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Día del padre 2021: ¿cómo se dice papá A

El día del padre es una celebración que en México no tiene una fecha exacta, pero se festeja cada año. Si eres de los que suelen tener que recurrir al buen amigo google para saber el día en que caerá aquí tenemos la respuesta a tu pregunta de ¿cuándo es el día del padre 2021?

Este año el día del papá se celebrará el 20 de junio, que es el tercer domingo del mes.

En otros artículos de Mayas Balam te hemos contado cómo se dice hermano en maya y náhuatl, y también hemos visto cómo decir te amo en lenguas indígenas, y ahora toca el turno de saber cómo expresar la palabra papá.

Antes de pasar a mostrarte los equivalentes para designar a un padre en maya, náhuatl y otras lenguas indígenas, debemos recordar que cada una de éstas tiene muchas variantes por lo que podemos encontrar más de una palabra para decir papá.

¿Cómo se dice papá en náhuatl?

Padre en náhuatl se dice tahtli, palabra que además significa “abuelo”. El reconocido escritor, traductor y activista social en defensa de las comunidades indígenas Carlos Montemayor explicaba que, por extensión, la palabra se usa para designar la autoridad moral de una persona de edad.

Notahtzin es otra forma de decir papá en náhuatl.

¿Cómo se dice papá en maya?

Papá en maya se puede expresar con las palabras Yuum, taat, taatáa, según señala el diccionario maya de la Universidad Autónoma de Yucatán.

¿Cómo se dice papá en otomí?

Padre en otomí o hñähñu se dice dada, según el Diccionario del hñähñu del Valle del Mezquital, Estado de Hidalgo. Y también se emplea ta.

¿Cómo se dice papá en zapoteco?

En zapoteco padre es Bixhooze’.

Frases para felicitar a papá en lenguas indígenas (maya, náhuatl y más)

Y si en este día del padre 2021 quieres dedicarle a papá una felicitación especial, puedes usar alguna de estas frases en lenguas indígenas que el INALI nos compartió:

Mixteco del oeste de la costa

Viti ku kiviún papa
(que tengas buen día papá)

Maya

ya’abkach ki’imak óolal in yuum
(Muchas felicidades papá)

Mixe bajo

Yajxoon ja te’dyë’ xië jiadë’jëb
(Que tengas un buen festejo papá)

Chinanteco del Sureste medio

Bii ‘naana ‘nØ ñio’
(Te quiero mucho papá)

Náhuatl o mexicano del centro alto

¡Ximoyolpacti notahtzin!
(Felicidades papá)

Popoloca del norte

¡T’ánáa faxruxin tjen!
(Felicidad para ti papá)

¿Cómo nació el día del padre?

La idea de crear el Día del Padre surgió en Estados Unidos, concretamente en 1910, cuando una mujer llamada Sonora Smart Dodd quiso rendir homenaje a su padre que había criado en solitario a ella y a sus cinco hermanos sin ayuda de nadie en una granja del estado de Washington. A Sonora se le ocurrió la idea mientras escuchaba un sermón sobre el Día de la Madre en la Iglesia. Propuso la fecha para el 5 de junio, que era el cumpleaños de su padre.

En 1924 llego la primera declaración oficial por parte del presidente Calvin Coolidge que apoyó la idea de establecer un día nacional del padre, aunque no fue hasta 1966 cuando llegó la declaración definitiva del presidente Lyndon Johnson, estableciendo la fecha para el tercer domingo de junio, para EU.

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Teotihuacán: 3 templos y 25 estructuras más, el patrimonio en riesgo por obras ilegales

Después de dos meses y varias violaciones a sellos de clausura, la Fiscalía General de la República aseguró un predio de 7 hectáreas cercano a la zona arqueológica de Teotihuacán, donde se llevaban a cabo obras de construcción ilegales que ponían en riesgo tres templos y otras 25 estructuras prehispánicas.

Un alto muro de bloques de cemento rodea la construcción ilegal, ubicada en dos parcelas en un área conocida como Oztoyahualco, que se ubica en el área de protección del núcleo de la que fuera la gran ciudad de Teotihuacán, y que hoy es un punto de investigación y atracción turística por sus tres grandes pirámides: la del Sol, la de la Luna y el Templo de Quetzalcóatl.

teotihuacán-obras-ilegales
Sellos de Clausura habían sido colocados por el INAH y habían sido violados varias veces

¿Qué vestigios arqueológicos hay en el predio?

En el predio asegurado por la Fiscalía, donde se llevaban a cabo obras de construcción ilegales para presuntamente instalar un parque de diversiones, estaba lo que se cree que es uno de los distritos más antiguos de la ciudad antigua de Teotihuacán.

Un estudio arqueológico pasado indica que allí había un complejo ceremonial con al menos tres templos y unas 25 estructuras separadas.

Se sabe que en el predio hay tres templos y otras 25 estructuras prehispánicas no exploradas

“Para mí, esto duele mucho”, dijo Linda Manzanilla, una arqueóloga teotihuacana veterana de la Universidad Nacional Autónoma de México, refiriéndose a la última construcción ilegal.

Durante una de sus excavaciones en Teotihuacan en la década de 1980, desenterró un complejo residencial en Oztoyahualco donde vivieron una vez trabajadores de estuco, junto a un importante taller de obsidiana, no lejos de los tres templos actualmente amenazados.

Dijo que la última construcción ilegal se encuentra en un área al oeste de la Pirámide de la Luna, donde otras excavaciones cercanas han revelado estructuras elaboradamente decoradas construidas alrededor de plazas en una parte densamente desarrollada de la antigua metrópoli.

“Es muy probable que haya complejos muy grandes allí”, dijo.

Linda Manzanilla, arqueóloga teotihuacana de la UNAM

El pasado 24 de mayo, el Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (Icomos), organismo de la Organización de Naciones Unidas para Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), urgió a las autoridades mexicanas a intervenir para “detener la destrucción arqueológica y evaluar las afectaciones”.

Según Icomos, en el predio, de acuerdo al registro del Teotihuacan Mapping Project, existen en el predio 25 sitios arqueológicos. El registro técnico existente (el Plano Arqueológico y Topográfico de la Ciudad Prehispánica de Teotihuacan) confirma que ahí se ubican conjuntos habitacionales, plataformas de templos uno y varios niveles, y grutas-cueva.

Vista aérea del predio de 7 hectáreas donde hacían obras ilegales.

La importancia de Teotihuacán

Teotihuacán, ubicada a 50 km al noreste de la Ciudad de México, alguna vez tuvo una población de al menos 100 mil personas que vivían en su mayoría en complejos de apartamentos multifamiliares de piedra, muchos de los cuales estaban elaboradamente decorados con coloridos murales.

La ciudad multiétnica fue contemporánea de los centros urbanos mayas de la era clásica, pero conocida por su propio arte y arquitectura distintivos. 

Se enriqueció desde el 100 a. C. hasta el 550 d. C., gracias a las extensas redes comerciales y una próspera economía basada en la artesanía que producía bienes como cerámica, prendas de vestir y, sobre todo, hojas de obsidiana afiladas como navajas.

Teotihuacan fue declarado patrimonio de la humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) en 1987.

La enorme riqueza de Teotihuacán aún tiene muchos misterios que revelar, cómo los ocultos en cámaras subterráneas recubiertas de material brilloso que se exploran debajo de la pirámide de Quetzalcóatl.

Acción de las autoridades, tardía

El propietario del terreno, donde la construcción está estrictamente prohibida, ha ignorado las órdenes legales del instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) de dejar de construir durante los últimos dos meses, lo que generó indignación porque las autoridades no estaban protegiendo las ruinas de Teotihuacán, uno de los principales atractivos turísticos de México.

Rogelio Rivero Chong, director de la zona arqueológica de Teotihuacán, dijo en una entrevista que la falta de intervención de la policía mostraba la “total impunidad” del dueño de la propiedad.

A fines de abril, el INAH presentó una denuncia penal contra el propietario ante los fiscales federales alegando “daños al patrimonio arqueológico”. 

Rivero Chong dijo que las autoridades han luchado durante años para detener la construcción ilegal, que a menudo se realiza por la noche o los fines de semana. Los investigadores del gobierno local a menudo llegan demasiado tarde para verificar los daños, dijo.

Zona arqueológica de Teotihuacán pierde el 40% del área de amortiguamineto

En los últimos 15 años se ha perdido 40 por ciento de las tres mil 118 hectáreas que conforman el área de amortiguamiento que rodea la Zona Arqueológica de Teotihuacán, inscrita en la lista de patrimonio mundial de la UNESCO, aseguró Saúl Alcántara, presidente del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (Icomos) México,

La pérdida del espacio de amortiguamiento, que protege las 244 hectáreas del área núcleo –donde están las pirámides– responde a obras aisladas de casas de los pobladores que no representan una afectación grave.

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Iztaccíhuatl: la extinción del glaciar Ayoloco y la placa con la que la UNAM marcó el lugar dónde existió

Este 22 de abril de 2021 en el contexto del Día Mundial de la Tierra, expertos de la UNAM escalaron el volcán Iztaccíhuatl en el centro de México para colocar una placa que deja constancia de la extinción del glaciar Ayoloco.

“A las generaciones futuras: Aquí existió el glaciar Ayoloco y retrocedió hasta desaparecer en 2018. En las próximas décadas los glaciares mexicanos desaparecerán irremediablemente. Esta placa es para dejar constancia de que sabíamos lo que estaba sucediendo y lo que era necesario hacer. Solo ustedes sabrán si lo hicimos”.

Placa de la UNAM colocada en el lugar donde existió el glaciar Ayoloco.

Hugo Delgado Granados, investigador del Instituto de Geofísica (IGf) y Anel Pérez Martínez, directora de Literatura y Fomento a la Lectura de la Coordinación de Difusión Cultural, acompañados por vulcanólogos y montañistas de la UNAM, escalaron el coloso para instalar, este Día Mundial de la Tierra 2021, la placa firmada por la UNAM

Placa de la UNAM en el Iztaccíhuatl, por extinción del glaciar Ayoloco

¿Qué son los glaciares?

Los glaciares son masas de hielo que permanecen en las cumbres de las montañas durante por lo menos un año; su importancia ecológica radica en la generación de agua dulce en la Tierra. En el caso de México disminuyeron durante el siglo XX y sus afectaciones se han acelerado en las últimas dos décadas.
 
Debido al cambio climático y la influencia de la actividad humana, las temperaturas que normalmente conservaban estos cuerpos de hielo han cedido ocasionando su desaparición, como fue el caso del Ayoloco.

No todas las masas de nieve o hielo se denominan glaciar; por ejemplo, el casquete polar del norte es un cuerpo de hielo aunque no es glaciar. Un glaciar es toda aquella masa de hielo que tiene una serie de características, principalmente una dinámica que incluye movimiento desde la altura hacia niveles más bajos y un régimen de pérdida y ganancia, definió Delgado Granados. La ganancia es todo lo relacionado con la precipitación sólida (nieve, granizo, ventisca).

La altura a la cual comienza a formarse un glaciar depende de la latitud. Por ejemplo, a nivel de los polos, la altitud es prácticamente el nivel del mar, pero en el Ecuador los cuerpos de hielo se localizan por encima de cinco mil 700 metros.

En México, las temperaturas que favorecen la permanencia del hielo aparecen alrededor de los cinco mil 200 metros. Esto significa que en cualquier montaña a esa latitud, donde hay precipitación pluvial puede encontrarse un glaciar.

“Si la lluvia cae en algún momento del año, se transforma en nieve y poco a poco se convierte en hielo de glaciar. Éste tiene básicamente la misma estructura de la nieve, aunque con aire contenido, mientras que en el hielo del glaciar ha desaparecido todo el aire. De ahí que haya diversas características para considerar a un glaciar como tal.

Erase una vez, el glaciar Ayoloco del Iztaccíhuatl en México

El glaciar Ayoloco, ubicado en la cumbre del volcán Iztaccíhuatl, fue uno de los cuerpos de hielo permanentes de México.

El antes y el después de la zona dónde estaba el glaciar Ayoloco en la “mujer dormida”.

Ayoloco fue uno de los glaciares más emblemáticos del país, visible desde el Valle de México.

Además de su importancia ecológica y ambiental, este glaciar ha sido protagónico en las artes visuales, fotografía, filmografía y, en particular, en la literatura mexicana. La presencia de los volcanes es inherente a la identidad artística, histórica y cultural de la Ciudad de México y de los estados de Morelos y Puebla.

Fotos: Así era el glaciar Ayoloco

Con motivo de la colocación de la placa, la UNAM compartió fotos de cómo era el glaciar Ayoloco.

glaciar ayoloco en el Iztaccíhuatl
Foto: UNAM
extinto glaciar Ayoloco en México
Foto: UNAM
desaparecido glaciar ayoloco
Foto: UNAM
glaciar ayoloco en la mujer dormida
Foto: UNAM

Las consecuencias de la extinción del glaciar Ayoloco

Delgado Granados advirtió que el principal efecto de su extinción es la disminución de la cantidad de agua a la que tendremos acceso; además, sin las masas grandes de hielo de la parte alta de las montañas, la temperatura se incrementa, de manera adicional, a  escala global e inhibe las precipitaciones.

“Esta pérdida impactará de manera definitiva en el curso del agua, la flora y la fauna al ser en estas cumbres donde se origina el líquido”.

Hugo Delgado Granados, investigador del Instituto de Geofísica, UNAM.

El investigador mandó un mensaje en este Día Mundial de la Tierra 2021. Refirió que la perspectiva de proteger a la Tierra es correcta. Sin embargo, lo importante es que preservar el ambiente tiene como consecuencia “cuidarnos a nosotros mismos, como especie. Si no cuidamos a nuestro planeta, éste va a seguir existiendo; los que no vamos a seguir existiendo somos nosotros. En la medida que lo protejamos, tendremos la posibilidad de darles un mejor mundo a quienes nos siguen, a nuestros hijos”.

Cuando desaparezcan todos los glaciares del Iztaccíhuatl ocasionarán, al mismo tiempo, un cambio en el clima local por una sencilla razón: el color claro de la nieve y el hielo reflejan la radiación solar, pero si desaparecen estas masas sólo quedará la roca desnuda que, en vez de reflejar la radiación, la absorberá. Así podría haber un aumento de temperatura adicional, lo que hace que el clima cambie en las mismas cumbres.

Esa situación, planteó, debe considerarse seriamente porque es irreversible, de ahí que el género humano tenga que buscar la manera de adaptarse a cambios: el climático, la temperatura y en el tipo de precipitación pluvial. Asimismo, evitar la erosión y para hacerlo hay que reforestar y conservar las áreas verdes.

El Iztaccíhuatl y su imagen vestida de blanco en la cultura mexicana

En la colocación de la placa participó Anel Pérez Martínez, directora de Literatura y Fomento a la Lectura de la Coordinación de Difusión Cultural de la UNAM, quien afirmó que “ésta no es una placa de honor, es una placa del deshonre, de la vergüenza que nos da, no el cambio climático, sino la emergencia climática”.

La reconocida académica además externó que las montañas son hechos geológicos, pero también culturales. “Tenemos una relación con el paisaje, una relación religiosa, espiritual, emocional, económica y, desde luego, histórica”.

Con la colocación de la placa, con motivo del proyecto universitario México 500, que intenta “hallar el pasado en el presente”, se pretende encontrar las marcas de este volcán al que nombramos Iztaccíhuatl, que en el pasado fue una “mujer dormida” llena de referencias relativas a la blancura y la nieve, pero que hoy es del color de la tierra debido al cambio climático y la desaparición de los glaciares.

Fotos: El antes y el después del glaciar Ayoloco

En un estudio fotográfico comparativo, Jürgen Hoth documentó año con año la desaparición del glaciar Ayoloco, que desde la cima de “la mujer dormida”, brindó sus beneficios al valle de México.

“Es como visitar a un entrañable amigo en fase terminal. Escuchar los arroyos y cascadas del deshielo es como intercambiar las últimas sentidas conversaciones”.

Jürgen Hoth
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Por un país al alcance de los niños: García Márquez

Por un país al alcance de los niños, un discurso pronunciado por Gabriel García Márquez.

Los primeros españoles que vinieron al Nuevo Mundo vivían aturdidos por el canto de los pájaros, se mareaban con la pureza de los olores y agotaron en pocos años una especie exquisita de perros mudos que los indígenas criaban para comer. Muchos de ellos, y otros que llegarían después, eran criminales rasos en libertad condicional, que no tenían más razones para quedarse. Menos razones tendrían muy pronto los nativos para querer que se quedaran.

Cristóbal Colón, respaldado por una carta de los reyes de España para el emperador de China, había descubierto aquel paraíso por un error geográfico que cambió el rumbo de la historia. La víspera de su llegada, antes de oír el vuelo de las primeras aves en la oscuridad del océano, había percibido en el viento una fragancia de flores de la tierra que le pareció la cosa más dulce del mundo. En su diario de a bordo escribió que los nativos los recibieron en la playa como sus madres los parieron, que eran hermosos y de buena índole, y tan cándidos de natura, que cambiaban cuanto tenían por collares de colores y sonajas de latón. Pero su corazón perdió los estribos cuando descubrió que sus narigueras eran de oro, al igual que las pulseras, los collares, los aretes y las tobilleras; que tenían campanas de oro para jugar, y que algunos ocultaban sus vergüenzas con una cápsula de oro. Fue aquel esplendor ornamental, y no sus valores humanos, lo que condenó a los nativos a ser protagonistas del nuevo génesis que empezaba aquel día.

Muchos de ellos murieron sin saber de dónde habían venido los invasores. Muchos de éstos murieron sin saber dónde estaban. Cinco siglos después, los descendientes de ambos no acabamos de saber quiénes somos.

Era un mundo más descubierto de lo que se creyó entonces. Los incas, con 10 millones de habitantes, tenían un estado legendario bien constituido con ciudades monumentales en las cumbres andinas para tocar al dios solar. Tenían sistemas magistrales de cuenta y razón, y archivos y memorias de uso popular, que sorprendieron a los matemáticos de Europa, y un culto laborioso de las artes públicas, cuya obra magna fue el jardín del palacio imperial, con árboles y animales de oro y plata en tamaño natural. Los aztecas y los mayas habían plasmado su conciencia histórica en pirámides sagradas entre volcanes acezantes, y tenían emperadores clarividentes y artesanos sabios que desconocían el uso industrial de la rueda, pero la utilizaban en los juguetes de los niños.

En la esquina de los dos grandes océanos se extendían 40 mil leguas cuadradas que Colón entrevió apenas en su cuarto viaje, y que hoy lleva su nombre: Colombia. Lo habitaban desde hacía unos 12 mil años varias comunidades dispersas de lenguas diferentes y culturas distintas, y con sus identidades propias bien definidas. No tenían una noción de Estado, ni unidad política entre ellas, pero habían descubierto el prodigio político de vivir como iguales en las diferencias. Tenían sistemas antiguos de ciencia y educación, y una rica cosmología vinculada a sus obras de orfebres geniales y alfareros inspirados. Su madurez creativa se había propuesto incorporar el arte a la vida cotidiana -que tal vez sea el destino superior de las artes- y lo consiguieron con aciertos memorables, tanto en los utensilios domésticos como en el modo de ser. El oro y las piedras preciosas no tenían para ellos un valor de cambio sino un poder cosmológico y artístico, pero los españoles los vieron con los ojos de Occidente: oro y piedras preciosas de sobra para dejar sin oficio a los alquimistas y empedrar los caminos del cielo con doblones de a cuatro. Esa fue la razón y la fuerza de la Conquista y la Colonia, y el origen real de lo que somos.

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Gabriel García Márquez pronunciando su discurso

Tuvo que transcurrir un siglo para que los españoles conformaran el estado colonial, con un solo nombre, una sola lengua y un solo dios. Sus límites y su división política de 12 provincias eran semejantes a los de hoy. Esto dio por primera vez la noción de un país centralista y burocratizado, y creó la ilusión de una unidad nacional en el sopor de la Colonia. Ilusión pura, en una sociedad que era un modelo oscurantista de discriminación racial y violencia larvada, bajo el manto del Santo Oficio. Los tres o cuatro millones de indios que encontraron los españoles estaban reducidos a un millón por la crueldad de los conquistadores y las enfermedades desconocidas que trajeron consigo. Pero el mestizaje era ya una fuerza demográfica incontenible. Los miles de esclavos africanos, traídos por la fuerza para los trabajos bárbaros de minas y haciendas, habían aportado una tercera dignidad al caldo criollo, con nuevos rituales de imaginación y nostalgia, y otros dioses remotos. Pero las leyes de Indias habían impuesto patrones milimétricos de segregación según el grado de sangre blanca dentro de cada raza: mestizos de distinciones varias, negros esclavos, negros libertos, mulatos de distintas escalas. Llegaron a distinguirse hasta 18 grados de mestizos, y los mismos blancos españoles segregaron a sus propios hijos como blancos criollos.

Los mestizos estaban descalificados para ciertos cargos de mando y gobierno y otros oficios públicos, o para ingresar en colegios y seminarios. Los negros carecían de todo, inclusive de un alma; no tenían derecho a entrar en el cielo ni en el infierno, y su sangre se consideraba impura hasta que fuera decantada por cuatro generaciones de blancos. Semejantes leyes no pudieron aplicarse con demasiado rigor por la dificultad de distinguir las intrincadas fronteras de las razas, y por la misma dinámica social del mestizaje, pero de todos modos aumentaron las tensiones y la violencia raciales. Hasta hace pocos años no se aceptaban todavía en los colegios de Colombia a los hijos de uniones libres. Los negros, iguales en la ley, padecen todavía de muchas discriminaciones, además de las propias de la pobreza.

La generación de la Independencia perdió la primera oportunidad de liquidar esa herencia abominable. Aquella pléyade de jóvenes románticos, inspirados en las luces de la Revolución Francesa, instauró una república moderna de buenas intenciones, pero no logró eliminar los residuos de la Colonia. Ellos mismos no estuvieron a salvo de su hados maléficos. Simón Bolívar, a los 35 años, había dado la orden de ejecutar 800 prisioneros españoles, inclusive a los enfermos de un hospital. Francisco de Paula Santander, a los 28, hizo fusilar a los prisioneros de la batalla de Boyacá, inclusive a su comandante. Algunos de los buenos propósitos de la república propiciaron de soslayo nuevas tensiones sociales de pobres y ricos, obreros y artesanos y otros grupos marginales. La ferocidad de las guerras civiles del siglo XIX no fue ajena a esas desigualdades, como no lo fueron las numerosas conmociones políticas y civiles que han dejado un rastro de sangre a lo largo de nuestra historia. Dos dones naturales nos han ayudado a sortear ese destino funesto, a suplir los vacíos de nuestra condición cultural y social, y a buscar a tientas nuestra identidad. Uno es el don de la creatividad, expresión superior de la inteligencia humana. El otro es una arrasadora determinación de ascenso personal. Ambos ayudados por una astucia casi sobrenatural, y tan útil para el bien como para el mal, fueron un recurso providencial de los indígenas contra los españoles desde el día mismo del desembarco. Para quitárselos de encima, mandaron a Colón de isla en isla, siempre a la isla siguiente, en busca de un rey vestido de oro que no había existido nunca. A los conquistadores convencidos por las novelas de caballería los engatusaron con descripciones de ciudades fantásticas construidas en oro puro. A todos los descaminaron con la fábula de El Dorado mítico que una vez al año se sumergía en su laguna sagrada con el cuerpo empolvado de oro. Tres obras maestras de una epopeya nacional, utilizadas por los indígenas como un instrumento para sobrevivir. Tal vez de esos talentos precolombinos nos viene también una plasticidad extraordinaria para asimilarnos con rapidez a cualquier medio y aprender sin dolor los oficios más disímiles: fakires en la India, camelleros en el Sáhara o maestros de inglés en Nueva York.

Del lado hispánico, en cambio, tal vez nos venga el ser emigrantes congénitos con un espíritu de aventura que no elude los riesgos. Todo lo contrario: los buscamos. De unos cinco millones de colombianos que viven en el exterior, la inmensa mayoría se fue a buscar fortuna sin más recursos que la temeridad, y hoy están en todas partes, por las buenas o por las malas razones, haciendo lo mejor o lo peor, pero nunca inadvertidos. La cualidad con que se les distingue en el folclor del mundo entero es que ningún colombiano se deja morir de hambre. Sin embargo, la virtud que más se les nota es que nunca fueron tan colombianos como al sentirse lejos de Colombia.

Así es. Han asimilado las costumbres y las lenguas de otros como las propias, pero nunca han podido sacudirse del corazón las cenizas de la nostalgia, y no pierden ocasión de expresarlo con toda clase de actos patrióticos para exaltar lo que añoran de la tierra distante, inclusive sus defectos. En ciudades menos pensadas de cualquier país puede encontrarse a la vuelta de una esquina la reproducción en vivo de una calle cualquiera de Colombia: las casas de colores intensos, la fonda con el nombre de la ciudad amada, el salón de cine en español, la escuela 20 de Julio junto a la cantina 7 de Agosto con sus chorros de músicas enloquecidas, la plaza de árboles polvorientos todavía con las guirnaldas de papel del último viernes fragoroso.

La paradoja es que estos conquistadores nostálgicos, como sus antepasados, nacieron en un país de puertas cerradas. Los libertadores trataron de abrirlas a los nuevos vientos de Inglaterra y Francia, a las doctrinas jurídicas y éticas de Bentham, a la educación de Lancaster, al aprendizaje de las lenguas, a la popularización de las ciencias y las artes, para borrar los vicios de una España más papista que el Papa y todavía escaldada por el acoso financiero de los judíos y por 800 años de ocupación islámica. Los radicales del siglo XIX, y más tarde la Generación del Centenario, volvieron a proponérselo con políticas de inmigraciones masivas para enriquecer la cultura del mestizaje, pero unas y otras se frustraron por un temor casi teológico de los demonios exteriores. Aún hoy estamos lejos de imaginar cuánto dependemos del vasto mundo que ignoramos.

Somos conscientes de nuestros males, pero nos hemos desgastado luchando contra los síntomas mientras las causas se eternizan. Nos han escrito y oficializado una versión complaciente de la historia, hecha más para esconder que para clarificar, en la cual se perpetúan vicios originales, se ganan batallas que nunca se dieron y se sacralizan glorias que nunca merecimos. Pues nos complacemos en el ensueño de que la historia no se parezca a la Colombia en que vivimos, sino que Colombia termine por parecerse a su historia escrita.

Por lo mismo, nuestra educación conformista y represiva parece concebida para que los niños se adapten por la fuerza a un país que no fue pensado para ellos, en lugar de poner el país al alcance de ellos para que lo transformen y engrandezcan. Semejante despropósito restringe la creatividad y la intuición congénitas, y contraría la imaginación, la clarividencia precoz y la sabiduría del corazón, hasta que los niños olviden lo que sin duda saben de nacimiento: que la realidad no termina donde dicen los textos, que su concepción del mundo es más acorde con la naturaleza que la de los adultos, y que la vida sería más larga y feliz si cada quien pudiera trabajar en lo que le gusta, y sólo en eso.

Esta encrucijada de destinos ha forjado una patria densa e indescifrable donde lo inverosímil es la única medida de la realidad. Nuestra insignia es la desmesura. En todo: en lo bueno y en lo malo, en el amor y en el odio, en el júbilo de un triunfo y en la amargura de una derrota. Destruimos a los ídolos con la misma pasión con que los creamos. Somos intuitivos, autodidactas espontáneos y rápidos, y trabajadores encarnizados, pero nos enloquece la sola idea del dinero fácil. Tenemos en el mismo corazón la misma cantidad de rencor político y de olvido histórico. Un éxito resonante o una derrota deportiva pueden costarnos tantos muertos como un desastre aéreo. Por la misma causa somos una sociedad sentimental en la que prima el gesto sobre la reflexión, el ímpetu sobre la razón, el calor humano sobre la desconfianza. Tenemos un amor casi irracional por la vida, pero nos matamos unos a otros por las ansias de vivir. Al autor de los crímenes más terribles lo pierde una debilidad sentimental. De otro modo: al colombiano sin corazón lo pierde el corazón.

Pues somos dos países a la vez: uno en el papel y otro en la realidad. Aunque somos precursores de las ciencias en América, seguimos viendo a los científicos en su estado medieval de brujos herméticos, cuando ya quedan muy pocas cosas en la vida diaria que no sean un milagro de la ciencia. En cada uno de nosotros cohabitan, de la manera más arbitraria, la justicia y la impunidad; somos fanáticos del legalismo, pero llevamos bien despierto en el alma un leguleyo de mano maestra para burlar las leyes sin violarlas, o para violarlas sin castigo. Amamos a los perros, tapizamos de rosas el mundo, morimos de amor por la patria, pero ignoramos la desaparición de seis especies animales cada hora del día y de la noche por la devastación criminal de los bosques tropicales, y nosotros mismos hemos destruido sin remedio uno de los grandes ríos del planeta. Nos indigna la mala imagen del país en el exterior, pero no nos atrevemos a admitir que la realidad es peor. Somos capaces de los actos más nobles y de los más abyectos, de poemas sublimes y asesinatos dementes, de funerales jubilosos y parrandas mortales. No porque unos seamos buenos y otros malos, sino porque todos participamos de ambos extremos. Llegado el caso -y Dios nos libre- todos somos capaces de todo.

Tal vez una reflexión más profunda nos permitiría establecer hasta qué punto este modo de ser nos viene de que seguimos siendo en esencia la misma sociedad excluyente, formalista y ensimismada de la Colonia. Tal vez una más serena nos permitiría descubrir que nuestra violencia histórica es la dinámica sobrante de nuestra guerra eterna contra la adversidad. Tal vez estemos pervertidos por un sistema que nos incita a vivir como ricos mientras el 40 por ciento de la población malvive en la miseria, y nos ha fomentado una noción instantánea y resbaladiza de la felicidad: queremos siempre un poco más de lo que ya tenemos, más y más de lo que parecía imposible, mucho más de lo que cabe dentro de la ley, y lo conseguimos como sea: aun contra la ley. Conscientes de que ningún gobierno será capaz de complacer esta ansiedad, hemos terminado por ser incrédulos, abstencionistas e ingobernables, y de un individualismo solitario por el que cada uno de nosotros piensa que sólo depende de sí mismo. Razones de sobra para seguir preguntándonos quiénes somos, y cuál es la cara con que queremos ser reconocidos en el tercer milenio.

La Misión de Ciencia, Educación y Desarrollo no ha pretendido una respuesta, pero ha querido diseñar una carta de navegación que tal vez ayude a encontrarla. Creemos que las condiciones están dadas como nunca para el cambio social, y que la educación será su órgano maestro. Una educación desde la cuna hasta la tumba, inconforme y reflexiva, que nos inspire un nuevo modo de pensar y nos incite a descubrir quiénes somos en una sociedad que se quiera más a sí misma. Que aproveche al máximo nuestra creatividad inagotable y conciba una ética -y tal vez una estética- para nuestro afán desaforado y legítimo de superación personal. Que integre las ciencias y las artes a la canasta familiar, de acuerdo con los designios de un gran poeta de nuestro tiempo que pidió no seguir amándolas por separado como a dos hermanas enemigas. Que canalice hacia la vida la inmensa energía creadora que durante siglos hemos despilfarrado en la depredación y la violencia, y nos abra al fin la segunda oportunidad sobre la tierra que no tuvo la estirpe desgraciada del coronel Aureliano Buendía. Por el país próspero y justo que soñamos: al alcance de los niños.

Discurso pronunciado por Gabriel García Márquez en 1994 en la ceremonia de entrega del informe de la Misión de Ciencia, Educación y Desarrollo.
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Día del taco: la vez que este alimento mexicano llegó al espacio

El día del taco se celebra en México cada 31 de marzo en forma de reconocimiento a esta comida que forma parte de la identidad nacional, hasta el punto de que es el responsable de que las tortillas ahora formen parte de los alimentos que llevan los astronautas al espacio.

En cada estado de la República podemos degustar distintas recetas y formas de preparación. La variedad de propuestas, complementos y sabores es tan amplia que desde el año 2007 se estableció el Día del taco. Por ello, recordamos la historia del antojo del astronauta mexicano Rodolfo Neri Vela para la Misión STS-61-B del Transbordador Espacial Atlantis.

Origen del día del taco

El origen del día que celebra este rico alimento que comemos con singular alegría en casi cada esquina del país, se debe a la televisora Televisa.

En 2007 lanzó una página web y armó un conciertazo para impulsar el día del taco. En el sitio de internet, que por cierto ya no existe, incluyeron la historia de los tacos, la especialidad taquera de cada estado y hasta una canción conmemorativa.

En el concierto estuvieron Montéz de Durango y Mariana Seoane. 

El día que el taco llegó al espacio

El primer taco que llegó al espacio logró la hazaña hace 35 y el responsable de eso fue el doctor en ingeniería, Rodolfo Neri Vela, quien también es el primer mexicano que viajó al espacio en 1985.

Dentro de los preparativos para la Misión STS-61-B del Transbordador Espacial Atlantis, había un aspecto fundamental para los astronautas: la alimentación, y el mexicano pidió tacos. 

En su momento su solicitud llamó la atención de la prensa estadounidense, sin embargo, desde entonces la tortilla ha estado presente en todas las misiones de la NASA al espacio.

Neri Vela recuerda con gran orgullo su viaje al espacio y el momento en que disfrutó de sus tacos. Ha recordado el momento con una foto compartida en su cuenta de twitter.

La misión en la que participó Neri Vela mostró los grandes beneficios de consumir tortilla en órbita:

  • No dejan migajas, por lo tanto no hay riesgos riesgos de daño en el instrumental de la nave.
  • Las tortillas espaciales pueden resistir hasta 18 meses en condiciones comestibles.

El taco, de la herencia prehispánica a comida nacional

El taco tiene como base la tortilla, esa preparación del maíz que de acuerdo con las crónicas de Sahagún, los prehispánicos llamaban elotlaxcalli, xantlaxcalli o xilotlaxcalli.

Comían unas ciertas tortillas hechas de las mazorcas frescas del maíz, que se llama elotlaxcalli o xantlaxcalli. [y] Otra manera de tortillas hechas de las mazorcas nuevas del maíz, que se dice xilotlaxcalli.

Héctor Manuel Romero sugirió en su Vocabulario gastronómico mexicano que la palabra podría ser una derivación de la voz náhuatl itacate, el clásico atado de comida para transportar de un sitio a otro, sentido con el que se le aplica en tono coloquial en algunas partes de México. Alternativamente, la palabra tlaco, o su mitad, pudo posiblemente ser usada como referencia a la forma natural en la que la tortilla es doblada para dar forma al taco.

Este alimento ha sido parte de la alimentación de la clase popular hasta llegar a tener presencia en las clases burguesas hoy en día es una comida que representa la identidad nacional del mexicano.

Posiblemente la primera referencia inequívoca al taco mexicano es la que se registra en un trabajo de la etapa madura del escritor Manuel Payno, en su hoy clásica novela costumbrista titulada Los bandidos de Río Frío,
publicada en 1891. El taco aparece en una escena que tiene como fondo las festividades patrióticas de la virgen de Guadalupe, señala Jeffrey Pilcher en su texto “¡Tacos, joven! Cosmopolitismo proletario y la cocina nacional mexicana”.

Pilcher explica la consolidación del taco como una comida nacional en México:

“A pesar de que la comida callejera había sido por mucho tiempo una de las características de la Ciudad de México, esta práctica adquirió particular relevancia hacia inicios del siglo XX, debido al arribo a la urbe durante ese periodo de un gran número de trabajadores migrantes, atraídos por la industrialización de la administración porfirista. El advenimiento de la confrontación revolucionaria, a su vez, trajo a la capital soldados, soldaderas y refugiados. Las taquerías se convirtieron rápidamente en el centro en donde esos recién llegados encontraron o recrearon los platillos de sus zonas de origen”.

El autor agrega que la “gente decente” se enteró de los tacos cuando éstos se hicieron populares entre la gente común de la Ciudad de México, pero sólo gra­dualmente los autores de los libros de cocina encontraron la forma de “civilizar” esas comidas callejeras.

Algunas figuras literarias comenzaron a experimentar con la palabra taco, cuya connotación estuvo claramente asociada a las clases bajas. Al mismo tiempo, los autores de libros de cocina buscaron la forma de reproducir la imagen
del taco, pero de una manera en que no pudiese ser imaginado como platillo popular, agrega Jeffrey Pilcher

A su vez, dice, esta intención llevó a la incorporación de ingredientes más caros o el completo abandono de la tortilla
de maíz, y con ello su connotación indígena. El elemento común de esta escalada de los tacos fue la acumulación de su autenticidad nacionalista a partir de sus orígenes populares. Observamos, así, que la identidad nacional de los sectores sociales cultos dependió de las clases populares.

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Coyolxauhqui: la diosa lunar desnuda y desmembrada de los mexicas

Coyolxauhqui: la diosa lunar desnuda y desmembrada de los mexicas. Así es la imagen más conocida de la deidad que ha llegado hasta nuestros días, y se la debemos a la emblemática pieza escultórica que fue descubierta el 21 de febrero de 1978 en el corazón del centro histórico de la Ciudad de México.

El nombre de la diosa relacionada con la luna quiere decir “la que se ornamenta las mejillas con cascabeles”, y su representación está asociada a un hecho histórico, que de acuerdo con el arqueólogo Eduardo Matos Moctezuma, fue tan importante para el pueblo mexica que lo mitificaron, como ocurrió con la Fundación de Tenochtitlán que según el mito se hizo en un lugar donde habría una serpiente parada en un nopal comiendo una serpiente y que después dio origen al escudo de la bandera de México, historia que Matos Moctezuma ha explicado cómo surgió.

Del Chicomóztoc, “la cueva de los siete nichos”, a Coatepec donde se desmembró Coyolxauhqui

En la tradición azteca se creía que el pueblo partió de Chicomóztoc, “la cueva de los siete nichos”, el legendario punto de partida, en el tiempo y en el espacio, de donde surgieron siete pueblos para iniciar su caminar que los llevaría a desarrollar varios asentamientos en el centro de lo que hoy es México.

El Chicomóztoc ha sido motivo de varios estudios, entre ellos el de Marie-Areti Hers, investigadora del Instituto de Investigaciones estéticas de la UNAM, especialista en el septentrión mesoamericano y coordinadora del proyecto regional e interdisciplinario Hervideros, quien ha propuesto su ubicación geográfica en la zona arqueológica de La Quemada, Zacatecas, una zona que ha servido de estudio para concluir que las migraciones en las culturas prehispánicas formaban parte de un ritual que incluía la quema del lugar,

Tras la salida de “la cueva de los siete nichos”, uno de los primero lugares donde se asentaron los mexicas fue Coatepec, el cerro de la serpiente, y fue justo ahí donde ocurrió el importante hecho que dio origen al mito de Coyolxauhqui.

Dos barrios que conformaban el grupo mayor de los mexicas estuvo ante la disyuntiva de permanecer en Coatepec o volver a iniciar la caminata en busca de otro sitio donde asentarse. Uno de los barrios optaba por permanecer en el lugar, mientras el otro prefería el peregrinar, ambos terminaronn enfrentados en batalla.

En el mito, un barrio fue representado por el dios solar de la guerra Huitzilopochtli y el otro por la diosa lunar Coyolxauhqui. En el hecho histórico se impuso el barrio que optaba por volver a andar, y en el mito se representó como el triunfo del poder solar,

“Es un hecho tan importante que se mitifica, y lo que fue combate entre hombres se convirtió en lucha entre dioses.

Eduardo Matos Moctezuma, arqueólogo que dirigió el Museo del Templo Mayor, miembro de El Colegio Nacional y profesor emérito del INAH.

¿Qué cuenta el mito de Coyolxauhqui?

En este relato, la diosa de la tierra, Coatlicue, queda milagrosamente embarazada, con lo cual provoca la vergüenza y la indignación de su hija Coyolxauhqui y sus hermanos centzonhuitznáhuah. Éstos, dirigidos por su hermana, pretenden asesinar a su madre.

Sin embargo, en ese momento nace Huitzilopochtli, que lleva armas y lucha contra sus hermanos hasta vencerlos. A Coyolxauhqui la decapitó y su cuerpo rodó haciéndose pedazos.

De ahí nació la emblemática escultura, que fue usada año con año en la fiesta de panquetzaliztli.

La fiesta de panquetzaliztli para conmemorar el mito

La pieza escultórica, colocada al pie del templo del lado dedicado a Huitzilopochtli, que representa al mítico cerro de Coatépec, era el lugar de la inmolación de múltiples cautivos de guerra y esclavos en la fiesta de panquetzaliztli, dedicada al dios solar y de la guerra, durante la cual se conmemoraba el combate entre Huitzilopochtli y Coyolxauhqui.

Matos Moctezuma narra que quienes serían inmolados subían pasando primero junto a la diosa decapitada y desmembrada para, finalmente, llegar a la parte alta, donde los sacerdotes repetían lo que el dios solar había hecho conforme al mito: la víctima capturada en combate era sacrificada y su corazón ofrendado, a la vez que su cuerpo era arrojado por las escaleras para caer sobre la escultura de Coyolxauhqui, en donde era desmembrado por quienes lo habían hecho prisionero.

Coyolxauhqui, de las pocas esculturas tenochcas que muestran la desnudez femenina

La escultura hallada en febrero de 1978 que representa a Coyolxauhqui desnuda y desmembrada, es una pieza de casi 8 toneladas y 3.25 metros de diámetro.

La pieza prehispánica ya era mencionada en las crónicas de Diego Durán, Tezozómoc y fray Bernardino de Sahagún, como parte del panteón mexica, pero fue hasta la década de los años 70 cuando se descubrió, y es la más grande de las seis esculturas de la deidad lunar que hasta el momento se han hallado. Además es de las pocas esculturas tenochcas que muestran la desnudez femenina.

Coyolxauhqui, diosa lunar
Foto: INAH

El monolito es de un material llamado andesita rosada, tiene forma de disco y se encontró de manera fortuita cuando una cuadrilla de la extinta Compañía de Luz y Fuerza laboraba a más de dos metros de profundidad en la esquina de las calles de Guatemala y Argentina. Estaba cubierta por arenilla y un equipo de arqueólogos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) la desenterró luego de permanecer en el subsuelo por 500 años. Fue uno de los hallazgos posteriores a los de 1971 y que se algunos han llamado románticamente “El regreso de los Dios” por haber coincidido con el aniversario de la caída de México-Tenochtutlán.

Esos hallazgos detonaron el Proyecto Templo Mayor, encabezado por el arqueólogo Eduardo Matos Moctezuma, a partir del cual surgieron nuevos descubrimientos como una escultura de águila real de 1.06 metros de largo por 70 centímetros de ancho, encontrada en 2020 y que es la pieza más grande de su tipo hallada hasta ahora.

¿Cómo era en tiempos de los mexicas la escultura de Coyolxauhqui?

El estudio constante de la escultura circular de Coyolxauhqui han permitido tener una idea de cómo era en tiempos de los mexicas.

Los cinco colores que sobreviven en las porosidades de la piedra son el rojo que se obtenía de la amatita, el ocre de la geotita, el blanco de la calcita, el negro del humo y el azul maya de la combinación de hojas de añil y poligorskita. Todos ellos corresponden al patrón cromático del Templo Mayor.

Un estudio, publicado recientemente por la investigadora Lourdes Cué, explica que esos colores se localizan en los detalles como son los pezones azules, los manchones de rojo sangre en el tórax, el ojo enrojecido, como en los códices, y el penacho azul.

La especialista también menciona tres valores iconográficos en la Coyolxauhqui: Los caracoles que adornan sus tobilleras, que son emblema de los guerreros muertos y asociados al sacrificio y a entidades como el sol.

Otro es el tocado azul, color del cielo diurno y ámbito de Huitzilopochtli, y un tercer elemento son las falsas coralillos del cuerpo anillado atadas en diversas partes del cuerpo de la diosa. Estos réptiles se asocian a Cihuatéotl, que representaba a la mujer que moría en parto, pero en el caso de la deidad lunar las serpientes tienen dos cabezas, son las temibles maquizcoatl culebra mítica asociada a la muerte. Es la prueba más clara de una unión simbólica entre ambos hermanos a través de estas serpientes, el verdugo, el dios solar deja su signo sobre el cuerpo de Coyolxauhqui.

Foto tomada en la exposición Exposición temporal Moctezuma II. Tiempo y destino de un gobernante

Las otras representaciones de Coyolxauhqui

Hasta 2015 se conocían seis representaciones escultóricas de la diosa lunar mexica, según recuento del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

Entre la diversidad de descubrimientos logrados por el Proyecto Templo Mayor, existen algunos relacionados también con Coyolxauhqui.

No es casualidad que el proyecto haya dado luz sobre otras representaciones de la diosa lunar, pues de acuerdo con Leonardo López Luján, actual director del Proyecto Templo Mayor, en los vestigios exhumados entre 1978 y 1982 es fácil constatar que los mexicas agrandaron en 13 ocasiones el Templo Mayor de Tenochtitlán, cada vez que los mexicas emprendieron uno de dichos agrandamientos, emplearon mejores materiales constructivos y aplicaron técnicas de edificación más refinadas. Sin embargo, todo parece indicar que siempre fueron cuidadosos en repetir el mismo proyecto arquitectónico y el mismo programa iconográfico.

Esto significa que, pese a su crecimiento constante, el Templo Mayor nunca dejó de materializar al mítico cerro donde fue muerta Coyolxauhqui, pues se reprodujeron formas, símbolos e imágenes de culto en las sucesivas ampliaciones.

Una de ellas es la realizada en piedra de tezontle con la que armaron las piernas, brazos y tórax, y que corresponde a una fase constructiva anterior del Templo Mayor.

Otro ejemplo del arte mexica es la escultura monumental de diorita, que se encontró a mediados del siglo XIX, cuando se edificaba una casa en la calle de Santa Teresa, hoy Guatemala. La identificación la hizo el antropólogo Eduard Seler, quien vio los cascabeles de oro en las mejillas, portaorejeras y los plumones en el pelo destinados al sacrificio. Sus ojos entrecerrados corresponden a la deidad ya decapitada.

Otra representación de la diosa Coyolxauhqui. Foto: INAH

Una más de las esculturas de la diosa Coyolxauhqui es la que describió el maestro Matos Moctezuma en su estudio Las seis Coyolxauhqui: variaciones sobre un mismo tema, que se localiza en el Museo Peabody de Harvard. Se trata de una máscara de piedra verde. La pieza presenta los atributos de la Coyolxauhqui: los cascabeles sobre las mejillas, las orejeras y los plumones en el cabello.

El investigador emérito del INAH apunta en su texto que otro fragmento de piedra labrada que se encontró con parte del rostro, cabello y plumones de la diosa lunar, se encontró en la esquina suroeste del Templo Mayor de la etapa IV b, que fue excavada por Manuel Gamio en 1914, y posteriormente en 1948 por Hugo Moedano. La pieza erosionada fue identificada por el arqueólogo Felipe Solís, al igual que el monolito de andesita rosada descubierto en 1978, este último con ayuda de Gerardo Cepeda.

Durante sus trabajos de excavación en los años 80, el maestro Eduardo Matos Moctezuma halló fragmentos irregulares de la escultura, en la que se aprecian elementos correspondientes a la diosa, que podrían corresponder a la última etapa constructiva del Templo Mayor. En las partes se puede identificar una pierna, parte del cuerpo y largas plumas.

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¿Cómo se dice “Te amo” en leguas indígenas y otros idiomas?

Decir “Te amo” es la frase que usamos en México para expresarle amor a los seres más queridos. Y quizá para celebrar el 14 de febrero, Día del Amor y la Amistad, en este 2021 de confinamiento por la Covid-19, busques algunas palabras que suenen más originales para expresar tus sentimientos a distancia.

Para aquellos que han pensado en expresar sus sentimientos como lo hacen los herederos de las lenguas maternas de México y cómo lo hacen en otros países, presentamos algunas alternativas para decir “Te amo”.

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¿Cómo se dice “Te amo” en maya?

En maya “Te amo” es “in yaakumech”.

De acuerdo con el escritor maya Feliciano Sánchez Chan, autor del poemario “Yaamaj Ya´anal Cháak” o “Amor bajo la lluvia”, decir te amo alude al ser amado y la estructura en lengua maya corresponde a un término arcaico cuyo significado provendría del dolor y lo sagrado, se tendría que transcribir como algo dulcemente doloroso o dolorosamente dulce, como es el amor.

El autor considera que para los habitantes de la lengua castellana, de repente resulta que amor se puede hacer, de pronto se dice ¡hagamos el amor!, como si el amor fuera una actividad cotidiana y no un sentimiento de reciprocidad que hay entre dos individuos.

“Yo afirmo que en maya, en este caso, tratándose de una pareja no se le quiere, se le ama. De pronto han habido poetas, compositores que se han atrevido a poner versos que literalmente se traduce como te quiero y simplemente eso no es una construcción maya, es un lugar común en español”.

Feliciano Sánchez Chan.

Sánchez Chan refirió que dicho con palabras mayas, “te quiero”, no es la estructura, ni la forma de pensamiento o la forma de enunciar un sentimiento en lengua maya.

¿Cómo se dice Te amo en otras lenguas indígenas?

  • Nahuátl: “Ni mitz tlazohtla” significa: “te amo”/ “te quiero”. Amigo: icniuhtzin
  • Mixteco: “Io kuniuchu” significa “te quiero”. “Kuni jairchun’ “ es “te amo”. Amigo: yaní
  • Zapoteco: “Te quiero o “te amo” es “nadxieelii” o “xamigua”. Amigo: xamigua
  • Otomí o Hñähñu: “Te amo” es “hmädi”.
  • Chinanteco: Te quiero- ‘naana ‘nO. Te amo: bii ‘naana ‘nO.
  • Mixe: Te quiero/ te amo.- ntsëj kypts mejts

¿Cómo se dice “Te amo en otros idiomas?

  • Italiano: Ti boglio bene
  • Inglés: I love you
  • Francés: j e t’aime
indígenas

¿Cómo se dice hermano en diferentes lenguas indígenas? Náhuatl, maya y más

Hermano es una palabra que actualmente usamos para designar a la persona que comparte con nosotros ambos padres o sólo uno, así como para referirnos a personas, que pese a no compartir nuestra misma sangre, apreciamos como si fueran de nuestra misma familia. Pero, ¿cómo se dice hermano en diferentes lenguas indígenas?

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Consumada, subasta de piezas arqueológicas en París, incluso las que dijo el INAH que eran falsas; recauda 3 mdd

La casa Christies celebró este martes en París la subasta “Quetzalcóatl, serpiente emplumada”, que incluía piezas arqueológicas de las culturas originarias de lo que hoy es México, incluso las que fueron señaladas como falsas por el INAH.

El un conjunto de 40 piezas procedentes de manos privadas europeas, recaudó un total de 2,53 millones de euros (3 millones de dólares), lo que supone “la mayor suma para una subasta de arte precolombino de Christie’s en París”, según la casa.

La subasta se concretó pese a las protestas de México por la subasta de piezas que incluía una máscara teotihuacana que el INAH reconoció como legitima y otra que señaló era falsa, y que era la pieza de mayor precio de salida en la puja.

La estatua de la diosa Cihuateotl, diosa de las mujeres muertas al dar a luz, fue adjudicada por 500.000 euros (600.000 dólares).

Cihuateotl, diosa de las mujeres muertas al dar a luz

La figura de Cihuateotl, de 87 cm y fechada de 600-1000 d. C, se vendió por debajo del precio estimado (entre 710.000 y 1,1 millones de dólares). La diosa está representada sentada, con restos de pigmento blanco y rojo intenso. 

Subastan ¿máscara teotihuacana falsa?

También se subastó una máscara que la casa de subastas atribuye a la cultura teotihuacana y que fecha de 450-650 d. C. Por esta pieza obtuvo 437.500 euros (526.800 dólares).

Christies asegura que formo parte de la colección personal de Pierre Matisse –hijo del famoso pintor Henri Matisse–, que la compró en 1938 y la conservó durante más de 50 años, según el catálogo. Estaba estimada entre 420.000 y 640.000 dólares.

México había pedido detener la venta de las piezas, asegurando que entre ellas se encuentran tres objetos “falsos”, incluido esta máscara, de la cual el INAH dijo que por análisis a distancia de los materiales, se concluía que era de reciente manufactura.

mascara-teotihuacana-negra

Las otras dos piezas supuestamente falsas son una máscara y una rana tallada, correspondientes a dos artesanías de Xochilapa, en Guerrero, que fueron adjudicadas respectivamente por 60.000 y 40.000 euros (72.000 y 48.000 dólares).

piezas falsas en subasta de arte prehispánico

El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) de México indicó el 3 de febrero haber presentado una denuncia ante la fiscalía mexicana para emprender acciones legales contra la comercialización de estos objetos, a la vez que solicitó a la cancillería acciones diplomáticas para recuperarlas.

Por su parte, Christies aseguró que los objetos fueron “vendidos de forma legítima en el marco de un procedimiento de venta pública transparente y conforme a la ley”, agregando que en “ningún caso” propondría una obra “si existiesen dudas en cuanto a su autenticidad y procedencia”.

“No hemos recibido ninguna prueba que permita cuestionar la legalidad de la venta”, agregó la casa en un comunicado.

“Fuerte demanda” en el mercado

Para Christies, los resultados de la venta refuerzan además su “posición de que hay una fuerte demanda para un mercado legítimo de arte precolombino”.

Al denunciar la subasta, el director del INAH, Diego Prieto, dijo que los bienes arqueológicos de México “son propiedad de la nación, inalienable, imprescriptible e inembargable, y por lo tanto, se encuentran fuera de cualquier acto de comercio”.

México ha reclamado en más de una ocasión la suspensión de ventas de arte precolombino en París, como ocurrió en 2013 con la de la colección Barbier-Mueller y, en 2019, con una subasta organizada por la casa francesa Millon. 

La legislación mexicana señala que los hallazgos de objetos de las culturas antiguas en territorio mexicano pertenecen a la nación. Pero una vez que estos salen del país de forma ilegal, es difícil recuperarlos.

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¿Cuántas calorías tienen los tamales?

Los tamales son toda una tradición en México, especialmente el 2 de febrero. Sin embargo, pueden no resultar un alimento ideal si de cuidar la salud se trata por la cantidad de calorías que tienen.

Pero como buenos mexicanos, este Día de la Candelaria 2021 no nos vamos a privar del manjar tradicional, el IMSS lo sabe y por eso indica solo pide: ¡Mídete!

El instituto sabe del gran arraigo que tienen los tamales en México, tan grande que en cada estado de la República existen diferentes formas de prepararlos y los puedes conocer en este mapa.

Así el IMSS recuerda que un tamal en promedio puede aportar 400 calorías, y nos desglosa que la ingesta de calorías se puede disparar por los complementos que solemos ingerir con el tamal.

Foto: Fundación UNAM

Quienes, en el día de la candelaria o en cualquier otro, comen dos tamales, más el clásico atole (que tiene varias presentaciones desde el clásico champurrado, pasando por el arroz con leche o los de sabores como fresa o piña), más el bolillo, que suele usarse en la Ciudad de México y área metropolitana para preparar la famosa guajolota (torta de tamal); estaría ingiriendo hasta mil 800 calorías.

Foto: IMSS

Opciones para comer tamal y no consumir tantas calorías

El IMSS ofrece alternativas para que este Día de la Candelaria 2021 no te prives del gusto del tradicional tamal.

Una de ellas es comer un solo tamal y acompañarlo con un cuarto de leche. El lácteo te aporta en promedio 40 calorías con lo que se logra reducir significativamente las 180 calorías que nos da un atole.

También ofrece una receta de tamales que brindan 136 calorías.

Receta de tamales caseros con pocas calorías

El IMSS ofrece una receta de tamales de elote que aporta menos calorías y que se puede preparar fácil y rápido en casa:

Ingredientes:

  • El grano de 10 elotes
  • 2 tazas y media de harina de maíz
  • 1 taza y media de mantequilla
  • 1 taza y 3/4 cuartos de azúcar
  • 2 cucharadas de polvo para hornear
  • 1 cucharadita de extracto de vainilla
  • Una pizca de sal
  • Hojas de elote para envolver los tamales

Preparación

  • Se muelen los granos de elote en la licuadora, en caso de que esté muy espeso agrega un poco de leche y deja reposar
  • Escurre el exceso de líquido
  • Si vas a usar hojas de elote secas, ponlas a remojar y escúrrelas
  • En otro recipiente bate la mantequilla con el azúcar, el polvo para hornear, el extracto de vainilla y la pizca de sal
  • Mezcla con tus manos la masa de los granos de elote y los demás ingredientes que batiste
  • Prepara la vaporera: ponen al fondo agua, aproximadamente una cuarta parte del tamaño de la vaporera. Toma una hoja de elote y coloca tres cucharadas de masa
  • Dobla bien la hoja de lado a lado al final dobla, la punta
  • Colócalos en la vaporera con la parte doblada hacia abajo
  • Cubren los tamales con las hojas sobrantes
  • Pon la vaporera al fuego
  • Revisa con frecuencia para evitar que se queden sin agua y en caso necesario ponerle más

En una hora aproximadamente tú y tu familia podrán disfrutar de unos deliciosos tamales de elote hechos en casa.

Foto: IMSS
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Tamales en México: conoce cómo se preparan estado por estado en este mapa

Los tamales son ese rico alimento que se consume ampliamente en México todos los días, sin embargo, tienen una fecha en la que se convierten en los reyes de todas las mesas del país: el 2 de febrero, día de la Candelaria.

Es un día en que tienes que salir desde muy temprano a buscarlos, porque vuelan.

Para este día de la Candelaria 2021, te traemos algunos datos de la enorme variedad de tamales que hay en en el país. ¿Cuántos tipos de tamales hay en México? El Sistema de Información Cultural de México señala que por sus diferentes estilos y presentaciones son cientos, quizá miles los tipos de tamales que se preparan en territorio nacional.

Foto: Museo Nacional de Culturas Populares

Aquí te hablaremos de cómo se preparan estado por estado y te mostraremos un mapa para que aprecies bien la amplia variedad de tamales que se consumen en México.

El origen de los tamales

El origen prehispánico de los tamales está claramente documentado por los principales historiadores del siglo XVI, particularmente por fray Bernardino de Sahagún.

Muchos de los tamales en la época prehispánica se vinculaban a ritos funerarios, incluso hoy en día están presentes en las ofrendas de Día de Muertos. En algunas localidades del país aún se acostumbra celebrar una misa el día del entierro de nuestros difuntos y a los 9 días tras los rezos del llamado novenario, y tras estas ceremonias se invita a los vecinos, familiares y amigos algo de comida que en muchos casos suelen ser tamales.

Tipos de tamales en México

Si se toma como referencia el tipo de hoja que envuelve a los tamales, a grosso modo se les puede dividir en dos:

  • Los de hoja de plátano, corresponden a las zonas costeras y tropicales
  • Los envueltos en hojas de la mazorca del maíz, que están generalizados en todo el territorio; en náhuatl, tales hojas se llaman totomochtli

¿Con qué más se envuelven los tamales?

Algunas excepciones serían los tamales que se envuelven en hojas verdes de elote, de carrizo, de chilaca, de papatla o de la planta del maíz (no de la mazorca).

Los tamales en hoja de mazorca

Los tamales en hoja de mazorca más generalizados son los verdes (con salsa de tomate y carne de puerco), de mole con carne de guajolote, pollo o cerdo, los dulces color de rosa con pasitas y los de elote tierno, que también son dulces.

No pueden faltar en la lista los de rajas de chile jalapeño con queso.

En diversos estados se acostumbran tamales neutros para acompañar algún guiso y en las comunidades campesinas son frecuentes los tamales de frijol; todos ellos en totomochtli.

Los tamales de hoja de plátano

En el género de los envueltos en hoja de plátano, destacan los oaxaqueños de mole negro y los costeños con salsa de jitomate.

¿Cómo se preparan los tamales?

A grandes rasgos los tamales suelen cocerse al vapor, si bien algunos se cocinan en hoyo, como la barbacoa, o en horno.

Los tamales estado por estado en México

Aunque podría escribirse una verdadera enciclopedia de los tamales, por su enorme variedad, valga ahora esta relación de algunos de los más sobresalientes. 

Aguscalientes

En Aguascalientes hacen tamales de frijol con rajas, de piña con rompope envuelto en hoja de elote, de piñón con biznaga y otros tamales dulces de cacahuate.

Baja California

En Baja California hay unos tamales de Güemes con carne de puerco y de pollo, aceitunas, pasas y aceite de oliva.

También se elaboran con masa de maíz mezclada con atún de lata, chiles verdes, cebolla, jitomate, manteca de cerdo y una pasta de chile pasilla, ajo, orégano y pimienta; se envuelve en hoja de maíz

Baja California Sur

En Baja California Sur preparan el tamal con pollo, cebolla rebanada y salsa de chile criollo con tomate, envuelto en hoja de maíz y cocido en comal.

Campeche

En Campeche preparan un tamal con salsa de chile guajillo, axiote, jitomate, ajo, cebolla y especias; su relleno contiene, además de la masa y carne de puerco, aceitunas, alcaparras, pasas y almendras.

El brazo de mestiza consiste en masa de maíz, mezclada con chaya cocida y picada, se aplana para formar un cuadro de 30 centímetros aproximadamente; luego se rellena con huevo cocido, se enrolla, se cubre con hoja de plátano y se cuece al vapor. Se sirve rebanado, bañado con salsa de chiltomate y espolvoreado con pepita de calabaza molida.

Chiapas

Parecidos a los de Campeche se preparan en Chiapas tamales a los que además les agregan zanahoria y papa picadas, chícharos, pimiento y huevo cocido.

En Chiapas cocinan una gran variedad de tamales, además de los mencionados, que llaman de cambray. Hay tamales de chipilín, planta muy acostumbrada también en las costas de Oaxaca, Tabasco y sur de Veracruz.

Otros tamales chiapanecos son los de bola que comen en Comitán, con costillas de cerdo; los padzitos de chícharos y los de manjar (especie de crema pastelera); los de hoja de momón, que es la hierba santa, a base de frijol, cabezas de camarón tostadas y molidas, pepitas y chile piquín.

Coahuila

En Coahuila y otros estados del norte acostumbran tamales muy pequeños en hoja de mazorca que suelen rellenarse con carne deshebrada y salsa de chiles secos; hacia la Comarca Lagunera hacen tamales de espinacas.

El tamal con almendra es elaborado con  arroz remojado y molido mezclado con almendras molidas, manteca de cerdo, azúcar, leche y canela, envuelto en hoja de maíz.

Colima

En Colima hay unos tamales regios que agregan a la masa de maíz, arroz y costillas de cerdo; puede estar relleno de picadillo de res o cerdo.

Chihuahua

En Chihuahua hay tamales de cabeza de puerco preparada con orégano, además del tamal norteño, masa de maíz batida con manteca de cerdo, caldo, sal y polvo para hornear; va rellena con carne de cerdo cocinada en salsa de chile colorado.

Ciudad de México y Estado de México

En el valle de México, conformado por la Ciudad de México y el área metropolitana del Estado de México, es cotidiana la rica torta de tamal o mejor conocida como guajolota.

Exquisitos asimismo son en la capital los tamales encuerados, verdes o rojos, precocidos al vapor, que se fríen al momento de consumirse, resultando un suave relleno y una deliciosa costra dorada.

En territorio del Estado de México, en Zumpango, los hay de espinazo de puerco en salsa verde con epazote y ayocotes (ese frijol grande morado) y otros dulces de capulín con azúcar y canela.

Durango

En Durango hacen unos tamales con salsa colorada de chile puya y otros de nata con almendras, piñones y pasitas.

Guanajuato

En Guanajuato preparan tamales de ceniza y también tamal de muerto, hecho con maíz azul.

También cocinan el tamal de garbanzo, preparado con masa de maíz negro, manteca de cerdo y caldo; la masa se extiende sobre una tela y se agrega una capa de pasta de garbanzo, chiles anchos molidos y queso desmoronado; se enrolla y se corta en rebanadas para envolverse en hojas de maíz.

Guerrero

En Taxco, Guerrero, hacen unos tamales de frijoles con manteca que en el plato se bañan con mole verde de pipián, y otros de calabaza en dulce; en Teloloapan hay tamales de cuajada de leche y en Tlamacazapa los hacen de borrego, animal poco usual para tamales.

Hidalgo

En Hidalgo, por Pachuca y Real del Monte, le mezclan comino a los tamales, sean dulces o de salsa picante, y hacen otros de verduras y especias. En la Huasteca preparan el tamal más grande que existe: el zacahuil, hasta de un metro de largo y que sirve para todos los comensales a una boda; lleva a la vez carne de cabeza de cerdo y de guajolote y salsa; su masa se muele dejando pequeños gránulos; se envuelve en hojas de papatla y se cuece en hoyo o en horno.

Se conoce como el rey del tamal al Zacahuil, que significa tamal grande en náhuatl y tiene su origen en la época prehispánica, cuando se rellenaba de jabalí armadillo y otras carnes de animales. Fue a la llegada de los españoles que el Zacahuil se empezó a preparar con carne de cerdo y de res.

En la Huasteca hidalguense se elabora un raro tamal dulce en hoja de plátano llamado chocol, a base de cacao y piloncillo en la masa de maíz.

Jalisco

En Jalisco hacen los tamales tapatíos, con masa revuelta de maíz y de arroz, se rellena de carne de res o cerdo molida y guisada en salsa de chile pasilla con aceitunas, almendras, pasas, verduras cocidas y frutas en vinagre.

Michoacán

En Michoacán destacan las corundas, pequeños tamalitos poliédricos de sabor neutro que se sirven varios en un plato bañados con salsa roja y crema. Allá mismo son de fama los uchepos, de elote; otros son los tamales de zarzamora y los de aguamiel. Los tamales tarascos de maíz y frijol con charales.

Morelos

En Tepoztlán, Morelos hacen tamales de flor de colorín. Otro tipo que se cocina en el estado es el tamal de milpa, preparado con masa de maíz revuelta con ayocotes cocidos, envuelto en hoja de maíz y cocido al vapor. También tienen tamales aguados, cuya masa está flojita.

Nayarit

En Nayarit preparan sopa de tamales de elote, especie de tamal de cazuela.

Nuevo León

En Nuevo León son deliciosos unos tamalitos con nuez y pasas, endulzada la masa con piloncillo. Hay también tamal de elote a la crema que se elabora con tamales dulces de elote molidos y mezclados con crema y leche condensada. Se colocan capas de masa, piñones, biznaga en trocitos y pasas; se cubre con una capa de crema y se hornea.

Oaxaca

En Oaxaca, además de los clásicos tamales de mole negro, los preparan también de sus otros seis moles, destacando los de verde y de amarillo; en Miahuatlán hacen tamales de maíz con calabaza y frijol y en la costa hay raros tamales marinos: hacia Pinotepa los rellenan de mejillones y en Juchitán de pescado y de camarones secos.

Puebla

En Puebla elaboran tamales de ayocote, otros de haba con venas de chile y hojas de aguacate; los pulacles, tamales con calabacitas, frijol y ajonjolí.

En Tehuacán se cocina el pixtamal, tamal de origen prehispánico, en el que los huesos de mamey secos o pixtles se remojan en agua con ellos se elabora una pasta. Luego se extiende una capa de masa de maíz y sobre ella se pone la pasta de hueso de mamey. Mientras se enrolla se añade hierba santa seca y pulverizada, y a veces, chile ancho tostado y desmoronado. El tamal se corta en rodajas que se envuelven en hojas de milpa y se cuecen en horno de tierra.

Querétaro

En Querétaro existen los tamales canarios, con pasitas. Los tamales de cacahuate son dulces, se elaboran con masa de maíz, manteca de cerdo, polvo para hornear, miel de piloncillo, canela, cacahuates molidos, azúcar, leche evaporada y queso de cabra; se envuelve en hoja de maíz.

Quintana Roo

En Quintana Roo, a su vez, se elabora el chachacwal, tamal de axiote, carne y chile, envuelto en hojas de plátano, que se sirve en fiestas importantes.

San Luis Potosí

En San Luis Potosí, hacia Ciudad Valles, los hay de chilpán, con carne deshebrada de puerco, y de palmito, y en la capital potosina hacen tamales de limón y otros de naranja con chilacayote.

Sinaloa

En Sinaloa preparan tamales barbones, llamados así porque son de camarones sin pelar y sus barbas sobresalen el envoltorio; otros son de puerco con camote y papaya.

Sonora

En Sonora hay unos tamales dulces de frijol con pasitas y también de verdolagas con garbanzos.

El Tamal de frijol yorimuni se prepara a base de masa de nixtamal batida con manteca vegetal y polvo para hornear. Se rellena con pasta de frijoles yorimuni guisados y rajas de chiles verdes; se envuelve en hojas de maíz y se cuece al vapor.

Tabasco

En Tabasco hacen de pejelagarto, de hoja de chaya y de frijol con chícharos. El Manea se elabora con masa de maíz martajado mezclada con carne deshebrada y manteca de cerdo de tal manera que la carne se encuentra distribuida en todo el tamal. Se condimenta con cilantro picado y chile amaxito molido.

Tamaulipas

En Tamaulipas hay tamales de machaca y otros de calabaza con camarón. El Tamal ranchero lleva masa de maíz batida con caldo y manteca de cerdo, se rellena de carne de cerdo o pollo en salsa de chile ancho, salsa verde de tomate o mole y hierba santa. Se envuelve en hoja de maíz.

Tlaxcala

En Tlaxcala preparan un tamal de ombligo con masa de maíz y anís, se rellena con pasta de frijol o haba; se cuece al vapor con hojas de aguacate y se envuelve en hoja de maíz.

Veracruz

El arcoiris tamalero de Veracruz es tan largo como su territorio: hay tamales de elote dulce con carne de puerco y salsa roja, de cazón deshebrado, de ejote con chile verde y cilantro, de pepita con frijol, de flor de izote con cerdo, de chicharrón con piloncillo, de coco fresco con natas y por supuesto de pescado con hierba santa.

Yucatán

En Yucatán son de abolengo los mucbipollos o pibipollos, exquisitos tamales de cazuela obligados los días de muertos. Se trata de un tamal grande elaborado con masa de maíz, acomodado dentro de un molde forrado con hojas de plátano. Se hace con capas intercaladas de masa y carne de pollo y cerdo preparada en un guiso de achiote; se cubre con más hojas de plátano y se cuece en horno de tierra.

Y por supuesto los vaporcitos, otros suaves tamales.

Zacatecas

En Zacatecas no podían faltar unos tamales de la Bufa, en los cuales la masa se acompaña con carne de cerdo, cominos y salsa de chile ancho.

Los tamales en Latinoamérica

Prácticamente en toda Latinoamérica existen los tamales, tanto en hoja de plátano como de mazorca, aunque ningún país tiene nuestra enorme variedad. En algunos lugares se usa el mismo nombre que en México y en otros los hay diferentes: hallaca, tayuyo, bacán, guanime, mapiro, mandullo, humitas, chapanas, jamonas, bollos, etc. 

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Origen de los tamales: son más antiguos que las tortillas

Los tamales, ese rico manjar mexicano que se encuentra en varias esquinas de México, cualquier día, pero que sin duda arrasa el Día de la Candelaria, el 2 de febrero, tiene origen en nuestras raíces prehispánicas y son más antiguos que las propias tortillas, otro alimento que no falta en las mesas de los hogares del país.

Tratándose de un platillo tan antiguo y tan popular no solo en México, sino en Latinoamérica también, no es de extrañar que en cada estado del país exista una variedad o más.

Luis Alberto Vargas Guadarrama, del Instituto de Investigaciones Antropológicas (IIA) de la UNAM, ha estudiado con pasión y profundidad la cultura alimentaria nacional, basado en su formación académica como médico y antropólogo, y en su labor de análisis, el universitario responde a una pregunta que seguro te parece un poco difícil de contestar, aun cuando hemos crecido comiendo tamales con mucho gusto y placer: ¿Cuántos tipos de tamales hay?

“Hay cerca de 400 variedades en toda América Latina, que se pueden clasificar de diversas maneras. Algunas incluso no contienen maíz, el ingrediente más común”.

Luis Alberto Vargas Guadarrama, Instituto de Investigaciones Antropológicas (IIA) de la UNAM.

En cada estado de la República existen diferentes formas de prepararlos, y si quieres hacer un recorrido por esa amplia diversidad puedes consultar aquí el mapa.

El origen de los tamales es prehispánico

Tamal significa envuelto y deriva de la palabra náhuatl tamalli. Como puedes ver en su nombre ya incluye una de sus principales características: estar envuelto en una hoja. Incluso en un intento de hacer una clasificación simple, se puede decir que los tamales se dividen en dos, los que se envuelven en hoja de maíz y los que se envuelven en hoja de plátano, señala el Sistema de Información Cultural de México.

De acuerdo con Vargas Guadarrama se cuenta con datos arqueológicos que apuntan hacia un origen muy antiguo, tanto que los tamales precedieron a las tortillas y se tiene la certeza de que su preparación se remonta a unos mil años antes de nuestra era.

Los tamales, al igual que las palomitas de maíz, son unos de los alimentos que consumimos hoy en día y cuyo rastro se puede seguir hasta la época anterior a la caída de México-Tenochtitlán

Representaciones plásticas de los tamales se han hallado en figurillas y piezas de cerámica prehispánicas, en pinturas murales y en otros soportes que datan del año 900 d.C, varios cientos de años antes de la fundación de la gran Tenochtitlán, la capital azteca de la cual se conserva el maravilloso Templo Mayor que hoy en día sigue revelando tesoros, como un bajorrelieve de águila real encontrada en diciembre de 2020.

Muchos de los tamales en la época prehispánica se vinculaban a ritos funerarios, incluso hoy en día están presentes en las ofrendas de Día de Muertos.

En algunas localidades del país aún se acostumbra celebrar una misa el día del entierro de nuestros difuntos y a los 9 días tras los rezos del llamado novenario, y tras estas ceremonias se invita a los vecinos, familiares y amigos algo de comida que en muchos casos suelen ser tamales.

Por otra parte, los investigadores Patricia Colunga y Daniel Zizumbo localizaron una zona cerca del volcán de Colima donde pudo haber un conjunto de antecedentes silvestres del maíz.

A partir del teocintle (pariente silvestre del maíz y su antecesor directo del cual se domesticó el maíz) descubrieron platillos elaborados en dicha zona que pudieron hacerse sin cerámica, en un tiempo más remoto, recordó.

En dicha región, encontraron tamales preparados con hojas de un árbol, que precisamente se llama árbol del tamal y son hojas anchas. Ellos hacían una masa de maíz y lo envolvían en esta hoja y lo cocían al rescoldo. Así, es muy probable que antes del tamal al vapor hubiera tamales cocidos al rescoldo.

¿Cómo llamaba los españoles a los tamales?

En sus crónicas, Fray Bernardino de Sahagún narró la existencia de este platillo, considerado por los primeros españoles como panecillos, ya desde esa época tenían diferentes versiones de preparación.

¿Cómo se preparaban los tamales en la época prehispánica?

Como ya hemos dicho, los tamales son más antiguos que las tortillas, y se tiene registro por los cronistas españoles de cómo se preparaban en la época prehispánica.

Por ejemplo, del Zacahuil, el rey de los tamales y que significa tamal grande en náhuatl, se sabe que se rellenaba de jabalí, armadillo y otras carnes de animales.

Fue a la llegada de los españoles que el Zacahuil, como otros tamales, se empezó a preparar con carne de cerdo y de res.

¿Por qué comer tamales el 2 de febrero, Día de la Candelaria?

El Día de la Candelaria, 2 de febrero, marca la culminación de las festividades navideñas y es resultado del sincretismo entre dos prácticas rituales: prehispánica y católica.

Por parte de la tradición católica se celebra el 2 de febrero el Día de la Candelaria, en recuerdo del momento en que José y María llevaron al niño Jesús al Templo de Jerusalén, a los 40 días de su nacimiento para cumplir con los ritos establecidos en la Ley de Moisés.

¿Por qué se conoce como el Día de la Candelaria? es el 2 de febrero cuando los católicos llevan al Niño Jesús al templo junto con velas o candelas para ser bendecidas, con la creencia de que pueden ayudar en momentos difíciles.

Por la parte precolombina los tamales, que son más antiguos que las tortillas, estaban presentes en las festividades a los Taloques que coincidía con el 2 de febrero del calendario actual.

En su relato Historia general de las cosas de Nueva España, fray Bernandino de Sahagún narró que el tamal estaba ligado a los festejos en honor a ciertos dioses durante los 18 meses que conformaban el calendario mexica.

En ceremonias y fiestas, este platillo se consumía entre los habitantes y se colocaba en los altares como ofrenda a divinidades como la diosa Coatlicue; en festividades dedicadas a Tezcatlipoca y a los difuntos; en honor a Xilonen, diosa del maíz tierno; Huitzilopochtli, dios de la guerra; Mixcóatl, dios de las tempestades; al dios del fuego Xiuhtecuhtli y, finalmente, el 2 de febrero a los dioses del agua llamados Tlaloques, a quienes se les solicitaba un año de lluvias y buenas cosechas.

Por esa misma época se festejaba el día del nacimiento o presentación del Sol en el calendario azteca (12 de febrero), la relación de esta celebración con el fuego del sol se vinculó a las candelas o velas de la Virgen de Candelaria.

Durante la conquista de México, los frailes se dieron a la tarea de evangelizar, por lo que se mezclaron las tradiciones prehispánicas y católicas, dando paso a ritos con características únicas como las que se dan durante el Día de la Candelaria y los tamales como parte de las festividades.

El investigador de la UNAM Andrés Medina señala que en este contexto de la fusión de dos culturas, los tamales representan al niño Dios.

Actualmente los tamales, después de la tortilla, son la forma más extendida de consumir nuestro maíz, se trata del alimento principal de los mexicanos, que además nos aporta la mayor parte de las calorías de nuestra población, señala Cristina Barros, investigadora en cocina tradicional mexicana.

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José Emilio Pacheco: observador consternado, pesimista y vitalista

El escritor mexicano José Emilio Pacheco murió el domingo 26 de enero, a los 74 años en el Hospital de Nutrición “Salvador Zubirán”.

En sus últimos días estuvo acompañado de su esposa, la periodista Cristina Pacheco, quien narró cómo fueron sus últimos momentos.

José Emilio Pacheco y cristina pacheco

José Emilio y Cristina Pacheco al develar una placa en honor al escritor en una Sala que llevará su nombre en “La Casa de Lago”.

“Le prometí que saliendo del programa le marcaba. Hablé con él, le dije cómo estás. Me contestó: una tontería, me caí. Dónde te caíste. En mi cuarto, dijo. En dónde te pegaste. En el escritorio, me contestó”, dijo Cristina Pacheco.

Al llegar a su casa, entre lo poco que hablaron, el poeta le comentó que había enviado su texto La travesía de Juan Gelman un poco tarde”.

En el cuarto dónde José Emilio se cayó había libros tirados por lo que Cristina dedujo que había rodado.

El autor de Las batallas en el desierto también le dijo que estaba muy cansado.

“Le dije no te vayas, quédate conmigo. Me dijo tengo sueño. Se quedó dormido. Antes de que se durmiera le dije: por qué no vamos al hospital para que te revisen. Me dijo: por un estúpido golpe en la cabeza no voy a ir al hospital“, relató Cristina Pacheco.

El sábado por la mañana, Cristina le llevó a su esposo el café a la cama, como acostumbraba hacerlo. “Fui y le dije: no te puedes quedar dormido. Le acerqué el café a la cara. No me contestaba. No me gustó”.

Pese a que el escritor “respiraba normal, tenía la palma de la mano muy morada y un poco grises las puntas de los dedos”.

Cristina Pacheco llamó al médico, quien le indicó que era necesario trasladarlo a un hospital.

Creo que ya es el momento de la retirada”, dijo de modo premonitorio José Emilio Pacheco, momentos antes de comenzar su última lectura en público en el Museo Nacional de Antropología, apenas en septiembre pasado, cuando su voz regaló algunos poemas de Como la lluvia.

Datos biográficos

José Emilio Pacheco, Premio Cervantes  2009,  escritor prolífico oriundo de la ciudad de México y nacido el 30 de junio de 1939. Desde los años 50 ya figuraba en antologías al lado de los grandes poetas de Latinoamérica.  Ganador del premio “Víctor Sandoval” 2013, que confiere el Encuentro de Poetas del Mundo Latino.

José emilio Pacheco

José Emilio Pacheco. Foto: Urbanres

En 1956 inició su carrera como escritor, en la revista Medio Siglo. Sus primeros acercamientos con la literatura los tuvo a los seis años, cuando escribió fábulas fantásticas y de piratas. Su obra abarca la narrativa, poesía, traducción, ensayos y guiones de cine.

Tiene una tendencia incorregible de revisar una y otra vez lo que ha escrito, de modo que cada vez que somete su obra a este proceso, los editores se encuentran con un libro completamente nuevo.

Al respecto Margo Glantz, durante la entrega de la medalla de oro del Palacio de Bellas Artes y celebración del 70 aniversario del poeta, ironizó “hago votos por que se haga una edición de la columna Simpatías y diferencias de Pacheco, publicada en la Revista de la Universidad, pero que José Emilio no les vuelva a meter mano y que se la entreguen dentro de cinco años en que gloriosamente cumplirá sus 75”.

Autoretrato

José Emilio Pacheco se definía a sí mismo como “un observado consternado que opta por la cobardía ante los acontecimientos en su país y su mundo”, por ello es que escribía poesía, pues ésta es “una forma de resistencia contra la barbarie”.

Este fenómeno  se sucede a diario en México, es la perfecta desconocida como consigna el titulo A la extranjera de su poemario La edad de las Tinieblas: “Nací en un lugar que se llamaba como éste y ocupaba su espacio. Ahora también en mi suelo natal soy extranjero en tierra extraña. Ya no conozco a nadie ni reconozco a nada”.

“Ahora la violencia y la crueldad extremas son mi pan cotidiano y vivo en medio de un conflicto bélico sin esperanza de victoria. A ello se suma la visión agravada del hambre y la miseria en México y en el mundo. A todo aquello en lo que no dejo de pensar, añado la angustia de quienes se quedan sin trabajo y de los jóvenes que no encuentran el sitio para el que fueron preparados”.

A la par se consideraba un “pesimista al tiempo que vitalista. Escribo sobre lo que veo y lo que veo no es para sentirse optimista. Ahora hay un nuevo matiz que no existía antes, una crueldad nueva. Ahora aparecen los niños quemados vivos o hombres decapitados a los que les sacan los ojos, es monstruoso. Es de una impotencia terrible, yo creo que no soy pesimista, que con los seres humanos me quedé corto”, afirmó cuando recibió el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana 2009.

Narrativa

Su narrativa se inició con La sangre de Medusa escrita cuando tenía 20 años, le siguió El viento distante con el cual dio continuidad a la tradición, iniciada por Nellie Campobello, Rosario Castellanos y Elena Garro, en la que los cuentos eran protagonizados por niños.

En 1972 publicó El principio del placer, una recopilación de seis cuentos y una novela corta. Las dos novelas que ha escrito son Morirás lejos de 1967 y Las batallas en el desierto de 1981 con temas y estructuras completamente diferentes.

La primera, dijo Margo Glantz, “es quizá la única novela en México que haya abordado de manera eficaz y elegante el tema del nazismo y los campos de exterminio”. Atrapa al lector mediante el empleo de de los géneros narrativo, poético, dramático, cinematográfico, crónico-histórico, pictórico, de ensayo-filosófico y testimonial”.

Paradójicamente las transgresiones sintácticas (falta, en ciertos apartados, de los signos de puntuación) contribuyen a acrecentar el interés en la lectura de Morirás Lejos. Se trata de una obra en extremo rica gracias a las referencias inter e intratextuales.

Extratextualmente el libro establece una correlación con textos a los que hace referencia directa o indirectamente: La guerra de los judíos, El libro de los muertos, Poema de los Nibelungos y La Biblia. Intertextualmente la historia narrada se vincula con los elementos discursivos de la misma.

Las batallas en el desierto es la historia, como la contraportada lo dice, de cómo “Una ciudad y un niño crecen, se transforman y se deforman juntos, arrastrados sin posibilidad de resistencia inmediata por la fuerza de un proceso históricamente ciego y sin sentido: vidas individuales y existencia colectiva dominadas por la frustración y la impotencia”.

El trasfondo de este libro es un tema que a José Emilio le preocupaba desde joven: los cambios políticos ocurridos en México cuando inició el proceso de modernización que desembocaría en lo que ahora llamamos globalización, y la corrupción que caracterizó al gobierno de Miguel Alemán.

Poesía y traducción

 Su actividad poética estuvo marcada por la concepción de la reescritura de lo ya escrito que incluye una de sus pasiones: interpretar. Con esta faceta abarcó un amplio repertorio de grandes poetas de varias nacionalidades y lenguas.

Pacheco seguía a Roland Barthes quien señaló que “escribir consiste en alcanzar a través de una previa impersonalidad ese punto en el cual el lenguaje actúa”. De este modo asume una herencia surrealista en la cual la noción de escritura se percibe como un acto colectivo que contribuye a socavar el principio de autoridad, desmitifica al “genio-creador” y rompe con el “espectador/lector pasivo” para permitirle participar del texto.

Entre sus “Aproximaciones” —nombre que el escritor da a toda traducción poética—destacan Cómo es de Samuel Beckett, De profundis de Oscar Wilde, Un tranvía llamado deseo de Tennesse Williams, Cuatro cuartetos de T.S. Eliot, Vidas imaginarias de Marcel Schwob y el clásico romance Cantar de los cantares.

La anécdota

 La entrega del Premio Cervantes 2009 ganado por Pacheco  estuvo precedida por una anécdota que el escritor aprovechó para reflexionar sobre la importancia de la humildad.

José Emilio Pacheco al recibir el Premio Cervantes 2009

José Emilio Pacheco al recibir el Premio Cervantes 2009

Pacheco caminaba  en el Paraninfo de la Universidad Alcalá de Henares acompañado del director general del Libro, Archivo y Bibliotecas del ministro español de cultura cuando el pantalón del traje “de pingüino”, como el mexicano lo llamó, se le cayó casi a la altura de las rodillas.  

Tras ajustarse los pantalones se acercó a los reporteros y fotógrafos para explicarles que “nadie me explicó que tenía que ponerme tirantes al usar un traje de pingüino. Yo nunca había usado un traje de pingüino, afortunadamente me di cuenta a tiempo, pero eso me parece bien, porque es un recordatorio de que todos somos frágiles y todos podemos pasar al mayor de los ridículos”, dijo.

“Imagínense, yo me gano el Premio Cervantes, y me pasa esto, quedas por los suelos, pero siempre las lecciones de humildad, la mortificación de la soberbia es buena para uno, para que uno no­­­ se crea nada”, sentenció.

El siguiente vídeo retoma la divertida y aleccionadora anécdota

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Trayectoría

 En 1957 compartió con su amigo Carlos Monsiváis la edición del suplemento Ramas Nuevas de la Revista Estaciones del poeta Elìas Nandino.  Fue secretario de redacción dela Revista de la Universidad de México y director de la Biblioteca del Estudiante Universitario, de la UNAM.

Fungió como jefe de redacción de La cultura en México, suplemento de la revista Siempre!  y de Diálogos, y como director de México en la Cultura, suplemento del periódico Novedades. Pacheco también es autor de la columna Inventario publicada en la revista Proceso.

José Emilio también fue Investigador del Instituto Nacional de Antropología e Historia, catedrático dela UNAMy profesor visitante en las universidades de Essex, Columbia Británica, Illinois, Toronto, Ohio State, Nueva York, Berkeley y Texas.

Reconocimientos

Pacheco ha sido galardonado en múltiples ocasiones. En 1980 le otorgaron el Premio Nacional de Periodismo Literario, en 1992 recibió el Premio Nacional de Lingüística y Literatura, el 2001 le dejó el Premio Iberoamericano de Letras José Donoso, el Premio Internacional Octavio Paz de Poesía lo obtuvo en 2003.

Dos años después se hizo acreedor al Premio Internacional de Poesía Ciudad de Granada Federico García Lorca. En el 2009 fue condecorado con la medalla de oro del Palacio de Bellas Artes, el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana y el Premio Cervantes.

Un hombre del INAH

Teresa Franco, directora general del INAH, expresó que la visión de Pacheco influyó de manera determinante en el curso de las investigaciones del Instituto Nacional de Antropología e Historia.

José Emilio es un hombre del INAH. Su Inventario será recordado siempre como una de las columnas que dan lustre a lo que podemos llamar más que el periodismo cultural, la

reflexión donde nos hacía vivir tanto los momentos que él entendía, particularmente significativos de la cultura o al referirse a gente tan extraordinaria como Juan Gelman”, agregó la directora.

Pacheco fue miembro fundador del Seminario de Investigación de la Cultura Nacional, creado en los años 70 del siglo pasado en la Dirección de Estudios Históricos del INAH, por iniciativa del historiador Enrique Florescano, quien invitó a José Emilio, Carlos Monsiváis, José Joaquín Blanco, Nicole Girón, Carlos Pereira y Joseph Sommers a efectuar trabajos de índole histórica.

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De Puebla y Tlaxcala para el mundo: La talavera ya es Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad

Los Procesos artesanales para la elaboración de talavera de Puebla y Tlaxcala fueron inscritos en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO). De esta manera, México logra su décima manifestación en recibir este distintivo.

¿Qué significa que la Talavera sea Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad?

La distinción de la UNESCO se otorga al considerar que en la elaboración de la talavera se incluyen conocimientos transmitidos de generación en generación, que han tenido constancia en una comunidad específica, que los identifica como parte de su patrimonio e identidad.

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En esta ocasión, la talavera de Puebla y Tlaxcala, logró la denominación bajo el modo “binacional”, pues el reconocimiento de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad lo recibe de la mano de la cerámica de Talavera de la Reina y el Puente del Arzobispo de España.

A pesar de los años en el tiempo y el desarrollo diferenciado que la producción de esta cerámica ha tenido, en uno y otro país, incluso con el empleo actual de la electricidad en tornos, el proceso artesanal de producción, técnicas de elaboración, esmaltado y decorado, sigue siendo el mismo que en el siglo XVI.

¿Qué es la talavera?

La talavera es un trabajo de cerámica con esmalte metálico proveniente de los estados de Puebla y Tlaxcala. La calidad de sus arcillas y la tradición de su manufactura se remontan al siglo XVI.

Los colores empleados en su decoración son el azul, amarillo, negro, verde, naranja y malva. Cada pieza es hecha a mano en torno, y el vidriado contiene estaño y plomo, como son elaboradas desde la época virreinal.

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Foto: Secretaría de Economía

La talavera es resultado de la convergencia de diversos saberes que están vivos, porque se han ido adaptando a las necesidades contemporáneas; ahí radica su importancia, en la manera cómo esos conocimientos encuentran nuevas maneras de utilización y adaptación a los nuevos tiempos.

Se emplea principalmente para utensilios de uso común como platos, jarrones, tibores, floreros, lavamanos, artículos religiosos y figuras decorativas. Incluso una cantidad importante se ha destinado a la decoración de edificios en la Ciudad de México como la Casa de los Azulejos, palacio del siglo XVIII edificado por el conde del Valle de Orizaba.

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Foto: Secretaría de Cultura

¿Cuál es el origen de la talavera?

En México, la talavera se vincula con los artesanos y talleres productores de talavera, cuya tradición cerámica data de la época prehispánica, cuando hubo un importante desarrollo previo de amplia variedad de técnicas para la producción, decorado y terminado, las cuales se complementaron a partir del siglo XVI con tecnologías y materiales que introdujeron los españoles.

Durante el virreinato se hacía la loza blanca, al estilo español, que hasta finales del siglo XIX adoptaría popularmente el nombre de “talavera”, por provenir de la población de Talavera de la Reina.

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Foto: Secretaría de Cultura

En España, las comunidades que la elaboran son Talavera de la Reina y El Puente del Arzobispo, localidades separadas por 34 kilómetros, donde la producción de cerámica evolucionó a la par, desde el siglo XVI, gracias a una constante vinculación de artesanos y talleres. La cerámica se elabora en talleres familiares, algunos con una tradición de varias generaciones.

Los orígenes de los procesos artesanales para la elaboración de este tipo de cerámica se remontan a una tradición islámica, introducida primeramente en Egipto y Persia, por los árabes, para llevarla posteriormente a Marruecos y, de ahí, los musulmanes a España, donde desarrollaron una tradición alfarera novedosa.

Durante el siglo XVI se incorporaron tradiciones europeas procedentes de Italia, Holanda y Portugal. Por eso, la talavera es el resultado de la unión de una amplia diversidad de saberes, conocimientos y técnicas tradicionales artesanales.

¿Cuál es el proceso de elaboración de la talavera?

El conocimiento y las habilidades relacionadas a la práctica cultural de la elaboración de talavera incluyen la preparación de la arcilla, la elaboración de la loza, la decoración, la preparación de pigmentos de manera natural y el manejo del horno, lo que requiere de una gran experiencia.

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Foto: Secretaría de Cultura

Las técnicas de extracción de materias primas, procesamiento de materiales, decoración y cocción están a cargo de artesanos y ceramistas de la región. Estos han desarrollado habilidades a lo largo del tiempo y las han transmitido de generación en generación a través de la tradición oral y de los talleres artesanales. Algunos artesanos llevan a cabo todo el proceso, mientras que otros se especializan en etapas específicas.

  • Preparar la arcilla o barro: Se hace una combinación de arcilla negra y blanca. 
  • Moldeado: En este proceso los alfareros dan forma a las piezas y cuidan del proceso de secado para que sea parejo y se logre la misma firmeza en todas las piezas.  
  • Horneado: Después de secar las piezas, se hornean a una temperatura de mil a dos mil grados centígrados por 10 horas. A este primer horneado se le llama “Jahuete”. 
  • Esmaltado: Las piezas se dejan secar de 24 a 48 horas; cuando comienzan a tomar un color blanco se firma a mano con pincel pelo de mula. 
  • Estarcido: Es una técnica que consiste en estampar con carbón esténcil de decorado que está hecho a mano en papel albanene. 
  • Decoración: Tiene dos vertientes principales, el plumeado en el cual se utiliza únicamente el color azul cobalto y no existe un patrón a seguir y el decorado en color que utiliza patrones preestablecidos. 

Gracias al proceso de elaboración el color de una pieza está garantizado por 450 años. Cada taller tiene su propia identidad y se plasma en el detalle de las formas, decoración, coloridos y variantes de las piezas, por lo que la elaboración de este tipo de cerámica sigue siendo un símbolo de identidad en ambos países.

La talavera tiene denominación de origen

La talavera cuenta con denominación de origen que ampara la cerámica artesanal que se fabrica por tradición en la región que comprende el Municipio de San Pablo del Monte, al Sur del Estado de Tlaxcala, los distritos Judiciales de Atlixco, Puebla, Cholula y Tecali de Herrera, del Estado de Puebla.

El 17 de marzo de 1995 se publicó en el Diario Oficial de la Federación la resolución mediante la cual se otorgó protección a la Denominación de Origen “Talavera de Puebla”. Posteriormente, el 11 de septiembre de 1997 se publicó la Modificación a la mencionada Declaración General de Protección, para quedar simplemente como “Talavera”.

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El códice Tonalámatl de Aubin, la causa de una batalla diplomática entre México y Francia

El códice Tonalámatl de Aubin, es el libro de la cuenta de los días y los destinos, y la causa de una batalla diplomática entre México y Francia que aún se mantiene en medio de negociaciones.

El códice, en el que se reproduce el tonalpohualli o ciclo calendárico de 260 días, estaba en la Biblioteca Nacional de Francia. De ahí lo robó un abogado mexicano llamado José Luis Castañeda, quien lo trajo a México.

códice indígena Tonalámatl de Aubin
Foto: INAH

El robo ocurrió en 1982 y mientras en Francia se consideró a José Luis Castañeda como un ladrón, en México recibió consideración de casi héroe.

¿Qué es el códice Tonalámatl de Aubin, causa de disputa entre México y Francia?

De acuerdo con el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), el códice Tonalámatl de Aubin es el libro de la cuenta de los días y los destinos. En él se reproduce el tonalpohualli o ciclo calendárico de 260 días.

Se trata de un calendario ritual de carácter adivinatorio, uno de los pocos de 260 días que existen en el mundo.

códice prehispánico códice Tonalámatl de Aubin
Foto: INAH

El documento quizá fue elaborado en Tlaxcala durante la época prehispánica o poco después de la conquista, considera el INAH.

Aunque Baltazar Brito Guadarrama, director de la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia de México, se inclina por considerar que se elaboró previo a la llegada de los españoles y a la caída de México-Tenochtitlán.

“Yo lo adscribo a la época prehispánica porque no hay ningún elemento de influencia europea”. Baltazar Brito Guadarrama.

Un ejemplo de cómo la llegada de los españoles influyó en las narraciones prehispánicas durante la colonia es la leyenda de La Llorona, que pasó de un presagio de la caída de Tenochtitlán a la historia de una indígena que mató a sus hijos tras el desamor de un español, y ahora se conserva como tradición de día de muertos.

¿Cómo se utilizaba el códice en la época prehispánica?

Baltazar Brito Guadarrama señaló, durante la presentación de un facsímil del códice, que el documento se consultaba con ayuda de los tonalpouhque o contadores de destino, una especie de sacerdotes especializados en leerlo.

Fray Bernardino de Sahagún, cronista de los usos y costumbres de los indígenas prehispánicos, contaba que quienes nacían en el día 2 conejo tenían como destino ser borrachos, por lo que ese destino en particular es nefasto.

Así que los padres del niño que tuviera la mala suerte de nacer en ese día, iban con el tonalpouhque para que les ayudara a saber qué día, en una especie de bautizo, se podría “equilibrar” ese destino.

códice Tonalámatl de Aubin
Foto INAH

Los tonalpouhque conocían los rituales y las oraciones necesarias para balancear los destinos y asegurar la continuidad del mundo.

El códice del México Prehispánico a Francia y de regreso

Perteneció a la colección de Lorenzo Boturini, de la que pasó a la Secretaría del Virreinato y a la Real y Pontificia Universidad de México.

Después el códice Tonalámatl de Aubin estuvo en posesión de León y Gama y del viajero inglés Max Waldeck, quien en 1841 lo vendió al coleccionista francés Joseph Marius Alexis Aubin, de quien tomó su nombre.

De acuerdo con el escritor Fernando del Paso, quien en su calidad de consejero cultural de la Embajada de México en Francia fue responsable de elaborar un informe sobre el robo del códice, éste fue llevado por Aubin de forma ilegalmente a Francia en 1840.

El coleccionista francés se arruinó tras invertir en el primer proyecto del Canal de Panamá, por lo que puso en venta el documento, el gobierno de México intentó comprarle, finalmente se decidió a vender a Eugene Goupil

Tras la muerte de Goupil, su viuda donó el códice a la Biblioteca Nacional de Francia, de donde fue robado, lo que desató una disputa diplomática entre México y Francia.

¿Cómo es el códice Tonalámatl de Aubin?

El códice Tonalámatl se dobla en forma de biombo de 5 metros por 30 centímetros, se leía de derecha a izquierda y en sus láminas se pueden apreciar:

  • En un recuadro de mayor Tamayo al dios patrono de la trecena del calendario ritual náhuatl.
  • En recuadros pequeños tiene los días con sus numerales
  • Los nueve señores de la noche
  • Los 13 señores del día
  • Las 13 aves
elementos del códice Tonalámatl de Aubin
Foto: INAH

Con dichos elementos del códice, hecho de corteza de árbol y pintado sobre papel amate, los sacerdotes tenían la posibilidad de realizar diferentes rituales.

El documento se forma de 18 láminas, sin embargo de origen tenía 20, ya que el calendario ritual de los pueblos nahuas constaba de 20 trecenas (periodos de 13 días).

La ausencia de dos láminas fue notada por Antonio de León y Gama, descubridor de la llamada Piedra del Sol o calendario azteca.

¿Dónde está ahora el códice Tonalámatl de Aubin?

El códice, que recibe el nombre su antepenúltimo poseedor, está ahora bajo resguardo de la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia de México (BNAH) y México y Francia negocian las condiciones para que pueda quedarse definitivamente en México.

¿Qué pasó con el abogado mexicano que robó el códice?

El abogado mexicano José Luis Castañeda, quien inició la disputa diplomática entre México y Francia, al robar el códice fue localizado por la policía en México dos meses después del hurto en Cancún, Quintana Roo.

De acuerdo con declaraciones que hizo a la prensa, robó el códice Tonalámatl de Aubin con la finalidad de iniciar un movimiento nacionalista que permitiera recuperar los códices y piezas arqueológicas que por saqueo o traslados realizados en la época colonial había llegado hasta otros países.

Castañeda quedó libre luego de entregar el documento. Sin embargo, Fernando del Paso, autor de Noticias del imperio hizo las siguientes consideraciones sobre el caso en un texto publicado por Proceso.

“La glorificación inmediata del hecho que hicieron tanto la prensa como la televisión mexicanas impidió que la opinión pública tuviera en cuenta que si Castañeda del Valle decía la verdad, no hubiera esperado dos meses a que la policía lo descubriera para entregar a México el códice”.

Fernando del Paso

¿En qué quedó la disputa diplomática entre México y Francia?

El robo del códice causó un gran daño a las relaciones diplomáticas entre México y Francia. Se suspendieron becas y hasta se prohibió en la Biblioteca Nacional de Francia que algún mexicano cruzara siquiera el umbral de la puerta.

Fue hasta que en 1991 se llegó a un “arreglo técnico” más que legal, por el cual ambos países reanudaron programas de intercambio y cooperación.

En cuanto al códice Tonalámatl de Aubin, existe una negociación aún en curso entre México y Francia para que sea el primer país, el que pueda quedarse con él.

Aún así, París sigue teniendo una de las mayores colecciones de códices prehispánicos de México.

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La llorona: de presagio de la caída de Tenochtitlán a leyenda de día de muertos

La llorona es una leyenda tradicional mexicana que resurge cada año con la llegada del día de muertos, sin embargo su origen se remonta a la época prehispánica.

Tras el estudio de los códices y crónicas de los primeros españoles que llegaron en la misión de conquista, la llorona se considera uno de los presagios que tuvieron los mexicas de la caída de México-Tenochtitlán.

En su obra “Visión de los vencidos”, Miguel León Portilla cita dichos documentos y así cuenta cómo surgió entre los Aztecas la que hoy es una de las leyendas más populares de día de muertos en México: La llorona:

“Muchas veces se oía: una mujer lloraba; iba gritando por la noche; andaba dando grandes gritos:

    -¡Hijitos míos, pues ya tenemos que irnos lejos! Y a veces decía:

-Hijitos míos, ¿a dónde os llevaré? 

-¡Oh hijos míos! del todo nos vamos ya a perder

Visión de los vencidos, miguel león portilla

Cihuacóatl, siguiendo el rastro de la llorona hasta la diosa madre

Al seguir el rastro de La llorona por el tiempo, investigadores han llegado hasta los mitos prehispánicos,donde la protagonista de la leyenda de día de muertos se fundan en diversas representaciones de diosas madres como Cihuacóatl, Coatlicue o Tonantzin.

Cihuacóatl era una divinidad mexica, mitad mujer mitad serpiente. Era diosa de la tierra, de la fertilidad y los partos. Aunque de manera difusa está directamente asociada con la muerte.

Fue madre de Mixcóatl, a quien, de acuerdo con los relatos míticos, abandonó en una encrucijada de caminos. Se decía que la diosa regresaba frecuentemente para llorar a su hijo perdido, pero en el lugar sólo halla un cuchillo de sacrificios.

A raíz de estos relatos es de donde muchos investigadores concuerdan que puede tener su origen la famosa leyenda de La llorona.

Del presagio de la caída de Tenochtitlán a la leyenda de La llorona

Fue durante la época colonial que el presagio de la caída de Tenochtitlán personificado por la mujer anegada en llanto, se convirtió en lo que hoy conocemos como la leyenda de La Llorona.

Muchos cronistas de la época relatan la historia de una mujer que recorría las calles de la ciudad al caer la noche, siempre vestida de blanco y con un velo cubriéndole el rostro.

Se trataba, según la leyenda de la época colonial, de una mujer indígena que se enamora de un español, con quien tuvo tres hijos. Sin embargo, el hombre la abandonó otra mujer.

En medio del dolor del desamor, la mujer ahogó a los tres menores, tras consumar su asesinato quedó horrorizada por lo que hizo y se suicidó.

Su alma en pena deambulaba desde entonces. Los gritos de ¡Ay mis hijos! se escuchaban en la Plaza Mayor y se escuchaban avanzar con rumbo al oriente por donde se perdían al hundirse en los resquicios del lago que aún se extendían por la zona central de la ciudad.

La llorona en Xochimilco 2020 será con sana distancia

En temporada de día de muertos es común ver niñas disfrazadas de La llorona, de quien también se realiza una representación teatral en Xochimilco, Ciudad de México.

Este noviembre 2020 la obra de La llorona en los canales de Xochimilco no tendrá espectadores, la tradición de ya 27 años se transforma ante la nueva normalidad impuesta por la pandemia de coronavirus.

El uso de cubrebocas será obligatorio y en las trajineras solo viajarán 12 personas, cuando tienen capacidad de hasta 20 personas.

Este año, La Llorona: El anhelo de un adiós está dedicado a las víctimas del Covid-19, quienes dejaron a sus familias sin poder darles una última despedida por las condiciones de aislamiento requeridas en los hospitales.

La llorona en Xochimilco 2020 se presentará en la Laguna de Tiliac, en la zona chinampera de Cuemanco en la Ciudad de México.

El espectáculo tiene una duración de una hora y el recorrido en trajinera, de ida y vuelta, alrededor de una hora y media.

9 de octubre ,a las 8 de la noche, y habrá funciones cada viernes, sábado y domingo. Concluirá hasta el sábado 14 de noviembre a las 8 pm. Algunos días habrá doble función (a las 7 y 9:30 de la noche).

Puedes comprar tus boletos directamente en las taquillas o bien adquirirlos por Ticketmaster. Cada boleto tiene un costo de 387 pesos. Para consultar fechas, horarios y hacer la compra haz clic aquí.

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