqueólogo narró que los mexicas se establecieron primero en Coatepec, el cerro de la serpiente, lugar donde se enfrentaron dos bandos en una lucha que dio origen más tarde al mito de la pelea entre los dioses Huitzilopochtli y Coyolxauhqui.

Coyolxauhqui
La Coyolxauhqui, diosa lunar mexica que adorna con cascabeles sus mejillas, fue descubierta la madrugada del 21 de febrero de 1978. Foto Héctor Montaño, INAH.

Un bando se pronunciaba por quedarse en Coatepec, mientras el otro impulsaba la idea de seguir avanzando. Fue el segundo el que se impuso, y los mexicas siguieron su andar para asentarse en Chapultepec, sin embargo, sus nuevos vecinos, «los ven como advenedizos y tienen problemas con ellos», por lo que vuelven a optar por seguir su avance.

El valle de lo que ahora es México en ese entonces estaba controlado por el señorío de Azcapotzalco, y es su gobernante Tezozomoc, quien les ofrece que vayan a poblar unos islotes que están en medio del lago de Texcoco, pero con la condición de que sean tributarios y lo ayuden en las guerras de conquista. Ese es el hecho histórico, señala el fundador del proyecto que lleva 43 años explorando el corazón de lo que fue Tenochtitlán, y resalta: «nunca ocurrió que vieron el nopal con el águila«.

Otro dato que el arqueólogo destaca es que la mayoría de las fuentes históricas, incluidos códices, coinciden en que la fundación de Tenochtitlán ocurrió en 1325, algunas más indican otras fechas, pero ninguna refiere que haya ocurrido en 1321 como se maneja en el programa gubernamental que este año busca celebrar los 700 años de la fundación de la gran urbe azteca.

Entonces, ¿de dónde nace el mito del águila parada en un nopal?

Eduardo Matos Moctezuma señala que el hecho histórico se entrelaza en las crónicas con el mito, porque así lo conocieron los españoles a su llegada en 1521.

Aun bajó el control de Azcapotzalco, entre los mexicas surge nuevamente una disputa entre dos bandos, uno de ellos decide dejar Tenochtitlán y avanzar hacia el norte, donde fundaron Tlatelolco. Ambas ciudades crecen a la par hasta que hacia 1428, junto con Texcoco y Tacuba forman la triple Alianza para liberarse.

Un año antes de la liberación, Itzcóatl asciende al trono de Tenochtitlán y entonces llega lo que para Matos Moctezuma dio origen al símbolo patrio que perdura hasta nuestros días del águila parada en un nopal.

«Al momento del triunfo, Itzcóatl ordena que los anteriores códices que narran su historia de sometimiento sean reescritos, empieza a inventar la nueva historia, así es como a mi juicio ahí nace el concepto del águila parada en el nopal. El águila representa a Huitzilopochtli xq vuela tan alto como el sol. Se supone que ese símbolo es el sol venciendo a sus enemigos».

Eduardo Matos Moctezuma.

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Fundación de Tenochtitlán, lámina del Códice Mendoza. Foto: INAH

¿Y la serpiente de la bandera de México?

En la bandera de México se ve al águila «devorando una serpiente. No siempre fue así», cuenta el arqueólogo, quien señala que existe una piedra teocalli en el que se representa un templo y en la parte posterior se ve el águila parada en un nopal, pero en el pico tiene el atlachinolli, el símbolo de la guerra, no una serpiente.

Dicho teocalli es la única pieza arqueológica que tiene grabado el símbolo de la fundación de Tenochtitlan: el águila posada sobre el nopal. Bautizada por Alfonso Caso como el Teocalli de la Guerra Sagrada, da cuenta del triunfo del Sol y el poder militar de los mexicas tras la fundación de su ciudad.

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Teocalli de la Guerra Sagrada. Foto: INAH

Fray Diego Durán en sus crónicas Historia de las Indias de la Nueva España e islas de la tierra firme  presenta dos imágenes: el águila devorando pájaros y otra con una serpiente en el pico.

¿Por qué los españoles no intentaron que se olvidara el símbolo del águila?

A diferencia de muchos de los elementos prehispánicos que los españoles sustituyeron con la concepción cristiana, el símbolo del águila devorando una serpiente perduró porque hasta cierto punto encajaba en su ideología.

«Prevaleció porque entra en el concepto que se tenía entre los mexicas y otras sociedades del mundo como el águila como elemento poderoso, es incluso un símbolo muy cristiano, uno de los evangelistas tiene como símbolo el águila. De ahí que el águila fue aprobada por La Colonia. Los demás son atacados como sinónimo diabólico».

Eduardo Matos Moctezuma.

Y la segunda imagen representada por Fray Diego Durán prevaleció porque la serpiente también tiene un lugar importante en el cristianismo como representación de lo malo, del demonio.

Por el contrario, en el mundo prehispánico la serpiente tenía un carácter distinto, tanto que representó al dios Quetzalcóatl.

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Templo Mayor: hallan escultura de un águila real, la más grande hasta ahora encontrada

El templo Mayor, gran vestigio de lo que fue la capital azteca Tenochtitlán sigue revelando grandes tesoros arqueológicos. Esta vez hallaron una escultura de un águila real, la de mayor tamaño del conjunto de piezas escultóricas similares encontradas hasta el momento, informó el Instituto Nacional de Antropología e Historia en su cuenta de twitter.

Labrado sobre tezontle rojo y con dimensiones de 1.06 metros de largo por 70 centímetros de ancho, este bajorrelieve es el de mayor tamaño dentro de un conjunto de 67 elementos similares encontrados hasta el momento en el Templo Mayor.

Si bien fue en febrero de 2020 cuando un equipo multidisciplinario concluyó la liberación y la limpieza de esta itzcuauhtli, voz nahua que significa “águila de obsidiana”, y con la cual los mexicas se referían al águila real (Aquila chrysaetos canadensis), es ahora, cuando se ha profundizado su investigación en gabinete, que se da a conocer el hallazgo ocurrido en el Templo Mayor.

¿Por qué es importante el hallazgo de esta águila real en el Templo Mayor?

De acuerdo con los especialistas, la relevancia de la escultura se denota no sólo por su tamaño y acabado, sino también por su ubicación, al pie de la edificación más importante para los mexicas y en el eje central que cruza la ‘capilla’ de Huitzilopochtli y la escultura monumental de la diosa Coyolxauhqui.

También está próximo al Cuauhxicalco, edificio circular cuyo nombre se traduce como “lugar de la jícara del águila”, donde, según documentos del siglo XVI, se realizaban las incineraciones rituales de los gobernantes aztecas.

¿Dónde se encontró la escultura de águila real?

Bajo el entrecruce de las calles de República de Guatemala y de Argentina, en el núcleo urbano de la Ciudad de México, expertos del Proyecto Templo Mayor (PTM) del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) localizaron la «antigua y finamente lograda» escultura de bajorrelieve con la imagen de un águila real

Datos del hallazgo

Sobre el descubrimiento del bajorrelieve, el arqueólogo adscrito al PTM, Rodolfo Aguilar Tapia, quien investigó la pieza junto con las pasantes en arqueología Mary Laidy Hernández Ramírez y Karina López Hernández; y en antropología física, Jacqueline Castro Irineo, de la Escuela Nacional de Antropología e Historia, informó que se verificó durante la novena temporada de campo del Proyecto Templo Mayor.

Dicha temporada, dirigida por el titular del Proyecto, el arqueólogo Leonardo López Luján, se ha centrado en explorar debajo del ‘puente liga’ que une a las calles de Guatemala y Argentina, donde en la época prehispánica se ubicaba la plaza oeste del Recinto Sagrado de México-Tenochtitlan.

La talla escultórica del águila real formaba parte de un piso de ese espacio, que habría estado en uso durante el gobierno de Motecuhzoma Ilhuicamina, entre los años 1440 y 1469 de nuestra era.

“Este piso es único en todo el Templo Mayor ya que contiene bajorrelieves que aluden a la concepción dual del edificio. Del lado sur, donde estamos explorando, se encuentran elementos como esta águila, vinculados con el ciclo mítico del nacimiento de Huitzilopochtli; mientras que al norte, los bajorrelieves localizados anteriormente —los primeros en 1900 por Leopoldo Batres, y los posteriores por el Proyecto Templo Mayor y el Programa de Arqueología Urbana (PAU)— contienen representaciones asociadas con Tláloc, el ciclo del agua y la regeneración del maíz”.

Aguilar Tapia precisa que gracias al trabajo realizado por los arqueólogos Eduardo Matos Moctezuma y Leonardo López Luján, hoy se cuenta con una correspondencia estratigráfica definida, la cual permite a los investigadores conocer en qué etapa constructiva del Templo Mayor se ubican los hallazgos, y a qué época pertenecen los mismos.

Así, ejemplifica, cuando se inició la exploración en el entrecruce citado, el piso que los arqueólogos veían era de la Etapa VI del Templo Mayor, correspondiente al gobierno de Ahuítzotl entre 1486 y 1502, mientras que ahora, tras minuciosas excavaciones, los especialistas han conseguido llegar hasta la Etapa IV-a, es decir, han retrocedido en el tiempo hasta la década de 1440 y al periodo de gobierno de Motecuhzoma I.

El referido piso de plaza fue cubierto desde tiempos prehispánicos durante las ampliaciones del Templo Mayor. “Por eso tiene un buen estado de conservación”, dice el investigador al destacar que “se trata de un elemento que nunca fue visto por los españoles”.

El simbolismo del águila real

La pausa en los trabajos en campo que trajo consigo la pandemia de la COVID-19, permitió a los investigadores del PTM hacer la investigación en gabinete de varios elementos, incluido el bajorrelieve. Entre otros aspectos, se estudiaron las representaciones iconográficas que existen del águila real en fuentes históricas como los códices, a fin de correlacionarlas con la escultura descubierta al pie del Templo Mayor.

Una de esas representaciones, señala Aguilar Tapia, está en la Lámina 50 del Códice Borgia, donde se muestra un águila real posando encima de un mezquite, árbol que surge desde una deidad descarnada. “Lo interesante es que esta imagen es iconográficamente muy similar al bajorrelieve hallado en el Templo Mayor, en ambas representaciones las plumas rematan en forma de cuchillos sacrificiales, los cuales aluden al nombre nahua del ave: águila de obsidiana”.

Para los mexicas, dicha ave de presa tenía relación estrecha con la guerra y el sacrificio, al tiempo que era considerada como un nahual del sol y, por ende, también de su dios tutelar, Huitzilopochtli.

En las entrantes temporadas de campo del PTM, concluye el investigador, las acciones se centrarán en terminar la exploración del piso donde se halla el bajorrelieve para buscar otros más y luego, con extremo cuidado, retirarlos temporalmente y poder indagar debajo de ellos en pos de ofrendas u otros elementos arquitectónicos. “Tras todo este proceso exploratorio, con apoyo de especialistas en restauración, volveremos a colocar cada bajorrelieve en su lugar preciso”, finaliza.

Elementos similares también podrían localizarse cuando se retomen las excavaciones en torno al Cuauhxicalco. La intención del PTM es que, luego de su investigación, los bajorrelieves puedan mostrarse al público en su posición original: al pie poniente del Templo Mayor.

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Piedra de Tízoc, el cuauhxicalli del sacrificio gladiatorio de los mexicas, joya de Tenochtitlan

La Piedra de Tízoc es un cuauhxicalli, usada en el ritual «rayamiento», mejor conocido como sacrificio gladiatorio que practicaban los mexicas en Tenochtitlan, es uno de los tesoros que guarda el Museo Nacional de Antropología e Historia, recinto inaugurado el 17 de septiembre de 1964.

Pese a ser una joya del imperio azteca bellamente labrada con el estilo que ha sido llamado “mexica imperial», la Piedra Tízoc rodó por mucho tiempo antes de llegar al Museo de Antropología e Historia.

Piedra de Tízoc, cultura azteca
Piedra de Tízoc. Foto: INAH

Esta gran piedra cilíndrica labrada, era una de dos piezas similares que ocupaban el patio del Templo de Yopico dedicado al dios Xipe Tótec, uno de los cuatro Tezcatlipocas, que se desprendió de su piel para ofrecerla como alimento a la humanidad.

El dios Xipe Tótec es el dios de la regeneración del maíz y de la guerra; de la primavera y la nueva vegetación, por tal motivo, se le considera como  un dios de la fertilidad.

El dios Xipe Tótec es el dios de la regeneración del maíz y de la guerra. Foto: INAH

¿En qué consistía el sacrificio gladiatorio que los aztecas practicaron en la Piedra de Tízoc?

El ritual «rayamineto» o mejor conocido como sacrificio gladiatorio se realizaba en dos grandes cilindros como la Piedra de Tízoc.

Uno de ellos, el temalácatl, era una palestra sobre la cual luchaba el cautivo mal armado contra los guerreros aztecas. Cuenta con una espiga central que servía para amarrar al capturado.

La otra piedra era llamada cuauhxicalli era el recipiente que recibía el cuerpo herido del cautivo para la extracción del corazón, que era la ofrenda de sangre al sol y la tierra. Esta era la función de la Piedra de Tízoc.

El sacrificio gladiatorio tenía un contenido simbólico muy importante, vinculado con el mito de la creación del Quinto Sol.

Al prisionero se le armaba solamente con una macana de madera adornada con plumas para luchar contra guerreros aztecas completamente equipados y armados con espadas de obsidiana nombradas macuahuitls o hachas metálicas llamadas tepoztlis.

¿Por qué se le llama Piedra de Tízoc?

El monolito ricamente labrado bajo el estilo «mexica imperial» recibe su nombre de Piedra de Tízoc, porque fue esculpida bajo las órdenes del Tlatoani o soberano de Tenochtitlan llamado Tízoc entre 1481 y 1486.

En la parte lateral, la Piedra de Tízoc tiene una secuencia de 15 escenas, cada una formada por un guerrero mexica sometiendo a jefes de otros pueblos, y puedes apreciarlas en el Museo Nacional de Antropología e Historia.

La cara lateral de la Piedra de Tízoc tiene 15 escenas. Foto: INAH

Los guerreros azteca representan al gobernante Tízoc, identificado por su glifo onomástico, sujetando por los cabellos a señores de quince distintos pueblos en señal de conquista.

¿Cómo es la Piedra de Tízoc?

La estructura pétrea que actualmente se encuentra en la Sala Mexica del Museo Nacional de Antropología e Historia de la Ciudad de México, es un cuerpo cilíndrico de andesita que se define por su gran magnitud:

  • 94 cm de altura
  • 265 cm de diámetro
  • 9.5 toneladas de peso

Las caras superior y lateral del cilindro están bellamente labradas bajo los cánones del estilo “mexica imperial”.

La vista superior luce la representación convencional del Sol.

La cara lateral, como ya se dijo, tiene una secuencia de 15 escenas, está limitada por dos bandas horizontales, una arriba que representa el cielo nocturno.

La cara de abajo, figura un reptil terrestre.

La Piedra de Tízoc, el cuauhxicalli del sacrificio gladiatorio de los mexicas y una joya de Tenochtitlan, tiene un orificio en la parte central y un profundo canal que dañan la labra de la escultura.

Este orificio y el canal rompen en forma radial el disco solar de la cara superior y una de las escenas de conquista de la cara lateral.

El canal no está documentado en la descripción detallada del monolito en La Historia General de Bernardino de Sahagún.

Estudios recientes concluyen que la escultura fue dañada intencionalmente para reforzar los informes sensacionalistas de la civilización azteca, que insisten en representar a los mexicas sólo como un pueblo extremadamente salvaje y cruel.

Supone que en el centro debió tener grabada una cara, la que fue mutilada para dejar una concavidad «mal formada» de la que parte el canal que atraviesa a la piedra en su parte superior y baja por un lado de la piedra dañando las «labores talladas con arte y simetría», las que piensa, fueron hechas posteriormente por personas que querían destruir todo vestigio de la antigüedad.

Arqueólogo Eduardo Matos Moctezuma citando a Antonio de León y Gama, escritor novohispano.

El descubrimiento de la Piedra de Tízoc y su destino cambiante

Con la conquista española en 1521, la Piedra de Tízoc quedó sepultada en terrenos del actual Zócalo de la Ciudad de México. Fue hallada entre 1562 y 1565, cuando se construían los cimientos de una nueva catedral, y llevada frente a la puerta principal de la antigua, donde quedó expuesta por más de seis décadas, señaló el arqueólogo Leonardo López Luján.

Nuevamente fue enterrada en el siglo XVII, para ser exhumada en diciembre de 1791 y vuelta a enterrar en 1793.

En 1824 el gobierno de México dispuso su traslado al Museo Nacional, institución que sería inaugurada al año siguiente. Posteriormente, con la construcción y apertura del Museo Nacional de Antropología e Historia, el 17 de septiembre de 1964, la Piedra Tízoc fue trasladada a su actual morada.

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Palacio azteca Axayácatl, descubierto en el Monte de Piedad

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Foto: INAH

El palacio azteca Axayácatl fue descubierto bajo los pisos del Nacional Monte de Piedad en la Ciudad de México. Los restos del importante palacio de Tenochtitlan reviven la muerte del emperador azteca Moctezuma Xocoyotzin, posiblemente ocurrido el 29 de julio de 1520.

Junto con los restos del palacio Axayácatl se descubrieron vestigios de una casa construida bajo las órdenes de Hernán Cortés, mediante la reutilización de los materiales de la edificación azteca.

Las excavaciones de arqueólogos del INAH dieron como resultado el hallazgo de pisos de lajas de basalto, los cuales debieron integrar parte de un espacio abierto del Palacio de Axayácatl, gobernante que dirigió los destinos de Tenochtitlan entre 1469 y 1481.

Los vestigios del palacio Axayácatl se hallaron debajo del firme de la casa virreinal, a más de 3 metros de profundidad. Se trata de piso de lajas de basalto, pero de época prehispánica. Dadas sus características, los expertos sostienen que formó parte de un espacio abierto del antiguo Palacio de Axayácatl, probablemente, un patio.

Los restos de la casa que está por encima del Palacio azteca corresponden al periodo virreinal temprano (1521-1620 d.C.).

A la edificación colonial corresponden los restos de una habitación hecha con sillares de basalto y tezontle —de 5 por 4 metros—, cuyo desplante partía de un piso de lajas de basalto. Análisis posteriores permitieron concluir que ésta fue la morada de Hernán Cortés, una vez caída México-Tenochtitlan, en 1521.

Los especialistas hacen hincapié en que los vestigios de la naciente época virreinal corresponden a materiales reutilizados de las Casas de Axayácatl que, al igual que otras estructuras del Recinto Sagrado de Tenochtitlan, fueron destruidas por los españoles y sus aliados indígenas, casi hasta sus cimientos.

Ejemplo de lo anterior es que, empotrados en la fachada de la esquina interior sureste del cuarto colonial, se detectaron dos sillares prehispánicos trabajados en altorrelieve que representan una serpiente emplumada (Quetzalcóatl) y un tocado de plumas, los cuales debieron pertenecer a un panel del Palacio de Axayácatl. Así también, formando parte un fuste, se registró otra escultura mexica con el glifo que simboliza el tianquiztli o mercado.

Algunos de los materiales diagnósticos, los cuales permiten fechar de forma preliminar estos hallazgos, son restos de cerámica prehispánica y colonial, cuyos tipos (estilos) corresponden a los periodos históricos referidos: Azteca III: Anaranjado Monocromo, Negro sobre Anaranjado y Loza Texcoco Bruñida; además de loza vidriada y mayólica española y novohispana.

El Palacio Axayácatl, donde los aztecas hospedaron a Hernán Cortés

El Palacio Axayácatl, ubicado bajo los pisos del Nacional Monte de Piedad, fue donde los mexicas dieron hospedaje al conquistador español Hernán Cortés a su llegada a la ciudad de Tenochtitlan.

Dentro de los muros de las Casas Viejas de Axayácatl acaecieron algunos de los episodios más decisivos de la conquista de México-Tenochtitlan, como la muerte del tlatoani Moctezuma Xocoyotzin, posiblemente, el 29 de junio de 1520; giros inesperados que minaron la relación entre mexicas y españoles hasta desencadenar la confrontación abierta, señaló el INAH.

Ese espacio, el cual habitó el español por algunos años, también sería la sede del primer Cabildo de la Nueva España (hacia 1525) y del Marquesado del Valle de Oaxaca, concedido al conquistador cuatro años después.

Casas Viejas del Palacio Axayácatl muestran la destrucción que causaron los españoles

Raúl Barrera, también investigador de la Dirección de Salvamento Arqueológico del INAH, reflexiona que existen testimonios materiales que resultan elocuentes por su escasez, y es el caso de los recientes descubrimientos en el Nacional Monte de Piedad, los cuales “hablan” de la destrucción a la que fueron sometidos los edificios principales de Tenochtitlan, tanto con fines simbólicos como prácticos.

Pasajes de la historia de los mexicas en el Palacio Axayácatl

Pese a la humildad de estos testigos, esos pisos prehispánicos fueron los mismos por los que deambularon los invasores españoles y sus aliados a su llegada a Tenochtitlan, el 8 de noviembre de 1519. Moctezuma II les permitió alojarse en las casas viejas que habían pertenecido a su padre y, al poco tiempo, las convirtieron en su cuartel.

Estando en ese palacio, diversos hechos se suscitaron; por ejemplo, adecuaron una habitación para dar misa y, ahí mismo, mantuvieron cautivos a varios gobernantes, empezando por quien fuera su anfitrión: Moctezuma Xocoyotzin; Cuitláhuac, señor de Iztapalapa; Cacamatzin, tlatoani de Texcoco, e Itzcuauhtzin, señor de Tlatelolco, entre otros.

Luego de que el 22 de mayo de 1520, por orden de Pedro de Alvarado, se suscitó la matanza de la fiesta de Tóxcatl, en el Templo Mayor, los españoles se replegaron y regresaron al Palacio de Axayácatl. Ese hecho desató el enojo de los mexicas y, hacia finales de junio de ese año,  sitiaron a los invasores en ese inmueble. Hernán Cortés quiso contener la furia a través de Moctezuma, quien desde la azotea intentó aplacarlos, pero los esfuerzos fueron en vano, pues su hermano Cuitláhuac era el nuevo gobernante.

La noche del 30 de junio de 1520, los españoles huyeron a Tlaxcala por la calzada de Tlacopan (hoy Tacuba), dejando atrás las Casas Viejas de Axayácatl.

 Casas de Cortés

Tras la caída de Tenochtitlan, los mexicas sobrevivientes fueron obligados a destruir, con sus propias manos, sus templos y palacios y, con los mismos materiales, a levantar la nueva ciudad. Las Casas Viejas de Axayácatl darían lugar a las Casas de Hernán de Cortés, las cuales fueron también sede temporal del primer Cabildo de la Nueva España, hacia 1525, y del Marquesado del Valle de Oaxaca, título nobiliario para hacerse cargo de una especie de gobierno, concedido por sus servicios a la Corona española, en 1529.

A la muerte del conquistador, en 1547, sus descendientes mantuvieron la propiedad. Martín Cortés Zúñiga, su hijo, heredó el marquesado, pero, en 1566, al verse involucrado en una conspiración que pretendía apoderarse del gobierno de la Nueva España, fue expulsado del virreinato. Las casas y el extenso terreno quedaron en manos de un apoderado legal y, ya en malas condiciones, fueron vendidas al Sacro Monte de Piedad, en 1836.

La rehabilitación del Monte de Piedad permitió descubrimiento del Palacio azteca Axayácatl

El Monte de Piedad es uno de los edificios más emblemáticos del primer cuadro de Ciudad de México, ubicado a un costado de la Catedral Metropolitana.

En las últimas dos décadas y aprovechando obras de rehabilitación en la casa matriz de esa institución, diversos expertos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) han hallado retazos de la antigua residencia del padre de Moctezuma II, cuyos descubrimientos más recientes se registraron durante las intervenciones arqueológicas encabezadas por Raúl Barrera Rodríguez y José María García Guerrero, responsable y colaborador, del Programa de Arqueología Urbana (PAU), respectivamente.

Tras una inspección con motivo de trabajos emprendidos en la mitad norte del inmueble histórico, el personal del PAU efectuó un salvamento arqueológico entre los primeros días de septiembre de 2017 y mediados de agosto de 2018, concentrándose en el patio principal y un cuarto adyacente. Cabe mencionar que el proyecto continúa en la fase de investigación.

La intervención arqueológica en el Monte de Piedad

El responsable del PAU, Raúl Barrera, y su colaborador José María García, explican que excavaron 12 pozos de sondeo —de 2 metros por lado y 1.50 m de profundidad— en torno al patio principal del Nacional Monte de Piedad, donde se efectuaban obras para reforzar las columnas que lo delimitan y soportan el primer nivel del edificio.

A través de los pozos, en los lados norte, este y oeste, se localizaron restos de un muro de piedra y argamasa —de 1.50 metros de alto por 1.25 m de ancho—, el cual sirvió de cimiento y desplante para una serie de columnas del inmueble edificado hacia 1755, lo que permite deducir que el patio central fue originalmente más amplio. También, en la sección oeste de este mismo espacio se encontraron los desplantes: basas y un fuste de otras columnas de la época virreinal temprana.

Sin embargo, las principales sorpresas aguardaban en el cuarto adyacente: los arqueólogos del PAU tuvieron la oportunidad de realizar una excavación extensiva, la cual permitió ubicar los restos de una habitación hecha con sillares de basalto y tezontle —de 5 por 4 metros—, cuyo desplante partía de un piso de lajas de basalto. Análisis posteriores permitieron concluir que ésta fue la morada de Hernán Cortés, una vez caída México-Tenochtitlan, en 1521.

Por debajo del firme de la casa cortesiana, a más de 3 metros de profundidad, se detectaron los restos de otro piso de lajas de basalto, pero de época prehispánica. Dadas sus características, los expertos sostienen que formó parte de un espacio abierto del antiguo Palacio de Axayácatl, probablemente, un patio.

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Mexicas practicaban canibalismo ritual

Restos óseos con marcas de corte y exposición al fuego han permitido corroborar que gobernantes, sacerdotes y algunos guerreros mexicas practicaban el canibalismo o antropofagia ritual en el periodo Posclásico (900-1521 d.C), informó el Instituto Nacional de Antropología e Historia de México.

Cráneo que muestra marcas de corte. Foto: INAH
Cráneo que muestra marcas de corte. Foto: INAH

La conclusión deriva de investigaciones del arqueólogo Gabino López Arenas en cráneos, tibias, peronés, húmeros y mandíbulas localizados en ofrendas del Templo Mayor de Tenochtitlan y otros recintos aledaños al centro histórico de ciudad de México.

«Se observó que a las víctimas inmediatamente después de ser inmoladas se les descarnaba, ya que una gran cantidad de partes óseas presentaba cortes o alteraciones que fueron hechas en hueso fresco y huellas de que estuvieron expuestas directamente al fuego», afirmó López Arenas.

Restos óseos muestran exposición prolongada al fuego.
Restos óseos muestran exposición prolongada al fuego.

Comunión con la divinidad

El especialista comentó que la práctica de la antropofagia tenía como propósito «absorber la fuerza divina que albergaba el cuerpo de los sacrificados».

Para los indígenas mexicas o aztecas, «las víctimas humanas eran la encarnación de los dioses a los que representaban y, al comer su carne, practicaban una especie de comunión con la divinidad», abundó.

López Arenas citó en su estudio al escritor español Francisco Cervantes Salazar, quien detalló que piernas y brazos eran las porciones más apreciadas y las que con mayor frecuencia se consumían en el ritual de la antropofagia.

Piernas y brazos eran las porciones más apreciadas. Foto: INAH
Piernas y brazos eran las porciones más apreciadas. Foto: INAH

Carne humana no era para todos los aztecas

El arqueólogo señaló que la carne de los sacrificados era ingerida en determinadas ceremonias por individuos de alto rango, pero nunca llegó a figurar como alimento habitual en su dieta.

El análisis forma parte de la tesis de maestría «Decapitación y desmembramiento en rituales del recinto ceremonial de Tenochtitlan: una interpretación de su simbolismo», donde sostiene que las manos y pies eran exclusividad del gran sacerdote y el gobernante.

El investigador añadió en su texto una cita del historiador español Diego Durán (1537-1588), quien escribió que dentro de la milicia mexica uno de los privilegios de los guerreros que adquirían el rango de tequihua era comer carne humana en ciertas ceremonias.

Para alcanzar dicho rango tenían que haber hecho al menos cuatro prisioneros en batalla.

¿A quiénes se comían los Mexicas?

Sobre las víctimas del sacrificio, el arqueólogo refirió que «podían ser de cualquier sexo y edad, y se sabe que generalmente eran cautivos de guerra o esclavos, y en contadas ocasiones era gente del pueblo o de la nobleza».

«Las ofrendas humanas eran entregadas a los sacerdotes para que llevaran a cabo la occisión ritual (muerte violenta), y así aportaran la energía vital de los seres humanos a los dioses: la de los guerreros cautivos sería destinada al Sol y la de los esclavos a los dioses del agua y de los mantenimientos», finalizó.

¿En qué fechas los aztecas comían carne humana?

Estos rituales en los que se practicaba la antropofagia se realizaban en fechas determinadas. Por ejemplo, en las fiestas del primer mes atlcahualo del año en el calendario mexica sacrificaban niños en honor de los dioses del agua o de la lluvia, y después de muertos los cocían y comían.

Mientras que en el mes tlacaxipehualizli, a los que sacrificaban en el templo de Huitzilopochtli los devoraban en la casa del guerrero que los capturó. Cocían la carne y daban a cada comensal un pedazo en una escudilla o cajete”, indicó el INAH.

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Huitzilopochtli nació en cerro de Coatepec, Hidalgo

 

Especialistas mexicanos aseguran haber localizado, según fuentes históricas y evidencias arqueológicas, el cerro Coatepec, un sitio que el pueblo azteca considera sagrado dado que allí nació su principal deidad, Huiztilopochtli, el dios de la guerra y del sol.

Cerro de Coatepec

Cerro de Coatepec, donde investigadores ubican el lugar de nacimiento de Huitzilopochtli. Foto: INAH

El investigador Fernándo López Aguilar dijo haber localizado el mítico cerro en el estado de Hidalgo, gracias a fuentes históricas prehispánicas y coloniales, así como a las similitudes entre el mito y la geografía del Valle del Mezquital, reveló el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

López Aguilar señaló que Coatepec, actualmente conocido como cerro Hualtepec o del Astillero, se ubica a unos 30 kilómetros de la zona arqueológica Pahñú, asiento de la cultura xajay, con una antigüedad desde el año 500 a.C. a 300 d.C., apuntó el INAH.

Según el arqueólogo, el cerro Coatepec es pieza central en la mitología mexica por ser escenario del embarazo de la diosa Coatlicue y el nacimiento de su hijo, el dios Huitzilopochtli.

Huitzilopochtli, dios de la guerra

Huitzilopochtli, dios de la guerra

López Aguilar explicó que esa montaña es citada por varios de los cronistas de la conquista, como fray Bernardino de Sahagún y Fernando de Alvarado Tezozomoc, y podría estar ubicada en el Valle del Mezquital, donde el cerro Hualtepec era considerado sagrado desde la época teotihuacana.

Representación prehispánica del Cerro Coatepec

Representación prehispánica del Cerro Coatepec

Precisó que este sitio «pudo ser el lugar donde los aztecas se estacionaron en su peregrinación antes de llegar a Tula» procedentes del también mítico Aztlán.

El arqueólogo recordó que durante décadas los estudiosos del mundo antiguo han buscado tanto Aztlán como el Coatepec en los estados de Durango, Zacatecas, Sinaloa y Nayarit, aunque actualmente se piensa que esos sitios pudieron estar en Michoacán, Guanajuato, Querétaro o Hidalgo.

Indicó que desde 1991 se ha estudiado el cerro Hualtepec, en cuya cima más alta existe una capilla con rocas provenientes de antiguas estructuras prehispánicas, así como una calzada de 400 metros.

En ese sitio se han encontrado restos de esculturas prehispánicas, entre estos una cabeza de serpiente labrada en piedra, «tal vez una representación de Xiuhcóatl«, arma de teas con la que Huitzilopochtli mató a su hermana Coyolxauhqui.

Pieza arqueológica encontrada en el Cerro Coatepec

Pieza arqueológica encontrada en el Cerro Coatepec

También se descubrieron al menos «siete elementos de forma ojival de lo que parece fueron almenas», las cuales podrían estar relacionadas con los ornamentos de Coyolxauhqui.

Además, a la mitad del cerro Hualtepec hay un promontorio rocoso conocido como Peña de la Luna que, de acuerdo con el mito azteca, es la cabeza de Coyolxauhqui que quedó en la sierra mientras su cuerpo rodó hacia abajo hecho pedazos.

Coyolxauhqui,  diosa mexica lunar. Su hermano Huitzilopochtli la descuartizó pues ella planeaba matar a su madre.

Coyolxauhqui, diosa mexica lunar. Su hermano Huitzilopochtli la descuartizó pues ella planeaba matar a su madre.

«Es posible entonces que en alguna parte de la base del domo volcánico se encuentre la representación del cuerpo desmembrado de la hermana de Huitzilopochtli, que aún no hemos detectado», afirmó López Aguilar.

«Sólo una excavación arqueológica en la cima del cerro Hualtepec permitiría corroborar la utilización de sus adoratorios para celebrar el mito de Huitzilopochtli», indicó el arqueólogo.

 

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Descubren plataforma mexica en Churubusco

En un predio ubicado frente al Museo Nacional de las Intervenciones especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) descubrieron, entre otros vestigios, una plataforma mexica, sin embargo, sólo fue posible explorar el extremo norte, ya que el resto se encuentra por debajo de los predios aledaños. El extremo explorado de la estructura mide 13 metros de largo por 11 de ancho.  También se encontraron restos coloniales, así como pertrechos usados durante la Invasión Norteamericana, en 1847.

Plataforma mexica encontrada en Chrurubusco.
Plataforma mexica encontrada en Chrurubusco. Foto; INAH

Plataforma mexica

Alrededor del año 1428 esta zona pasó a manos del imperio mexica. A esta fase corresponde la plataforma de un solo nivel, sobre la que se desplantaban cuartos de carácter doméstico, explicó el arqueólogo Francisco Antonio Balcorta Yépez, coordinador del proyecto.

“Asociados a esta plataforma hallamos lo que fue un espacio abierto o patio, concentraciones de material de desecho y muros que restringían el libre paso, junto con un área habitacional, ahí encontramos cerámica relacionada con la producción de sal y testimonios del proceso para manufacturar artefactos líticos, como puntas de proyectil (de obsidiana), así como para elaborar textiles, como agujas de cobre y malacates”, dijo.

Obsidiana Lítica tallada, encontrada en Churubusco.
Obsidiana Lítica tallada, encontrada en Churubusco. Foto: Mauricio Marat

Además de los materiales de carácter doméstico y de labor, al inicio de las excavaciones se encontró una ofrenda que fue dispuesta debajo del piso para consagrar la construcción de la plataforma. Este depósito se compone de cerámica ritual, por ejemplo, tres sahumadores policromos con mangos en forma de serpiente, además de figurillas humanas elaboradas en barro, restos de carbón y resina.

Figurillas humanas de barro encontradas en Churubusco.
Figurillas humanas de barro encontradas en Churubusco. Foto: Mauricio Marat

Antonio Balcorta recordó que algunos colegas suyos, tuvieron la oportunidad de realizar salvamentos en predios contiguos como el que hoy ocupa la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía, por lo que de forma preliminar se ha podido confirmar que en época prehispánica en este espacio funcionó uno de los antiguos barrios de Huitzilopochco, llamado Pochtlán.

Con base en esto —abundó el arqueólogo—, “podríamos empezar a descartar que en los alrededores del Ex Convento de Churubusco se encontraba el área ceremonial de este asentamiento mexica, el cual es probable que se localice en las cercanías de la calle Héroes del 47, dentro del barrio de San Mateo, y sea bajo su iglesia que se hallen los vestigios del templo que estuvo dedicado a Huitzilopochtli”.

Restos coloniales

En el predio de la calle Jardín del Convento número 6, con el apoyo de las arqueólogas Lucía Adriana Felipe Valencia y Montserrat Alavez Ortúzar, se detectaron los desplantes de algunos cuartos de época colonial. Por los fragmentos de cerámica vinculados con este hallazgo, los elementos arquitectónicos datarían de finales del siglo XVI o principios del XVII.

Otro elemento relevante que se encontró íntegro y del que se exploraron 13 m de largo, es un tubo de cerámica encofrado con ladrillos. Probablemente se trate del sistema hidráulico que encauzaba el vital líquido desde lo que hoy es Coyoacán hacia la huerta del Convento de Churubusco; en el mencionado periodo, el monasterio dieguino experimentó un importante crecimiento, demandando mayores recursos para su mantenimiento.

Sistema hidráulico colonia. Foto INAH
Sistema hidráulico colonia. Foto INAH

Invasión norteamericana

Por otra parte, se encontraron perdigones con huellas de impacto, así como otros intactos (parte de un parque que explotó en el puente que precedía al conjunto conventual) testimonio de la cruenta batalla que se libró en este lugar el 20 de agosto de 1847, para defender la Ciudad de México del avance de las tropas norteamericanas.

Pertrechos usados en invasión norteamericana.
Pertrechos usados en invasión norteamericana. Foto: Mauricio Marat

El arqueólogo Antonio Balcorta explicó que luego de la excavación extensiva —la que tuvo lugar entre mayo y septiembre pasados—, se procedió a encofrar los restos de arquitectura expuestos con geotextil y tierra de tepetate, de este modo quedaron sellados los espacios a fin de evitar su afectación.

“Esa es parte de nuestra labor. Conservar estos elementos bajo el supuesto de que si se mantuvieron sepultados por más de 500 años, a la postre, en unos 400 años más, los arqueólogos del futuro puedan continuar con esta investigación, de ahí la importancia de mantener delimitados y conservados estos vestigios”, finalizó.

14 de octubre de 2013
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